Urbanismo a prueba

Restauradores y clientes bendicen los relevos de 'diseño' para las terrazas de hormigón

  • Tras dos meses de rodaje, los cuatro prototipos de velador creados para las calzadas se perciben como una gran mejora en estética y confort

  • Los cambios a los que optan casi 1.600 plataformas provisionales comenzarán en otoño y finalizarán en 2020, con un ritmo que dependerá de la demanda y producción

Terraza ampliada del restaurante Sagardi de Muntaner, 70, creada por Urbadis-Microarquitectura.

Terraza ampliada del restaurante Sagardi de Muntaner, 70, creada por Urbadis-Microarquitectura. / Simone Boccaccio (EPC)

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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Poco más de dos meses de pruebas en primera línea han logrado una bendición casi unánime: los llamados diseños “100% Barcelona” de plataformas llamadas a relevar a los mamotretos de hormigón que durante la pandemia sirvieron para crear terrazas en plena calzada, gustan a usuarios y restauradores. El ayuntamiento y la comisión creada para evaluarlas ya dieron el visto bueno a los cuatro prototipos el pasado mes, con el fin de poder impulsar su producción en serie lo antes posible, aunque la demanda de mobiliario exterior y estructuras es tan alta en todos los países que podría ralentizarse, advierten en el sector. Pero el uso diario consolida el apoyo generalizado. Podría decirse que tanto las versiones con más microhormigón como las de madera, pese a su discreción, vienen a ser la octava maravilla comparadas con las barreras New Jersey que tanto daño han hecho al paisaje urbano de la capital catalana.

Inicialmente los cuatro prototipos se instalaron en seis establecimientos del Eixample, a los que luego se unieron dos más en Ciutat Vella y uno en Nou Barris. Como el resto, eran negocios ya agradecidos por haber logrado un velador en calzada que les ha servido de salvavidas en tiempos de aforos interiores recortados. Pero también eran conscientes de la fealdad de los montajes que se improvisaron como solución de emergencia, entre barreras y pivotes amarillos.


/ Simone Boccaccio

El ayuntamiento está validando esos u otros diseños que se ajusten a la modificación en marcha de la ordenanza de terrazas, con el objetivo de poder encajar de forma definitiva las 1.588 ganadas a la calzada a costa de recortar terreno al coche. La clave es que se trate de mobiliario homologado, con características técnicas específicas, obligatorias para todo el que quiera mantener el velador, que según el Gremi de Restauració de Barcelona serán posiblemente todos.

Estética y funcionalidad

Las cuatro empresas que se postularon han elegido unos u otros materiales, pero con una clara mejora estética y funcional. Tres de ellas han hecho un doble prototipo, para colocar en cordones de aparcamiento o en chaflán. El aprobado es una evidencia para los ‘conejillos de indias’ que lo han testado pero también para los que tienen ganas de implantarlo, aunque sobre todos los empresarios interrogados planea el temor al coste económico. El ayuntamiento lo suavizará con una partida de 650.000 euros para retirar los bloques de hormigón amarillos y los pivotes durante los próximos meses, y con una línea de subvenciones de dos millones de euros para la instalación de los nuevos. La aprobación definitiva de la modificación será a finales de año, aunque la prórroga de los permisos excepcionales alcanza hasta final de febrero. Sin embargo, una instrucción municipal recogerá los criterios ya en septiembre por si alguien quiere hacer el relevo lo antes posible, y antes del plazo máximo de junio de 2022.  Las premisas municipales son "accesibilidad, seguridad y resistencia", destacan.   

¿En que se diferencian los prototipos? Su denominador común es elevar la nueva zona de terraza al nivel de la acera, y crear una cerca que protege y marca los límites, alternativa a los pivotes, barreras y otros elementos que habían agregado algunos operadores. Esta envoltura se caracteriza por integrar vegetación para suavizar su estética. En el caso de Fab-lab Alberch (puede verse en Simancas, 96 en Nou Barris y en Casp, 61), el modelo integra plataformas construidas por completo con madera certificada PEFC, registro rigola (en la cuneta) en madera o metálico, y diseño integrado de barandilla y jardinera. En el caso de Leku Estudio Durbanis (visible en Doctor Dou, 19 y Dos de Maig, 117), se opta por base de hormigón UHPC, pavimento decapado, jardineras de acero lacado y elementos complementarios de bordillo, banco jardinera y límite protector.


/ Ferran Nadeu

Desde Escofet (en Casanova, 9 y Tamarit, 111) apuestan por plataforma de módulos de hormigón (30% reciclado), acabado decapado en gris, jardineras y baranda de acero lacado; y pieza de transción y registro de aluminio. Por último, Urbadis Microarquitectura (en Muntaner, 70; Rosselló, 51 y Portal Nou, 23), se han creado plataformas modulares con estructura de acero galvanizado, pavimento de madera certificada, registro de rigola e imbornales oculto en la propia plataforma, jardineras de chapa de acero lacada, y dos opciones de jardinera alta (90cm) o baja con baranda.

Convivir unos meses con el hormigón

En este último ejemplo, en el Pony Café, valoran además de la apariencia la comodidad. "Las brigadas de limpieza levantan el registro y limpian, nosotros solo hemos de ocuparnos de mantener las plantas". No hay color respecto a los anteriores ocho pivotes (quedaban solo tres porque los coches los habían ido derribando), relatan, agradecidos por una terraza que antes no tenían. Como en el Bar Can ManuZim, en la calle de Simancas, encantados con la estructura de madera, y la estética "atractiva" para el cliente. Acaso mejorarían la firmeza del tramo de transición entre la base y la acera, pero creen que el cambio es "excelente". Desde Vinòdrom, en Tamarit, añaden que incluso con las barreras New Jersey esas 4 mesas les permitieron "sobrevivir" a la pandemia, así que solo pueden alabar la mejora actual que garantiza hacerla "definitiva", como explicó la concela de Urbanismo, Janet Sanz. Otros ven mejorable salvar algo de inclinación respecto a algunas aceras, o mejorar la altura de las jardineras.


/ Ferran Nadeu

Y es que la patronal insiste en que las otras 2.000 terrazas ganadas estos meses en acera (nuevas o ampliaciones) tienen opción a intentar reeditar los permisos, pero aquí el ayuntamiento revisará uno a uno los casos para ver su compatibilidad con los requisitos ordinarios de la ordenanza, pasada la pandemia. Para Roger Pallarols, director del gremio, destaca que aún quedan meses que aún quedan por delante con veladores con hormigón o pivotes amarillos que "ha evitado la desertización de una industria esencial para la ciudad". Aunque el consistorio agilice el calendario, advierte de que catalogar nuevo mobiliario, seguir la normativa sanitaria, realizar las inversiones y desarrollar la producción será un proceso lento que hay que tomar con calma y paso firme.

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De hecho, el empresario Javier de las Muelas, que ha podido ampliar sus terrazas en la calzada en Casa Fernández, Gimlet y Montesquieu, lleva meses sufriendo para conseguir elementos para vestirlas: desde mesas a jardineras, por no hablar ya de las plataformas. "La fabricación paró con la pandemia y en cambio la demanda se ha multiplicado y hay muchos proveedores que no dan abasto", advierte, satisfecho por la mano tendida del ayuntamiento para ganar esos espacios.

Desde el Sagardi de Muntaner con Aragó, y con el rodaje del prototipo, aplauden ganar espacio para la "cultura del terraceo", pero advierten de que en puntos duros de tanto tráfico como esta ubicación, el cliente siempre busca primero las opciones de acera, y solo cuando se llena acepta comer o tomar algo a escasos centímetros de ruidos y vehículos pesados.