EL PREGÓN DE LA MERCÈ

Custodia Moreno jalea la utopía en un homenaje a la Barcelona popular

  • La referente del Carmel reivindica en su pregón a las 'vecinas normales' que levantaron la ciudad, pero también a las que siguen parando desahucios todos los días

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La activista vecinal Custodia Moreno, este noche durante la lectura del pregón de las fiestas de la Mercè.

La activista vecinal Custodia Moreno, este noche durante la lectura del pregón de las fiestas de la Mercè. / Joan Cortadellas

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Helena López
Helena López

Redactora

Especialista en movimientos sociales y vecinales

Escribe desde Barcelona

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Pese a las múltiples referencias a la historia, la suya y la de la Barcelona de los barrios, si es que no son la misa cosa; el pregón con el que Custodia Moreno ha emocionado este jueves a los privilegiados que han podido escucharla en el Saló de Cent -no pocos venidos desde el Carmel- ha estado lleno de presente y también de futuro. Lo de este jueves ha sido un homenaje a los miles de catalanes llegados, como ella, en 'el Sevillano', y a sus hijos y nietos; o hijas y nietas, porque el de Custodia Moreno ha sido un discurso marcado por el origen y la clase, pero también por el género. La respetadísima activista vecinal ha convertido su esperado pregón en un reconocimiento a las 'vecinas normales' que levantaron la ciudad y el país, pero también a las que paran desahucios todos los días; y, seguramente sobre todo, un llamamiento a toda la ciudadanía, para que sea "valiente y utópica" y se una a las muchas causas que ha ido recordando en un pregón honesto como su autora. Custodia ha entrado en el Saló de Cent, con una muleta en una mano y cogida del brazo de la alcaldesa con la otra. Nada más entrar en la sala, mientras las bocinas de las decenas de personas que rodeaban el ayuntamiento se colaban por las ventanas, el público se ponía en pie para aplaudir y arropar a la valiente pregonera. La mujer ha empezado confesando que superó el síndrome de la impostora que se adueñó de ella cuando la alcaldesa le propuso ser la pregonera pensando en "todas las mujeres del mundo que no tienen ni voz ni derechos, y en todas las mujeres de nuestros barrios que, en silencio y muchas veces también sin voz, hacen su trabajo día a día y que tanto han colaborado y colaboran en el engrandecimiento de esta ciudad".

Custodia Moreno, la pregonera referente del Carmel, reivindica en su pregón a las 'vecinas normales' que levantaron la ciudad, pero también a las que siguen parando desahucios todos los días.

/ Joan Cortadellas

Mujeres extraordinariamente normales, como la madre de Custodia, quien ha tenido un papel central en la primera parte del discurso de Custodia, la más personal. Madre a la que ha definido como una "emprendedora" que montó una pequeña tienda en la que se vendía "colonia y brillantina a granel, cigarrillos sueltos, hilos, puntillas y hasta longaniza de Vic" en un rinconcito que habilitó como colmado en la barraca del Carmel en la que creció esta enfermera, que estudiaba por las noches, iluminándose con un candil en el minúsculo espacio que quedaba libre en su infravivienda cuando todos dormían. La emocionada pregonera ha recordado también a su tía, de 101 años, con la que todavía vive, llevando a la práctica la máxima feminista de poner la vida y los cuidados en el centro. "Quien, por cierto, se ha quedado en casa muy enfadada porque no la he traído, es la primera vez que no la llevo a algún sitio, pero claro", ha bromeado.

"Rabia, mucha rabia"

Ha hablado Custodia de vivienda, lucha que marcó su juventud -fue una de las vecinas más activas en la batalla para erradicar el barraquismo y lograr viviendas dignas para sus habitantes- y una de las principales asignaturas pendientes de la ciudad. "Siento rabia, mucha rabia, cuando todavía, después de 50 años, el derecho a la vivienda todavía no está asegurado", ha señalado la pregonera, quien ha recordado que ella siempre defendió que la vivienda pública que se levantara fuera de alquiler, para impedir que se especulara con ella. "Que cuerpo se me pone ahora, cuando la vivienda que nos costó 25.000 euros, la ley permite poderla vender por 280.000. Nos hemos quedado sin vivienda pública y hemos colaborado a la burbuja inmobiliaria", ha criticado disparando en todas direcciones.

"Siento rabia, mucha rabia, al ver cómo lloramos la foto de un niño muerto en la playa, pero justificamos levantar muros en las fronteras amparándonos en la ley. Siento rabia, mucha rabia, cuando veo como se aceptan discursos de odio de la extrema derecha amparándose en la libertad de expresión, la libertad de expresión de quiénes querrían quitárnosla. 'Ara es la hora 'segadors', ara es hora d'estar alerta", ha advertido.

Como hizo Cuixart en el pregón de Gràcia, Custodia Moreno ha llamado al diálogo. "Hay que hablar, hay que escuchar, hay que negociar, hay que tener empatía y ponerse en el lugar del otro, y sobre todo hay que tener voluntad política", ha apuntado la generosa activista vecinal haciendo que los pitidos contra la alcaldesa -toda la hostilidad que se respiraba en la calle iba directamente dirigida a la edila- que entraban desde la calle se antojaran especialmente inoportunos.

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Custodia ha recordado que "en nuestros hospitales y centros de salud sigue faltando personal, nuestros docentes han empezado el curso con la misma ratio que tenían antes de la pandemia, que era ya deficiente, y muchos trabajadores siguen teniendo sueldos de miseria". "Vivir es algo más que que te lata el corazón. Vivir es tener derecho a un trabajo, a una vivienda en condiciones, a escuelas públicas, a centros de salud, a centros cívicos donde podamos relacionarnos y fomentar la cultura", ha repasado la enfermera, quien, en palabras de la alcaldesa Colau representa "el alma de la ciudad".

"Queremos unas fiestas llenas de amor y de respeto", ha cerrado Colau el acto dando a paso a un complicado 'toc d'inici'.