Balance estival

La ocupación hotelera crece en Barcelona hasta el 70% pero con la mitad de plazas cerradas

El sector despega a costa de alojamiento muy rebajado y de turistas de menor capacidad adquisitiva

Turistas paseando por la Rambla de Barcelona.

Turistas paseando por la Rambla de Barcelona. / Manu Mitru

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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A menos de una semana para cerrar el mes de agosto, las cifras del verano turístico en Barcelona contienen elementos para la esperanza en la recuperación del sector, pero también algunos apuntes preocupantes. La mejor noticia es la creciente ocupación hotelera, que en la segunda quincena de agosto ha alcanzado el 70%, tras no llegar al 30% en junio. Pero hay que matizar que el 45% de los hoteles de la ciudad siguen cerrados, y muchos de los que funcionan aún tienen plantas sin uso, con lo cual la cifra real está muy por debajo de un verano prepandemia. Además, los precios rebajados han actuado como reclamo, pero tanto hoteleros como restauradores y comerciantes destacan que el perfil mayoritario de viajero es joven o familiar. El gasto medio es menor a lo normal. Y el turismo de lujo, que ya había ido perdiendo fuelle en los últimos años, es ahora muy minoritario, afirman.

La ocupación media de agosto rondará el 65%, porque el mes arrancó sobre el 60%, explica Manel Casals, director del Gremi d'Hotels de Barcelona. Se mantiene la curva ascendente, pese a que la media del verano se quedará en un 50%, pese a estar más de la mitad de plazas hoteleras en hibernación. Es decir, que si todas las camas hubieran estado operativas, el saldo final habría sido bajo, ha reiterado la misma fuente.

Unas 19.000 pernoctaciones diarias

A lo largo de este agosto, cada noche habrán dormido en hoteles unos 19.000 visitantes, frente a los 63.000 de 2019. La cifra se ha ido animando en la misma medida en que avanzaba la vacunación y la confianza del viajero, que empieza a normalizar el covid-19 en sus desplazamientos. Pero también alentada por los precios, que han sido mucho más bajos que cualquier otro año. Las ofertas han ejercido de anzuelo y han redistribuido los flujos de huéspedes, y comportado algunas singularidades, ya que en la máxima categoría se está alojando mucho turista que normalmente no accederían al lujo. Se alojan, pero apenas consumen otros servicios de los hoteles. Ello se traduce en un ejército de repartidores de Glovo en muchos establecimientos. Y también en el hecho de que muchos hoteles de cinco estrellas sigan con las conserjerías cerradas o con menos servicio del habitual.

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En este escenario, la patronal confía en que la tendencia al alza se mantenga en septiembre, cuando el turista pasa de ser de sol y playa, a un viajero más urbano o de negocios. Algunos hoteles consultados por este diario, no obstante, alertan de pocas reservas de grupos de trabajo o incentivos, que suelen ser motores del negocio en otoño. No obstante, se espera que grandes citas como el congreso mundial de telefonía móvil de invierno o la feria audiovisual ISE marquen el despegue definitivo.

En lo que va de verano, se ha cumplido la previsión de que se impondría el viajero de proximidad. El turista español ha recobrado peso tras años de capa caída, aunque en los dos últimos meses el extranjero (en conjunto) ya ha sido mayoritario, encabezado por franceses, belgas, italianos y alemanes. Esa proximidad ha hecho que, pese a la paulatina recuperación de conexiones aéreas, muchos hayan optado este año por desplazamientos en coche.