Inauguración

Ernest Lluch ya tiene su estación de metro en la L5

  • Entra en funcionamiento la parada de metro de L'Hospitalet que lleva el nombre del que fuera político, economista e historiador, asesinado por ETA en el año 2000

Alarcón, Puigneró, Aragonès, Marín y la hija de Lluch, este domingo en la nueva para de la L5 que lleva el nombre del exministro.

Alarcón, Puigneró, Aragonès, Marín y la hija de Lluch, este domingo en la nueva para de la L5 que lleva el nombre del exministro. / Manu Mitru (EPC)

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Toni Sust
Toni Sust

Periodista

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Se cumplirán 21 años el próximo 21 de noviembre. Ernest Lluch acababa de llegar de la universidad, y aunque no se sabe exactamente la hora debió de ser después de las nueve de la noche. Aparcó su coche en el garaje del edificio en el que residía, en la avenida de Chile, 36, en Barcelona, tocando a L’Hospitalet. No llegó a su casa.

En el aparcamiento le esperaban José Ignacio Krutxaga y Fernando García Jodrá, terroristas de ETA. Una tercera integrante del grupo, Lierni Armendaritz, vigilaba en la calle. Los dos hombres le pegaron dos tiros en la cabeza que le causaron la muerte instantánea. Entre las 21.50 y las 21.55, los etarras hicieron explotar el coche con el que habían acudido a la zona del domicilio del expolítico socialista, docente universitario de intensa trayectoria e intelectual comprometido. Su cuerpo quedó entre dos vehículos y permaneció allí por espacio de dos horas, hasta que un vecino lo encontró, a las 23.30. Tenía 63 años.

Había nacido en Vilassar de Mar (Maresme) en 1937. Dejó un legado amplio entre el que se suele destacar la universalización de la Sanidad española como ministro del ramo en el Gobierno del PSOE, entre 1982 y 1986. También mantuvo una vinculación muy especial con Valencia y Euskadi, donde residió y donde rechazó el terrorismo sin tapujos, lo que le puso en la diana. Se había licenciado en Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales por la UB en 1961 con premio extraordinario.

Un peso compartido

“Su muerte fue impactante. Lo fue para muchos, pero la compañía que hemos sentido desde ese día nos ha hecho más ligero llevar ese peso”, ha afirmado este domingo Rosa Lluch, hija del asesinado durante la inauguración de la nueva estación de metro de la L5 que lleva su nombre y que se encuentra a menos de 500 metros, cinco minutos a pie, del que fuera su domicilio y del párking en el que fue asesinado. La estación ha entrado en funcionamiento esta tarde, a las 15.00.

Los representantes institucionales, en el andén de la nueva estación.

/ Manu Mitru

Cuatro horas antes, las autoridades han inaugurado la instalación. “Gracias inmensas por que tantos años después se recuerde su nombre”, ha agregado la hija de Lluch.

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, ha sido el primero en intervenir, cambiando el orden protocolario habitual para ganar tiempo y dirigirse a Santa Coloma de Queralt, para conocer de cerca la situación del incendio que devora el terreno. Aragonès ha elogiado la figura del exministro, ha subrayado la apuesta que este hizo por el diálogo como solución y ha subrayado después el cambio que la nueva estación supondrá en el día a día de sus usuarios: “Está destinada a hacer más fácil la vida de la gente. Necesitamos incorporar la igualdad, la oportunidad y la equidad  también a los servicios de transporte público. Aquí había una distancia importante sin estación y la nueva permite además intermodalidad. Será un nudo importante”.

Una de las tarjetas que TMB regalaba este domingo a los primeros usuarios de la nueva estación, con dos viajes gratuitos.

/ Manu Mitru

Intermodalidad

La nueva estación, la número 162 de Barcelona y el AMB y la número 20 de L’Hospitalet, según precisa Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), está entre las de Pubilla Cases y Collblanc, en el límite entre Barcelona y L’Hospitalet, a la altura del parque de la Torre Melina. El vestíbulo se sitúa en el cruce con la parada del Trambaix, con las líneas T1, T2 y T3, y está junto a varias líneas de autobuses urbanos e interurbanos, de manera que se aumenta la cobertura del servicio de metro y, al mismo tiempo, se favorece la intermodalidad.

La presidenta de TMB y concejala de Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona, Rosa Alarcón, ha agradecido la paciencia de los vecinos ante las obras. También ha mirado al futuro: “La gran conexión que necesitamos es la de la L9”. Y ha recalcado lo positivo que es construir infraestructura, citando un estudio de la UPF: “Cada euro invertido en transporte público genera un retorno a la sociedad de seis euros”. También el vicepresidente de la Generalitat, Jordi Puigneró, ha ensalzado la nueva estación y a la persona que le da su nombre.

Un vecino más

La alcaldesa de L’Hospitalet, Núria Marín, que ha celebrado que se finalice un proyecto iniciado en 2006, antes de que ella llegara al cargo, y que ha confiado en participar del acto de inauguración del “tronco central de la L9” cuando llegue el día, ha reivindicado con cariño la proximidad de Lluch con la segunda ciudad de Catalunya.

Gertrudis, Claudia, Mateo y Álex, unos de los primeros visitantes de la nueva estación Ernest Lluch.

/ Manu Mitru

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“Era vecino de Barcelona, pero también es cierto que utilizaba L’Hospitalet como su casa. Compraba en el mercado de Collblanc y hacía deporte en el polideportivo que está aquí cerca. Paseaba por L’Hospitalet como por Barcelona y por el mundo. Hace 20 años que teóricamente nos dejó, pero nunca nos ha dejado”.

Pasadas las tres de la tarde, Gertrudis, Mateo y sus hijos, Álex y Claudia, salen de la parada, abierta media hora antes. Vienen de Cornellà Centre. Se calcula que en adelante 15.000 personas pasarán cada día por la estación Ernest Lluch.