La cita ineludible de agosto

Gràcia, 'El barrio tranquilo'

El jurado concede el primer premio a todas las calles engalanadas este año por mantener viva la llama de la fiesta a pesar de los miles de hándicaps

La calle Fraternitat de Dalt, decorada para la fiesta.

La calle Fraternitat de Dalt, decorada para la fiesta. / Manu Mitru (Manu Mitru)

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Carles Cols
Carles Cols

Periodista

Especialista en Barcelona, en sus cuatro dimensiones periodísticas, las tres físicas, a lo largo, ancho y alto, y la cuarta, la temporal. Vamos, una gran macedonia de temas.

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El jurado ha decidido sabiamente este año conceder 21 primeros premios en el habitualmente reñido concurso de calles engalanadas de la fiesta mayor de Gràcia. Es una competición tan disputada o más que la carrera de caballos de ‘El hombre tranquilo’, pues por no ocupar el primer lugar del cajón ha habido alguna calle que algún año se ha tomado la derrota peor que Willy Danaher y se ha ido de la ceremonia al grito de “tongo, tongo”. Con la pandemia como corsé de la fiesta, el mérito es que este año haya habido 21 calles que no han faltado a la cita, solo a tres del récord de participantes, 24, así que el jurado ha decidido este año dar las gracias a todos los vecinos que han arrimado el hombro para mantener viva la llama de la fiesta y que, por decirlo como corresponde, han estado homéricos.

El concurso de calles se celebra siempre en el ecuador de la fiesta mayor. Es una inteligente solución, ya que redobla el interés de los visitantes. Es como un trampolín de la curiosidad cara a la recta final de la parranda. Se ha mantenido la norma, pero la ceremonia no ha podido celebrarse este 2021, como es norma, en la plaza de la Vila, sino en la avenida de Pi i Margall y solo con invitación. Podía parecer de entrada un lugar más desangelado, sin el encanto exigible, pero había ahí no menos de 200 vecinos del barrio que, aunque viven en calles distantes unos de otros, prácticamente se conocen todos.

Fraternitat de Baix, con una cubierta que hará las delicias de los meteorólogos.

/ Manu Mitru

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A su manera, las fiestas de Gràcia, muy vitales aún bien entrado el siglo XXI, son un termómetro de la gentrificación. La hay en Gràcia, seguro, pero el barrio mantiene un tejido social envidiable. En esta ocasión, ya que todos ganaban el concurso, ha habido incluso una camaradería no exenta de ganas de guasa. Ante cualquier excusa, se ha gritado que todo era un tongo, siempre en broma, claro, como si fuera una forma de decir que las viejas rencillas quedaron olvidadas, más o menos como Danaher y Sean Trornton tras la gran pelea que rodó John Huston en la imaginaria villa de Innisfree.

La entrega de premios ha sido en cierto modo un reflejo del barrio tranquilo que es Gràcia en esta edición de la fiesta mayor. Incluso el desalojo de las calles de noche, cuando se acerca el toque de queda se ha realizado hasta ahora sin apenas contratiempos, con la policía municipal barriendo montaña a mar la vida noctámbula en las calles.