Estudio del RACC

El 30% de los patinetes admiten que circulan contra dirección

Dos jóvenes circulan en patinete eléctrico por el carril bici de Gran Vía, en Barcelona.

Dos jóvenes circulan en patinete eléctrico por el carril bici de Gran Vía, en Barcelona. / JOAN CORTADELLAS (EPC)

  • Los vehículos de movilidad personal suponen el 0,6% de los desplazamientos pero están implicados en el 5% de los siniestros

  • El informe recomienda bajar los carriles bici a la calzada para reducir los conflictos entre ciclistas, peatones y patinetes

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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El patinete, como cualquier otro medio de transporte urbano, puede verse como un problema o como una solución. Lo que no debe hacerse es pensar que es una moda pasajera. Y como ha venido para quedarse, frase tan manida como cierta, lo que sería menester es que se incorporara a la ciudadanía de la mejor manera posible. De momento, según revela un estudio del RACC presentado este miércoles, hay muchas tareas pendientes. Un par de datos para entrar en calor: suponen el 0,6% de la movilidad pero están implicados en el 5% de los siniestros de tráfico y el 29% admiten circular contra dirección en el carril bici o en la zona 30. Como le sucedió a la bici hace ya más de 10 años, la primera guerra que deberá librar el patinete es la de la imagen pública.

El uso del patinete eléctrico creció casi un 40% entre 2018 y 2020. Con mucha diferencia, aunque en valores absolutos sigue muy por debajo (50.000 desplazamientos diarios, por 154.000 de la bici o 369.000 de la moto), es el medio de transporte que más crece. Un aumento que, a pesar de la normativa, no siempre se ha hecho de manera ordenada. Porque el usuario no respeta las normas o porque la ciudad no está del todo preparada para darles cabida. Un discurso, este último, que es idéntico al de finales de la década pasada, pero con el ciclista urbano como protagonista. 

Crecimiento en accidentalidad

El estudio del RACC se basa en 600 encuestas y 3.000 observaciones sobre su comportamiento en la vía pública. Los datos de accidentalidad son, al margen de todo lo analizable, lo que más llama la atención. El año pasado, 598 vehículos de movilidad personal se vieron involucrados en un accidente, lo que representa el 5,3% del total. En los primeros seis meses de 2021 ya se ha alcanzado la de cifra de 334. La colisión está presente en un 67% de esos siniestros, 25 puntos más que la media del total de vehículos (42%). En los últimos dos años, además, tres personas que iban en patinete por la capital catalana han perdido la vida. A partir de aquí, todos los porcentajes permiten repartir culpas y generar las trincheras que uno desee.

El exceso de velocidad y el desconocimiento de las normas básicas de circulación son, según el análisis del automóvil club, las principales causas de esta elevada siniestralidad. El 51% aseguran no estar al tanto de los principios básicos de la ordenanza. Lo que sí saben es que no pueden usar las aceras, y a pesar de ello, el 43% opta por los espacios reservados al viandante para circular con el patinete en marcha. También el 41% usa la calzada corriente, corredor que no tienen permitido. En aquellas calles que sí pueden transitar, el 37% admite que se saltan el semáforo en las intersecciones, y el 22% no respetan el paso cebra en estas mismas arterias que tienen un punto de pacificación. Llama la atención, del mismo modo, que en el 7% de las observaciones, el patinete transportaba a dos personas, cosa que está prohibida. Más datos: el 24% admite que utiliza el móvil, el 45% lleva auriculares, el 9% lo tienen trucado para que corra más y el 19% admite que pisan más de lo permitido cuando tienen pista libre. 

El 12% de los entrevistados afirman haber sufrido algún tipo de accidente. Y aunque lo que más miedo les genera son los vehículos a motor, luego la realidad demuestra que los encontronazos los tiene con otro patinetes eléctricos (24%), viandantes (26%) y ciclistas (21%). El 12% restante se lo reparten las motos, los coches, los autobuses y los taxis, lo que demuestra que algo se habrá hecho bien en cuanto a la segregación de los vehículos de movilidad personal y que algo se habrá hecho regular en cuanto al grueso y amplitud de la red ciclable. Amén, claro está, de las actitudes incívicas que puedan tener unos y otros.

Más formación

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Cristian Bardají, director del área de Movilidad del RACC, ha considerado que la elevada tasa de accidentalidad de los patinetes “es un dato muy preocupante porque se acerca a la ratio de siniestralidad de las motos”, lo que ha atribuido a “un cúmulo de factores”, como la tendencia a “circular a velocidad alta o el desconocimiento de las normativa por parte de personas primerizas que no han conducido ningún otro vehículo antes”. Sobre este último punto, el presidente de la entidad, Josep Mateu, ha instado a implementar algún tipo de formación obligatoria previa a la conducción de un vehículo de movilidad personal. "Pedimos que se dé un paso más porque hay gente que no tiene por qué haber ido antes en vehículos de motor y no conoce la normativa", ha aseverado. Ya en abril se expresó en términos similares al plantear una suerte de “titulín como en la náutica”. No es mala cosa, pero tampoco es una idea soltada al tuntún si se tiene en cuenta que el RACC presentó en junio su propia academia de formación para pilotar patinetes, la Spin Scooter Academy.

También recetan al consistorio que baje de la acera los carriles bici que aún siguen en espacios peatonales, instalar puntos seguros de estacionamiento y recarga, favorecer la intermodalidad (que ha bajado entre este colectivo), mejorar la continuidad de la red y establecer un seguro obligatorio. Esto último lo tiene entre manos el consistorio, junto a la obligatoriedad del casco. Se supone que están en ello.