Problema de convivencia

Vecinos y comerciantes de la ronda de Sant Antoni piden marcha atrás en su peatonalización

  • Los afectados creen que la única forma de desterrar el incivismo y los conflictos del eje es recuperando el tráfico de vehículos

  • La Guardia Urbana ha reforzado el control de la zona, pero los residentes se quejan de delincuencia, botellón y tráfico de drogas

Imagen de archivo de la losa de la ronda de Sant Antoni al anochecer.

Imagen de archivo de la losa de la ronda de Sant Antoni al anochecer. / ALVARO MONGE (EPC)

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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Los nueve años de mercado provisional de Sant Antoni en la ronda del mismo nombre hicieron pensar que si el coche ya había sido desaparecido del eje por tanto tiempo, merecía la pena desterrarlo por siempre. Se mantuvo la plataforma de hormigón sobre la acera como un eje peatonal, con la vista puesta en una reurbanización definitiva que se ha pospuesto una y otra vez. Pero la realidad del día a día ha llevado a vecinos y comerciantes a realizar una insólita reivindicación: que vuelva el tráfico de vehículos a la zona, como "única" solución para acabar con los problemas de convivencia e incivismo que se dan en esa parte de la ronda desde hace tres años.

Los afectados, que ya se han quejado reiteradamente del supuesto mal uso de ese eje, han escrito ahora una carta dirigida al ayuntamiento que entregarán en los próximos días, en cuanto tengan las 300 firmas que están a punto de completar. En ella, y con dolor, llegan a la conclusión de que recuperar el tráfico de antaño pondrá fin a sus males. "Es muy triste y una paradoja terrible pero añoramos que vuelva el tráfico a esta parte de la ronda" para que "todas esas actividades" que les quitan el sueño "dejen de tener lugar". Un portavoz del colectivo detalla que bastaría con dos carriles para autobuses y servicios.

Los vecinos saben que "la idea va en contra de lo que se supone ideal, como calles llenas de zonas verdes, niños jugando y abuelos jugando a la petanca", pero creen que "siempre hay una excepción a la regla, y lo que parece perfecto en este caso es campo abonado para un próximo infierno", dicen en el escrito. Se refieren así compleja situación que han vivido durante largo tiempo, ya que la escena varía sustancialmente en las distintas franjas horarias.

Así, en algunos momentos de la jornada puede verse a muchas familias del Raval de diversas culturas que acuden a reunirse, tomar tranquilamente la fresca o llevan a jugar a sus hijos. Mientras que en otros se producen usos indeseados que van del llamado mercado de la miseria nacido en la plaza del Pes de la Palla y que luego se expandió a la ronda --no solo con material procedente de contenedores de basura sino también con artículos presuntamente robados--, a las concentraciones para beber alcohol en la calle, el trapicheo de drogas controlado por algunos grupos delictivos y vinculado a narcopisos, las peleas y las largas noches con ruidos, relatan.

Pendientes de la policía

La situación ha mejorado en las últimas semanas tras haber logrado la intervención del concejal de Seguridad, Albert Batlle, y un evidente refuerzo de la Guardia Urbana en la zona. Pero según indica una vecina a este diario, "en cuanto se van los agentes vuelven los problemas, es como el gato y el ratón". El mercado genera una parte de esa tensión, porque los residentes documentan venta clandestina de móviles y de joyas, pero la vía pública se ha convertido también en un punto de encuentro para otros excesos. "Los vecinos de la ronda no disfrutamos la calle, tenemos miedo, algunos grupos de delincuentes se la han hecho suya", añade.

La venta de latas y sustancias estupefacientes llega al anochecer, donde se produce un gran consumo de alcohol que suele acabar con peleas, indican. "No es un botellón con turistas como en otros puntos, esto es crónico", enfatiza otro residente que vive en primera línea del conflicto y lo contempla desde su balcón. El eje añade la complejidad de que una acera corresponde al Eixample y la otra a Ciutat Vella.

Barcelona hará mejoras en la urbanización de la ronda de Sant Antoni.

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La gran reforma proyectada hace tres años se ha ido retrasando tanto por problemas de financiación como del propio modelo, al no estar claro su encaje en la movilidad un entorno alterado también durante la pandemia, como es el caso de la plaza de la Universitat. Por ello, el consistorio decidió hace varias semanas optar por una intervención de urbanismo táctico programada a partir del próximo febrero y presupuestada en 750.000 euros para estos 4.500 metros cuadrados que se querían mejorar con más vegetación, piezas de madera para coser la plataforma, mobiliario para instalarse cómodamente y otros. Pero la experiencia les lleva a pensar a los firmantes que los nuevos maceteros se convertirán en "nuevos puntos para esconder la droga y las latas", y que colocar mesas allí aún enquistaría más el consumo de alcohol.

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La asociación de comerciantes de Som Sant Antoni se suma a la queja y constata la difícil situación que viven los comercios asociados en este eje, que ya muchos paseantes esquivan por los robos y conflictos que ven en la calle.

Según explican fuentes municipales a este diario, en estos momentos la Ronda de Sant Antoni "tiene unos usos determinados, que se modificarán una vez se lleve a cabo la reforma que se tiene que ejecutar durante el primer trimestre del 2022". Afirman que se trabajó de manera conjunta con residentes y comerciantes y "permitirá llenar el área de nuevos usos a partir de zonas de juego, de estancia y de verde, que actualmente tienen una presencia muy residual". A nivel policial, Batlle se ha comprometido a mantener la presión policial "para evitar que se consoliden actividades que perturben la convivencia".