DEUDA HISTÓRICA

El Ateneu Enciclopèdic Popular regresa al Raval

  • La entidad creada en 1902 por Francesc Layret y que atesora uno de los archivos del movimiento anarquista más importantes del mundo estrena este lunes local social en la calle de Reina Amàlia

  • La organización llevaba décadas reivindicando un espacio en el que debatir, organizarse y recuperar músculo en el barrio del que fueron expulsados por las tropas franquistas en 1939

Un ’glovero’, máximo exponente de la precariedad de la clase trabajadora en el siglo XXI, pasa frente al flamante local del Ateneu Enciclopèdic Popular en el Raval

Un ’glovero’, máximo exponente de la precariedad de la clase trabajadora en el siglo XXI, pasa frente al flamante local del Ateneu Enciclopèdic Popular en el Raval / RICARD CUGAT

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Helena López
Helena López

Redactora

Especialista en movimientos sociales y vecinales

Escribe desde Barcelona

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El 6 de octubre de 1935 era domingo, Federico García Lorca ofrecía un recital en Barcelona y fue tanta la gente que quedó fuera del teatro, llenado un buen tramo de la Rambla de Catalunya, que los organizadores, el Ateneu Enciclopèdic Popular, pusieron altavoces en la calle para que ninguno de los trabajadores que se había acercado hasta allí se quedará sin escuchar al poeta, quien dijo de aquella experiencia que jamás había leído sus versos ante un público tan inmenso y tan inteligente para su poesía.

En los 120 años de historia del Ateneu Enciclopèdic Popular los episodios memorables como la emotiva visita del autor del 'Romance de la Guardia Civil española' se cuentan por decenas. Nacido en 1902 en casa de Francesc Layret, en el Raval, barrio del que la entidad libertaria fue expulsada a punta de pistola por las tropas franquistas el 26 de enero de 1939, el Ateneu tenía que vivir este sábado otra jornada importante, que la pandemia ha obligado a posponer. La entidad anarquista celebraba este 17 de julio de 2021 su peleado regreso al Raval, con la inauguración de su nuevo local social en el 38 de la calle de Reina Amàlia. Un local que, pese a hacerlo sin su merecida fiesta, estará abierto al público a partir de este lunes.

Manel Aisa, presidente el Ateneu, en el archivo de la entidad en el paseo de Sant Joan, en el 2015.

/ Adriana Domínguez.

La nueva ubicación del ateneo hace especial ilusión a Manel Aisa, su presidente. "Estamos en la Brecha de Sant Pau, espacio donde fue posible la revolución. Donde el anarquismo ganó al fascismo. Además, al lado del Collaso i Gil, el último colegio que hizo el ayuntamiento, y el más querido por las Patrullas de Control en el 36. Todo el material escolar que expropiaban en la zona alta lo traían aquí", señala Aisa, feliz de tener un local en el que organizar actividades sin tener que ir de prestado, aunque con un punto de tristeza porque "para muchos llega tarde". "Algunos de los que lucharon porque este espacio fuera una realidad han muerto. Otros, como Muniesa, van en silla de ruedas y están en una residencia... Toda la ilusión con la que peleamos por recuperar este espacio cuesta un poco de mantener, pero aquí estamos, con ganas de que el nuevo local sirva para crecer y lograr relevos", prosigue el libertario. 

"Es el acto más hermoso que yo he tenido en mi vida", escribió Federico García Lorca sobre su recital en Barcelona organizado por el Ateneu Enciclopèdic Popular en 1935

Por el momento, su archivo, uno de los más importantes del mundo del movimiento libertario y el mayor archivo de la Barcelona obrera, seguirá en el paseo de Sant Joan, sobre la biblioteca Arús. El acuerdo alcanzado con el consistorio -firmado el 27 de octubre del 2017, el viernes de la breve declaración de independencia- dice que el Enciclopèdic dispondrá de un espacio en el que organizar actividades en Reina Amalia, 38 hasta encontrar un espacio suficientemente grande en el barrio en el que acoger el local social y el (pesado) archivo. Un espacio definitivo que todos tienen claro que tiene que ser la casa-fábrica de Can 60, equipamiento mucho más grande que el actual, en el que sí podrán trasladar el centro de documentación en el que conservan más de 12.000 diarios, 25.000 libros y todo tipo de documentos del movimiento anarquista. Joyas como la carta que escribió Lorca tras el mítico recital en la ciudad, en la que explicaba que pasó más de hora y media dándole la mano a "viejas obreras, mecánicos, niños, estudiantes y menestrales". "Es el acto más hermoso que yo he tenido en mi vida", aseguraba.

Ficha policial de un detenido en el Procés de Montjuïc, una de las joyas del archivo del Enciclopèdic.

/ Elisenda Pons

Su objetivo ahora, tras tener al fin, un local social -en las últimas décadas funcionaban como valiosísimo archivo, pero les era muy difícil la actividad pública al no tener un local propio- es volver al espíritu de Layret de 1902 y "dar herramientas para el acceso al conocimiento a quién no las tiene", "ya que el contexto ha cambiado mucho, pero las desigualdades permanecen y es necesario provocar el debate". "El nuevo espacio es una oportunidad para abrir una reflexión del mundo que estamos viviendo: el cambio climático, el decrecimiento, el colapso", apunta Aisa, con ganas de que la gente se haga suyo el espacio, sumar colectivos y él poder "apartarse un poco".

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El reto de la digitalización

Aisa recuerda que el Ateneu ya estuvo, aunque muy poco tiempo, ubicado en el mismo local al que regresa este lunes en la Brecha de Sant Pau, "aunque en un piso, no en los bajos". Fue en el año 1979, pero un incendio les obligó a marcharse. "La prensa del momento hizo grandes titulares de los hechos, 'El polvorín del barrio chino: Arden los archivos de la CNT'. Por suerte, esta vez los archivos no ardieron, solo quedaron algo remojados por las mangueras que apagaron las llamas", relata (si se quemó parte de ellos en 1939 por parte de las tropas franquistas). Para proteger todo ese material y facilitar y universalizar su acceso -dar esas herramientas de las que hablaba Layret, versión siglo XXI-, una de las batallas actuales del colectivo es lograr fondos para su digitalización, algo que han acariciado con los dedos en varias ocasiones pero que jamás ha llegado a materializarse.