Problema agravado

Barcelona inicia un plan municipal contra la soledad no deseada

  • La ideal incorpora 72 proyectos, entre otros crear tres centros piloto que faciliten las relaciones sociales, también para niños y jóvenes

  • "El frenesí y el individualismo de la vida en ciudades también provocan que la gente se sienta sola, y debemos acabar con ello", cuenta el concejal de Personas Mayores, Joan Ramon Riera

 Una anciana camina en soledad por los pasillos de una residencia.

 Una anciana camina en soledad por los pasillos de una residencia. / CARLOS MONTAÑÉS

3
Se lee en minutos
Elisenda Colell
Elisenda Colell

Redactora

Especialista en pobreza, migraciones, dependencia, infancia vulnerable, feminismos y LGTBI

Escribe desde Barcelona

ver +

Apenas hay datos, y esta ha sido una de las claves previas para luchar contra un fenómeno tan corriente como estigmatizado. Y la ciudad de Barcelona es una de las pocas que se ha propuesto contarlo. En una de cada tres viviendas hay una persona sola, 90.000 en el caso de los ancianos. Pero los datos también demuestran que este no es solo un problema de los más mayores: hay niños, jóvenes y adolescentes que también experimentan esta sensación, y más a raíz de la pandemia que nos obligó a encerrarnos. El plan municipal incorpora hasta 72 proyectos, entre otros crear tres centros piloto que faciliten las relaciones sociales, o hacer un congreso internacional sobre este tema durante el año que viene.

Según algunos barómetros hechos antes de que llegara la pandemia del covid-19, entre el 13% y el 26% de los niños se sienten solos, creen que su familia ni se preocupa por ellos ni les ayudaría, o creen que no tienen suficientes amistades. El 27% de los estudiantes de secundaria se siente solo, y el 12% fue rechazado por sus supuestos amigos. En el caso de los mayores de 65 años, uno de cada cuatro reconoció que se sintió solo a lo largo de un año entero. Una cifra que entre las personas con discapacidad se eleva hasta el 60%. Los datos son abrumadores, pero se evaluaron de 2016 a 2018. A nadie se le escapa que el confinamiento y el aislamiento provocado por el virus han agravado esta situación. En 2020, el ayuntamiento calculó que un 15% de los ciudadanos sufría soledad relacional, aunque entre los inmigrantes esta cifra asciende al 21%.

Casuísticas diversas

El propio informe sitúa que la falta de empleo, los problemas para emanciparse, los divorcios, la pérdida de familiares o los cambios de domicilio pueden hacer emerger la sensación de soledad. Unas casuísticas que tras la pandemia se van a multiplicar. "La falta de relaciones y la soledad son un círculo vicioso. Provocan sensación de inseguridad, desconfianza y pesimismo, que a su vez originan menos relaciones con los demás", cuenta el concejal de Infancia, Juventud y Personas Mayores, Joan Ramon Riera. "Nosotros queremos cerrar este círculo con más seguridad, más optimismo y más confianza, y lo haremos reforzando las relaciones sociales entre los vecinos".

Parte de las 72 medidas presentadas por el consistorio, y que deben empezar a aplicarse a lo largo de este 2021 pasan por confiar en la estructura de barrios de la ciudad. Muchas de las medidas están pensadas para que todos los profesionales municipales que trabajan en 'casals', centros cívicos o servicios de atención a menores, ancianos o personas con discapacidad sepan detectar esta sensación de soledad. Otra parte está en la sensibilización, con campañas de prevención, para que las personas en esta situación puedan dar un grito de alerta. "Esta es una situación muy vergonzante y cuesta pedir ayuda", reconoce Riera.

Noticias relacionadas

Para poder crear nuevos vínculos, el consistorio se plantea crear tres centros piloto, cuatro si se tiene en cuenta un plan que ya se está intentando adaptar en Sagrada Família, donde los 'casals' o centros cívicos creen espacios pensado para que todas aquellas personas que se sienten solas puedan conocer gente y reestablecer relaciones. Además, tienen previsto ampliar el programa Vincles, un servicio que conectaba personas mayores que se sentían solas con una tableta. "Usaremos teléfono móvil, y la idea es que se puedan llamar entre ellos", cuenta Riera.

Pero hace años que el problema se arrastra, y pocos dan con la respuesta correcta para atajar esta deriva individualista. "Queremos conocerlo más, entender sus causas y saber qué podemos hacer para que nuestros vecinos dejen de sentirse así", dice el concejal. Es por eso que la ciudad se quiere posicionar, organizando un congreso internacional sobre la soledad en 2022 que cuente con expertos del sector de todo el mundo.