Quo vadis

Luis Alonso: "No hemos sabido exportar la arquitectura catalana como la gastronomía"

  • El arquitecto cree que la pandemia estimulará un modelo de edificios con muchas funciones, que además permitan sumar o restar habitaciones, y pide que se tenga más en cuenta al sector

El arquitecto Luis Alonso, el pasado jueves en su estudio, en el complejo Palo Alto, en Poblenou.

El arquitecto Luis Alonso, el pasado jueves en su estudio, en el complejo Palo Alto, en Poblenou. / Simone Boccaccio (EPC)

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Toni Sust
Toni Sust

Periodista

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El arquitecto Luis Alonso, 66 años, ha escrito 16 libros y ha corrido 14 maratones. Durante 2021 ha leído 16 libros, ha visto 60 películas y ha corrido 460 kilómetros. Lo sabe porque lo anota todo. Nacido en Madrid, afincado de joven en Barcelona, y una de las almas del despacho Alonso, Balaguer y Arquitectos Asociados, ha pasado mucho tiempo en Chile en los últimos años. Defiende el modelo de un edificio en los que no solo vivamos, en el que hagamos de todo y de forma compartida. Lo llama promiscuidad funcional.

¿Corriendo aprendes de las ciudades? No hay mejores recuerdos paisajísticos de una ciudad que cuando estás en pleno sufrimiento en una maratón. En todas las ciudades en las que trabajamos, y lo hacemos en ocho países, voy a correr. Entre ocho y 10 kilómetros al día. Es de las mejores maneras de visitar una ciudad. Intento ir solo para disfrutar de mi respiración, de mis zancadas y del paisaje de la ciudad.

"La ubicación siempre será importante, pero la segunda consideración será la flexibilidad en la vivienda. No tiene sentido que hagamos por sistema viviendas de 80 y 90 metros cuadrados con cuatro habitaciones"

Usted empezó a trabajar en la Barcelona de 1978. Nada que ver con la actual. Desde el primer momento nos vinculamos con la arquitectura deportiva, no es casualidad. Hicimos el primer gimnasio Arsenal en 1983, el primer centro deportivo urbano. Luego nos especializamos mucho en ello: hemos hecho 74 centros deportivos. Hoy crece la arquitectura de la salud, del bienestar. La pandemia acelera tendencias, y el tema de los balnearios urbanos, los spa, se va a fortalecer. La gente tiene ansia por cuidarse, por sentirse bien.

¿Qué tendencias acelera la pandemia? El sector inmobiliario se ha movido durante los últimos 40 años en función tres factores: ubicación, ubicación y ubicación (se refiere al mantra en inglés del sector de la vivienda en el último siglo: location, location, location). La pandemia va a generar cambios. La ubicación siempre será importante, pero la segunda consideración será la flexibilidad en la vivienda. No tiene sentido que hagamos por sistema viviendas de 80 y 90 metros cuadrados con cuatro habitaciones. Porque a todo el mundo le gustaría vivir en un loft, en un espacio abierto, diáfano. Y se tiene que poder ir adaptando a cambios. Tu vida va cambiando y vas necesitando espacios distintos. No tiene sentido que te dé cuatro dormitorios si vives solo o solo con tu pareja. Cuando venga un hijo, tengo que permitirte de forma fácil que te hagas tú mismo, con una serie de piezas prefabricadas, una habitación, que tardas 22 minutos en montar. Si el día de mañana necesitas dos, te haces dos.

"Tengo que permitirte de forma fácil que te hagas tú mismo, con una serie de piezas prefabricadas, una habitación, que tardas 22 minutos en montar. Si el día de mañana necesitas dos, te haces dos"

¿Y las piezas? Son elementos prefabricados de cartón yeso, machihembrados, los dejamos en un párking, una bodega de los edificios, y tú mismo te lo subes y te lo montas. ¿Qué hubiéramos dado por tener esta posibilidad en la época del confinamiento, cuando la pareja tenía que teletrabajar, y a lo mejor el niño estaba en clase virtual y era incomodísimo? Para mí es un tema fundamental. Porque la vivienda suele ser la mayor inversión de nuestra vida. Tras la ubicación y la flexibilidad, la tercera consideración es la promiscuidad funcional: poder tener servicios a mano para facilitarte la vida. Muchos edificios que estamos haciendo incluyen servicios de gimnasio, habitaciones para hobis, huertos urbanos. Cosas que compartir. La pandemia nos ha forzado a compartir mucho más. Hasta ahora solo compartíamos la escalera y el ascensor.

Hasta marzo de 2020 todos decíamos que era mejor separar el lugar del trabajo y el de residencia. Ya no lo vemos tan claro. Estoy convencido de que la semana de cuatro días no está muy lejos. Además, el quinto día lo puedes hacer parcialmente desde donde tú quieras. Es una de las pocas ventajas que nos dará este acelerador de tendencias. Es necesario el contacto otras personas, pero no cinco jornadas, ocho horas al día. Además, no hay nada más sostenible que edificios y barrios que estén el mayor número de horas y días en funcionamiento. Tiene más sentido de ciudad. En una promoción privada hemos metido una biblioteca pública.

"Estoy convencido de que la semana de cuatro días no está muy lejos. El quinto día lo puedes hacer parcialmente desde donde tú quieras. Es una de las pocas ventajas que nos dará este acelerador de tendencias"

Un modelo público-privado. Tiene un sentido tremendo. Le abres los ojos al mundo político y al sector privado. En estos edificios promiscuos que hacemos siempre hay algo público. Cuando hicimos las Arenas: es un ejemplo de promiscuidad funcional gigante. Tenía que ser simplemente un centro comercial. Introducimos oficinas, comercio, centro cultural, museo del rock, los cines, la cúpula como espacio polivalente, una calle, arriba, con 300 metros de longitud y 10 metros de ancho. Conseguirnos un mirador para la ciudad. Debajo, una pista para correr. Eso es lo interesante. Hay una oficina municipal. Vas metiendo usos. El mejor de los estudios pronosticaba que con suerte el tercer año se llegaría a entre cinco y seis millones de visitantes al año. Antes de la pandemia, tenía entre 11 y 12 millones.

Más del doble. Eso tiene que ver con la ubicación, excelente, pero también la promiscuidad funcional, arquitectura, y una buena gestión. Si juntas todo ello das valor añadido. La arquitectura tiene la obligación de dar valor añadido, liebre por gato, mucho más de lo que nos piden nuestros clientes. La clase política tiene mucho que ver con que la ciudad sea amable. Barcelona es una referencia mundial porque tuvimos la suerte de tener un alcalde como Pasqual Maragall, que entendió que la forma de cohesionar la sociedad y recuperar la ciudad para el ciudadano era la arquitectura y la planificación urbana. La estética del espacio público es ética, el espacio público genera tu forma de comportamiento. Quizá los arquitectos no hemos sabido transmitir la importancia y la responsabilidad social de la arquitectura en generar ciudades mejores, mejores sociedades.

"Barcelona es una referencia mundial porque tuvimos la suerte de tener un alcalde como Pasqual Maragall"

El ayuntamiemto habla de ciudad saludable, y lo vincula de forma especial a recortar el espacio al vehículo privado. La llegada del coche eléctrico será un problema, porque no tendremos la coartada de que contamina y sin embargo ocupará espacio en la ciudad. El coche es un tema delicado. La ciudad tuvo una transformación total a finales del siglo XIX con el invento del ascensor por parte de Elisha Otis (estadounidense que inventó el dispositivo de seguridad e hizo posible el primer ascensor para personas). Hasta entonces la gente subía cinco plantas, seis. Se subió verticalmente. El segundo invento que cambió la ciudad fue el Ford T, el coche. Más del 50% del espacio público fue para el automóvil, eso no tiene sentido ni futuro. Hay que recuperar espacio para el ciudadano y hacer permeable la ciudad. Pero acompañado de una buena planificación y de una buena estética del espacio público. Hacía seis meses que no venía a Barcelona y en cada cruce tengo el agobio de que no me venga por detrás un ciclista, un patín por la derecha, el coche, o el autobús.

¿Se puede resolver eso? Sí, es cuestión de que unas cuantas personas bien amuebladas intelectualmente se pongan en ello.

¿Arquitectos y políticos? Arquitectos y políticos tienen que ir de la mano, no pueden ser rivales. No estoy en contra de las supermanzanas. En San Francisco y Nueva York muchas calles se cierran los fines de semana y es un éxito. Lo bueno es que tengas más  espacio público y estoy totalmente de acuerdo con que se lo quitemos al coche, pero con una planificación adecuada. Medellín es un caso claro: la clase política ha apostado por transformarla y en 20 años no tiene nada que ver con lo que era. Es mucho más amable y cohesionada.

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