Patrimonio

La historia de las Cases Barates contada al mundo

  • El equipamiento patrimonial, previsto para febrero de 2023, formará parte del Eix museístic Besòs del Muhba y contará la evolución de la vivienda social en el siglo XX en el Bon Pastor y en Barcelona

  • El espacio, resultado del empeño de los vecinos, es fruto de un trabajo conjunto entre académicos y residentes, y cuenta con un presupuesto de 2,3 millones salido del Pla de Barris

Uno de los rincones de las Cases Barates del Bon Pastor.

Uno de los rincones de las Cases Barates del Bon Pastor. / Arxiu de Sant Andreu

5
Se lee en minutos
Natàlia Farré
Natàlia Farré

Periodista

Especialista en arte, patrimonio, arquitectura, urbanismo y Barcelona en toda su complejidad

Escribe desde Barcelona

ver +

Trece personas, o lo que es lo mismo cuatro unidades familiares, conviviendo en 48 metros cuadrados. Es un ejemplo explicado por uno de los protagonistas de la historia, pero fue, sobre todo, la realidad mayoritaria de las Cases Barates del Bon Pastor durante los años 30, 40 y 50 del siglo XX. Setecientas ochenta y cuatro viviendas, de reducidas dimensiones y construcción precaria, levantadas en 1929 por el Patronato de la Habitación para realojar a los barraquistas de Montjuïc -ese año la montaña se vistió de gala para la Exposición Internacional- y a los inmigrantes que llegaban atraídos por el dinamismo de la ciudad. Un espacio de la periferia de Barcelona, aunque entonces los terrenos pertenecían a Santa Coloma de Gramanet, aislado, mal comunicado y sin equipar. Un no lugar. 

Cien años después el paisaje es otro, la mayoría de las Cases Barates han desaparecido y sus inquilinos han sido realojados, aunque aún quedan unas pocas en pie. El entorno se ha urbanizado, se han creado equipamientos y las comunicaciones han llegado: en 2010 se inauguró la parada del más que demandado metro. Y el barrio ya no es ese no lugar de antaño. Casi un siglo de memorias y de cambios que los vecinos nunca han querido que cayeran en el olvido: “Las Cases Barates forman parte de nuestra historia, están en nuestro ADN. Hay que conservarlo. Si no se conserva, desaparecerá cuando desaparezcan las personas que se acuerdan de ello”. Palabra de Salvador Angosto, residente de toda la vida del Bon Pastor y en su momento morador de una de las Cases Barates. Suya fue, en un inicio, la idea de conservar la memoria del lugar y su museización. Luego se sumó con entusiasmo la Associació de Veïns del Bon Pastor, pero fue Angosto el que buscó, en primera instancia, la colaboración del mundo académico, a través del Centro de Investigación Polis de la UB, y el que lanzó la idea de crear un museo en un Consell de Barri durante los últimos estertores del mandato de Jordi Heureu. 

Aspecto original

Y suya fue, también, la tenacidad en reivindicar que la piqueta no acabara con todo el conjunto y que el espacio testimonial resultante formara parte del Museu d’Història de Barcelona (Muhba). Así será y así es. “En 2023 tendremos un equipamiento de gestión público-comunitaria, un museo en Bon Pastor, que explicará al mundo la evolución de la vivienda popular en el siglo XX”, sostiene Joan Roca, director del Muhba. No en vano todo el proceso ha contado con la complicidad (e implicación) del centro de la plaza del Rei y cuando se inaugure formará parte del relato del Muhba; y ha contado, también, con la ambición de sus impulsores: “Queremos explicar el Bon Pastor al mundo porque para explicárnoslo a nosotros mismos ya estamos nosotros”, afirma Roca que le dijeron los vecinos en una de las primeras reuniones. Eso fue durante el mandato de Xavier Trias, en el que poco se avanzó institucionalmente, pero en El Bon Pastor no tiraron la toalla. Hicieron su propio proyecto, con maqueta incluida, con una propuesta para la manzana de casas que el planeamiento urbano de 2003 calificaba de equipamiento: dos viviendas se restauraban para devolverles su aspecto original y el resto de casas, 12, se destinaban a sala expositiva. Además apostaban por mantener el exterior tal como se levantó en 1929. 

Dos de las manzanas de las Cases Barates del Bon Pastor todavía en pie, a la izquierda el conjunto de viviendas que se convertirán en museo.

/ Joan Mateu Parra

Cuatro etapas

El Muhba recogió el guante pero hizo una contrapropuesta inspirada en el museo Työväenasuntomuseo (Museo de la vivienda obrera) de Helsinki, un conjunto de residencias populares de 1909 museizado y gestionado por el museo de historia de la capital finlandesa. Ahí la foto no era fija, sino que las casas conservadas recorrían todos los periodos y evoluciones en ellos vividos. “Nos gustó la idea y nos pusimos a trabajar en cómo trasladar las vivencias sufridas lo largo del tiempo y en cómo rehabilitar las viviendas conforme la evolución socioeconómica”, apunta Angosto. Al final del segundo mandato de Ada Colau hubo concurso y ganó un proyecto que lo recogía todo: una sala de exposiciones, un espacio polivalente y cuatro (no dos) viviendas rehabilitadas que mostrarían cuatro etapas distintas del conjunto, desde los duros inicios fundacionales hasta la actualidad, pasando por las décadas de los 50 y los 80. Además, la manzana mantendría su apariencia original y el edificio sería sostenible. 

El resto, a la espera que empiecen las obras en 2022, ha sido recoger material. Fotografías, vivencias y mobiliario donado por los que fueron moradores de las Cases Barates. Se ha reunido de todo: tres puertas originales con picaporte, rejas para todas las ventanas, una pica original de cocina, lámparas, cortinas… hasta llenar un almacén de 300 metros cuadrados y tener que ampliar espacio en Can Fabra. El barrio se ha volcado en el proyecto: “Lo importante es que es un proceso que ha sido muy trabajado y muy participativo, además se ha involucrado a todas las entidades del barrio, desde la parroquia al complejo polideportivo”, defiende Angosto. Y ahí está la clave del éxito: “Lo hemos hecho juntos: académicos, Muhba, habitantes del Bon Pastor y ayuntamiento”, sostiene Roca. 

De Trinitat a Poblenou

Noticias relacionadas

Cuando el museo esté en marcha explicará la vivienda en Bon Pastor y la vivienda social en el siglo XX. La segunda parte ya será visible en mayo de 2022 en el espacio patrimonial Oliva Artés, tras la inauguración en febrero de 2023 del museo de las Cases Barates, se trasladará al que será su lugar definitivo en El Bon Pator. No en vano los dos equipamientos, Cases Barates y Oliva Artés, formarán parte de lo que se define como el Eix museístic del Besòs, que no es otra cosa que el relato del Muhba sobre esa parte de historia de Barcelona: el abastecimiento de agua, desde la Casa de l’Aigua (Trinitat Vella); el trabajo y la industrialización, desde la Fabra i Coats (Sant Andreu); la vivienda, desde las Cases Barates (Bon Pastor), y el urbanismo, desde la Oliva Artés (Poblenou). “Es la mirada de Barcelona desde la periferia al centro, y es un museo con 55 salas repartidas por toda la ciudad”, sostiene Roca. 

Una ‘joint venture’ entre vecinos y Muhba que tiene a un tercer aliado imprescindible, el ayuntamiento y el Pla de Barris, de ahí sale el presupuesto de 2,3 millones de euros que permite la ambición del proyecto final. Y el orgullo de los vecinos de El Bon Pastor. No en vano, según el concejal responsable del Pla de Barris Jordi Martí,  “uno de los objetivos del programa es generar orgullo de barrio y otro es poner en valor el patrimonio singular de estas zonas”. Es el espacio patrimonial de las Cases Barates.