Balance municipal

Jaume Collboni: "Barcelona ha pasado en dos años del 'procés' al progreso"

El líder del PSC saca pecho tras dos años de mandato junto a los 'comuns' en los que se han recuperado, sostiene, los "proyectos del medio y largo plazo"

Salvador Illa pasa la palabra a Jaume Collboni, en el acto de balance municipal celebrado en el Teatre Nacional

Salvador Illa pasa la palabra a Jaume Collboni, en el acto de balance municipal celebrado en el Teatre Nacional / Jordi Otix

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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En el espectro político de Barcelona está pasando algo muy extraño. Cuando falta un mundo para las siguientes elecciones municipales (mayo de 2023) y puede pasar absolutamente de todo, la mayoría de partidos han iniciado una peculiar batalla de ideas, balances, proyectos, candidatos y promesas. Como si la pandemia hubiera abierto una nueva era en la historia, como si fuera menester posicionarse ante una sociedad que se supone que no es la misma que antes de marzo de 2020. Este martes le ha tocado el turno al PSC de Jaume Collboni, que en un acto presencial en el Teatre Nacional se ha postulado no solo como cartel para las próximas elecciones sino que también se ha presentado directamente como "futuro alcalde".

El acto, de una hora y 45 minutos, ha mantenido un cierto ritmo, cosa que es de agradecer. Porque los concejales del grupo socialista en el consistorio han ido pasando uno tras otro, como si estuvieran en una desenfada conferencia del tipo TED, y han desgranado brevemente los logros de su cartera correspondiente, ya fuera el comercio, los mercados, el deporte, la seguridad, la movilidad, la digitalización, el turismo o la sostenibilidad. Apoyados por una secuencia de videos en los que aparecían los 42 consejeros de distrito, se trataba de resumir lo conseguido en estos dos años de coalición junto a Barcelona en Comú, formación que no ha sido nombrada ni una sola vez, como tampoco ha sido mencionada la alcaldesa Ada Colau.

Collboni, durante su discurso, con Laia Bonet y Albert Batlle escuchando con atención

/ Jordi Otix

Collboni ha sido el último en intervenir y cualquiera que le haya visto dará por hecho que será el candidato socialista en mayo de 2023. En un suponer, el partido celebrará primarias a principios de 2022, como las que llevó a cabo en marzo de 2014 (no las hubo, en cambio, en 2018 de cara a la elecciones de 2019). Aquellas tuvieron un poco de todo y terminaron con la victoria de Collboni. Laia Bonet era una de las postulantes, y en su alocución de este martes como teniente de alcalde es la única que no ha mencionado a su hoy líder. ¿Casualidad? Lo dicho, mucha pana por cortar.

"Sí al futuro"

El líder municipal del PSC ha recordado el legado de los cuatro alcaldes socialistas -blandir 32 años de gobiernos del PSC es un clásico necesario- y ha recordado la campaña de mayo de 2019, cuando dijo que lo suyo sería "progreso y no 'procés' y el retorno de Barcelona". Su conclusión, dos años más tarde, es clara: "Misión cumplida". Ahí ha iniciado un repaso de proyectos municipales en marcha, entre los que no ha citado ni el tranvía por la Diagonal, ni el plan de ejes verdes heredero de las supermanzanas, ni la transformación de Glòries, iniciada de hecho en el ocaso del mandato de Xavier Trias. Sí se ha referido, en cambio, a la ampliación del aeropuerto, el 22@, los barrios al otro lado de Montjuïc o el Bon Pastor. A la "Barcelona que dice sí al futuro y no renuncia a nada". La única mención al gobierno de coalición ha sido para defender que con el concurso socialista en este matrimonio de conveniencia se ha evitado "la agenda de un proyecto divisivo que representa el independentismo". Habría sido un buen momento para recordar los tres votos de Manuel Valls que dieron la vara de la ciudad a Colau, pero no.

Collboni, rodeado de los concejales del PSC en el ayuntamiento de Barcelona y arropado también por Salvador Illa

/ Jordi Otix

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El aroma electoral ha sobrevolado el Teatre Nacional de manera especial cuando han aparecido proclamas que solo se usan cuando se olisquean los votos. Nos referimos a expresiones como "la Barcelona que vuelve a levantar persianas", "un proyecto de la gente" o la mención, hasta en tres ocasiones, a la instalación de escaleras mecánicas, infraestructura que trae a la cabeza barrios de escasa renta familiar, sobre todo en Horta-Guinardó, en los que la orografía es un freno más al progreso social. Inolvidables los baños de masas que se daba Jordi Hereu a finales de la primera década de este siglo, aunque las primeras se inauguraron en 1968 en el metro de la plaza de Catalunya.

Han escuchado a Collboni desde el patio de butacas personajes tan dispares como el modisto Custo Dalmau o el taxista de moda, Tito Álvarez. También Salvador Illa, que ha alabado el "optimismo" del líder municipal, al que, obviamente, ya ve como próximo alcalde de Barcelona.