Verano pandémico

Barcelona despliega 374 trabajadores en la calle para mejorar la convivencia estival

  • El operativo habitual de estas fechas se refuerza con un centenar más de agentes cívicos y mediadores, en especial en la franja nocturna de 22.00 a 01.00 horas

Los agentes cívicos recorren calles y plazas del centro de Barcelona, el pasado lunes.

Los agentes cívicos recorren calles y plazas del centro de Barcelona, el pasado lunes. / Manu Mitru

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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Es un verano "excepcional": en plena quinta ola de covid-19, en pleno aprendizaje de socialización sin mascarilla, con cambiantes reglas del juego, sin ocio nocturno, con menos turistas pero mucho riesgo en la calle si se infringen las medidas sanitarias. Así que Barcelona trata de coser todos los agujeros que se puedan producir en el frágil espacio público con más recursos humanos desde el ayuntamiento. En total, con un refuerzo estival de 374 trabajadores a pie de calle, que abarca de agentes cívicos a informadores, mediadores, servicios de inserción social o agentes de la Guardia Urbana. Son casi un centenar más que otros años con el objetivo de garantizar una convivencia urbana "harmónica y saludable" día y noche. Incluso con toque de queda.

"Necesitábamos un plan de verano diferente, porque desde la pandemia trabajamos de forma inédita", explica a este diario la gerenta municipal, Sara Berbel. Las incorporaciones estivales, desplegadas desde mitad de julio, están "a disposición de la ciudad, atendiendo y actuando en el espacio público", agrega. Es fácil toparse con informadores o agentes estos días al atardecer, sobre todo en Ciutat Vella, aunque difícil valorar cuál sería el volumen necesario real.

Concentración de jóvenes en la playa de la Barceloneta, el pasado lunes.

/ Manu Mitru

Y es que este distrito y Gràcia copan 80 operadores la franja nocturna, de 22.00 a 1.00 horas, cuando comienza el toque de queda. Si este se levantase, el horario de trabajo a pie de calle se adaptaría, precisa la responsable municipal. El consistorio trata de dar respuesta así a las quejas surgidas en barrios como el Born o la Barceloneta, donde las concentraciones de jóvenes al atardecer en sus plazas, calles o playas han puesto en jaque el descanso vecinal en algunos casos. En concreto, al barrio marinero se le han designado 16 personas de refuerzo a esas horas, enfatiza Berbel.

Época complicada

Promover el civismo y la convivencia sin desequilibrios no es fácil en una "época complicada" marcada por los vaivenes de la pandemia. Con ese propósito preventivo (más que sancionador) se han cubierto perfiles de actuación diversos. Los 374 puestos abarcan agentes cívicos, personal de gestión de conflictos, auxiliares medioambientales para los temas de ruidos y aglomeraciones, servicios de inserción social, de intervención con colectivos en situación de vulnerabilidad y agentes de la Urbana.

La gerenta detalla que lo que marca la diferencia este año, con menos presión de visitantes foráneos pero mucha población joven con hambre de calle y sin ocio nocturno, es la gestión de esa franja previa al toque de queda. Precisamente, uno de los tres ejes prioritarios son cubrir esas nuevas situaciones vinculadas al horario nocturno, con fiestas y botellones; también atender el uso intensivo del espacio público todo el día, prestando atención a conflictos vecinales que puedan producir o a las concentraciones, que ahora deben estar marcadas por las medidas sanitarias; por último, a colectivos vulnerables, como sintecho o menores no acompañados.

Agentes cívicos recorren Ciutat Vella para tratar de disuadir concentraciones y consumo de alcohol en la calle. 

/ Manu Mitru

En cuanto a cifras, cabe destacar que la atención social suma 38 trabajadores que trabajan en estos últimos casos, pero también que asesoran e informan sobre violencias machistas y posibles casos de fobias contra el colectivo LGTBI en el Punto Lila ubicado en el Front Marítim, cerca de puntos de ocio o muy concurridos.

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Pese a la especial atención a los mencionados barrios, la misma fuente relata que en todos los distritos se han destinado tres o cuatro personas de refuerzo, que pueden desplazarse a otros puntos del territorio según las necesidades del momento. El reto, cuyo cumplimiento podrá evaluarse a lo largo de este agosto, es que "Barcelona pueda disfrutar del verano pese a las especiales circunstancias".

La Barceloneta cree que el operativo es poco efectivo en el barrio

No es la primera vez que los vecinos de la Barceloneta son críticos respecto a los resultados de las tareas de agentes cívicos y mediadores. Otros veranos ya han cuestionado su capacidad para disuadir verbalmente las conductas incívicas, dada su poca autoridad si no ha cerca agentes de la Guardia Urbana o Mossos d'Esquadra. En esta ocasión, desde la Associació de Veïns de la Barceloneta afirman que la situación de incivismo y molestias nocturnas que vive el barrio marinero no han mejorado con la entrada en acción de los 16 agentes destinados a la franja nocturna, de 22.00 a 1.00 horas. La entidad cree que el ayuntamiento debe reconsiderar el "perfil, horario y competencias" de estos, así como contar con las entidades del barrio al planificar las acciones a llevar a cabo para mejorar la convivencia, o 'fichar' a candidatos en la zona. Añaden que los cuerpos policiales hacen grandes despliegues para desalojar las playas por la noche, pero la erradicación del incivismo y los problemas de seguridad en sus calles precisan de más "proactividad" desde la fiscalía. Se quejan también de la falta de diálogo con el concejal del distrito y con la alcaldesa Colau, pese a sus reiteradas demandas de reuniones.