Tendencia urbana

Una app revoluciona en Barcelona la compra de súper en 10 minutos

  • Blok es una iniciativa nacida en la ciudad donde empleados en plantilla preparan los pedidos y reparten en bicis eléctricas

  • Operan desde tres almacenes de barrio, permiten la compra sin planificación y con apoyo a los productores locales

Un empleado sale para hacer un reparto de productos de alimentación desde el almacén de Blok en la calle de Sicília, 159.

Un empleado sale para hacer un reparto de productos de alimentación desde el almacén de Blok en la calle de Sicília, 159. / MARIA D OULTREMONT

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

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Si algo ha dejado tras de sí la pandemia ha sido un máster acelerado en la compra de alimentación online. Estudios de mercado sitúan ya en un 30% la población española que llena la nevera con un clic. Algo muy visible en las calles de Barcelona, donde el nuevo hábito y el trajín de repartidores han derivado también en polémicas laborales e incluso en feroz competencia de la compra de proximidad. ¿Quién se resiste a un pedido de urgencia a través de una gran plataforma?

El caldo de cultivo de tantos meses de demanda disparada animó a principios de año a Hunab Moreno (cofundador y COO) y a Vishal Verna (cofundador y CEO) -que se conocieron en Singapur y se reencontraron en la capital catalana- a exprimir sus largos currículos en empresas como Deliveroo, Glovo o Uber para llevar el concepto de los pedidos a domicilio varios pasos más allá: con "ética y sostenibilidad". Todo ello, 'made in Barcelona' que es donde se ha gestado y nacido Blok, 'el colmado de nuestros días' en tiempo casi récord. Lograron financiación en un mes, y en febrero ya tenían empleados, cronómetro en mano, preparando y repartiendo pedidos por la capital catalana, relata Moreno, conocedor de todas las virtudes y pecados de los 'market place'.

Porque ellos no lo son, destaca. No venden y reparten para terceros, sino que ejercen de supermercado con entrega solo a domicilio, en resumidas cuentas. Debutaron con un almacén en la Sagrada Família que cubre esa zona y el Eixample derecho, al que han seguido otros dos para las zonas de Eixample izquierdo, Poble Sec y Raval, y para Sant Gervasi-Gràcia, cuenta. La desertización turística ha propiciado el cierre de algunos súpers que ellos han relevado como puntos de distribución cerrados al público. En el interior, todo se organiza con disciplina estadística, atendiendo a los productos de mayor demanda para que puedan salir disparados. De momento, cervezas, frutería y aguas, sobre todo. Porque la aplicación no persigue una cesta de la compra exhaustiva para todo el mes (aunque es posible), sino facilitar "cualquier compra no planificada". Que si una pasta para preparar al momento, que si algún producto de proximidad que incita al deseo, pero desde el cordón umbilical de internet.

Mejorar y humanizar la oferta

"Vimos que durante la pandemia para muchos compradores la experiencia era mejorable", continúa. A veces por días de espera para un 'delivery', por falta de algo en estoc o por un mínimo gasto para acceder al reparto. Así que versionaron modelos que ya funcionaban en Turquía (como precursor del reparto cercano y rápido) y el norte de Europa, para calzarlo en el sur, empezando por la calle de Sicília, 159. Sus valores añadidos son varios. Empezando por la velocidad supersónica. Hay compromiso de entrega en 10 minutos para una compra media (que en el debut suele rondar los 20 euros), lo cual supone una gestión a propulsión del pedido, preparativo y reparto. En este sentido, su quintaesencia como empresa es clave: "No tenemos repartidores externos, sino personal en plantilla que tanto se ocupa de reponer el almacén como preparar un encargo (los carritos incorporan tablets que recogen la orden y en un minuto y medio completan la comanda) o hacer el reparto", explica.

No hay, pues, 'riders' externos ni comisiones, sino que el negocio sale de la propia venta "a precio de cualquier hipermercado" y con las promociones de rigor. "No queríamos repetir un modelo que genera precariedades", se sincera. En sintonía con la sostenibilidad que abanderan, las bicis son eléctricas y cubren distancias integradas en un algoritmo que se salda con entregas en una media de ocho minutos, casi olímpicas. Y el producto ahonda también en el proveedor local e incluso de barrio, con las opciones que etiquetan como "genuinas".

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El debut emprendedor ha cogido también velocidad, con la expansión a Madrid (cuatro almacenes ya) y a Milán (Italia) que han activado 200 puestos de trabajo, de los que 60 son de oficina (tecnología, márketing, comercial...) y el resto de almacén y calle.

Para darse a conocer y romper barreras practican aún el reparto gratuito, que después costará 1,8 euros, y también estimulará pedidos más amplios. Las redes sociales y el boca-oreja son sus aliados, como mandan los tiempos.