Pleno municipal

ERC enseña los dientes al gobierno de Colau por la parte del PSC

Ernest Maragall, durante el pleno municipal de este viernes.

Ernest Maragall, durante el pleno municipal de este viernes. / RICARD CUGAT

  • Los republicanos proponen sin éxito reprobar a Collboni, Ballarín y Marcè por no aplazar el recargo de la tasa turística

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Toni Sust
Toni Sust

Periodista

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Esta semana se ha llegado al ecuador del mandato actual en el Ayuntamiento de Barcelona, si partimos de la fecha de las últimas elecciones. Dos años y dos días después de aquel 26 de mayo del 2019, el pleno municipal de mayo ha servido este viernes de escenario para que los republicanos inicien una nueva etapa que anunciaron hace tan solo 24 horas.

El jueves, el presidente del grupo de ERC, Ernest Maragall, advirtió de que había llegado “un punto de inflexión”, de que en adelante endurecerá el tono con el gobierno de Barcelona en Comú y el PSC: “Aumentaremos la exigencia, pondremos en evidencia nuestro carácter de alternativa y manifestaremos con mayor intensidad el desacuerdo con las estrategias del gobierno municipal”.

La propuesta

Cuando Maragall hizo ese anuncio ya se conocía que ERC propondría este viernes la reprobación de tres concejales del gobierno, el primer teniente de alcalde Jaume Collboni; la titular de Hacienda, Montserrat Ballarín, y el responsable de Turismo, Xavier Marcè. Por un asunto concreto: el recargo de la tasa turística. Una medida que entrará en vigor el 1 de junio, este martes, pese a que la voluntad, de gobierno y oposición, era retrasarla. La reprobación no ha prosperado: solo ERC la ha defendido.

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Pero hay que remontarse un poco para encontrar la raíz del asunto. En septiembre de 2019, ERC abogó por proponer un recargo a la tasa turística vigente para lograr un incremento de la recaudación con el que paliar efectos negativos para la ciudadanía barcelonesa de la gran afluencia de visitantes a la capital catalana. Los republicanos, relató su concejal Miquel Puig, consideraban que se podía añadir hasta cuatro euros a la tasa preexistente, que es de hasta 2,25 euros diarios en los hoteles más caros y los pisos turísticos y en los casos de cruceristas que pasen más de 12 horas en la ciudad, y de un mínimo de 0,65 euros para otros establecimientos y estancias de menos de 12 horas de cruceristas. Puig calculó que con el incremento Barcelona ingresaría 100 millones d euros.

Collboni y Colau, durante el pleno de este viernes.

/ RICARD CUGAT

Barcelona trata desde hace años sin éxito contar con el 100% de la tasa turística que se paga en la ciudad, de la que ahora solo obtiene el 50%, unos 15 millones anuales. El resto corresponde a la Generalitat. Con el recargo, sumó Puig, se contaría con un total de 115 millones, y así se lograría lo mismo o más que con una mayor participación de la tasa.

El asunto fue aprobado en el pleno de septiembre del 2019, con el voto favorable de Barcelona en Comú, el PSC, ERC y Junts per Catalunya. Requería el plácet del Gobierno de la Generalitat, que bendijo la iniciativa en la comisión bilateral celebrada con el ayuntamiento en noviembre de ese mismo año. Y entonces llegó la pandemia.

El problema surgió cuando los grupos, incluidos los del gobierno, acordaron que este presentara un informe sobre la situación del turismo y estableciera el mecanismo necesario para retrasar la entrada en vigor del recargo si el contexto no había mejorado para el sector. Pero, como denuncia Puig, llegado un punto Marcè explicó que técnicamente no había forma de modificar la ordenanza y por lo tanto no era viable el retraso.

Acusaciones de cinismo

Puig ha afirmado que confiaba en que el gobierno tuviera una forma de aplazar la medida, para que evitar que “un recargo deseable en el futuro se convierta en una cosa indeseable”. Por lo sucedido, ha pedido reprobar a Collboni, Ballarín y Marcè. El resto de grupos no le ha comprado el argumento. Todos han señalado que ERC fue quien parió el recargo y le han acusado de cinismo. Todos han rechazad las reprobaciones menos Junts, que se ha abstenido.

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Junts, a su vez, ha presentado una proposición que pide retrasar el recargo hasta enero, una iniciativa que sí ha prosperado, sin los votos del Barcelona en Comú y el PSC. Y como las proposiciones no son vinculantes, nada evitará que el recargo se aplique la semana que viene.

Valls no se va todavía del ayuntamiento

Al margen de la esgrima preelectoral entre socios y rivales, otro asunto centraba el interés del pleno municipal de mayo en Barcelona: ¿se despediría este viernes Manuel Valls del ayuntamiento? No ha sido así. El exprimer ministro francés anunció esta semana que dejará de ser concejal en breve, pero no ha llegado el día. El exprimer ministro francés ha asistido de forma presencial al pleno y ha participado varias veces con aire relajado y hasta de buen humor. Una prueba de ello se ha dado después de que protestara en un par de ocasiones porque no se le daba la palabra. La segunda vez se lo ha recordado a Colau y le ha dicho: “Es que es la segunda vez”. Para a continuación agregar con sorna: “Ya sé que no negociamos nada, pero…”.

El comentario venía a cuento de las declaraciones en las que el primer teniente de alcalde y jefe de filas del PSC en el consistorio, Jaume Collboni, aseguró ayer a RTVE que hace dos años se encargó personalmente de negociar con Valls la investidura de Colau como alcaldesa "a cambio de que en Barcelona hubiera un gobierno de coalición con el PSC que se ocupara de los problemas de la gente y obviara o no estuviera condicionado por el proceso independentista". Un acuerdo que Colau negó poco después con la frase: “A los hechos me remito”.