DERECHO A LA VIVIENDA

La solidaridad vecinal para dos desahucios en una mañana en el Gòtic

Kris, en el centro, muestra feliz el resguardo de la suspensión.

Kris, en el centro, muestra feliz el resguardo de la suspensión. / Jordi Otix

  • Kris, de 65 años y en lista de espera para un piso de la mesa de emergencia, podrá seguir un tiempo más en el diminuto piso que ocupa

  • La comitiva judicial prorroga también dos meses el desalojo de Sihame y sus dos criaturas, tiempo en el que el consistorio se compromete a ofrecerle una solución

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Helena López
Helena López

Redactora

Especialista en movimientos sociales y vecinales

Escribe desde Barcelona

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La espera frente al 6 de la calle de Lleona se hizo eterna. La convocatoria para evitar el desahucio de Kris, una mujer de 65 años, era a las 10.45 de la mañana, pero la comisión judicial no llegó hasta casi las dos de la tarde. La demora, eso sí, no hizo que los vecinos de esta luchadora, tan conocida como querida en el barrio, abandonaran sus posiciones frente al porticón. Tenían claro que no iban a dejar sola a Kris, quien tantos desahucios ha ayudado a parar. Un caso, además, que clama al cielo no solo porque la mujer acaba de pasar el covid, enfermedad de la que aún se está recuperando, sino porque es víctima de violencia machista. Ella tenía un piso, pero lo perdió por esa violencia.

La comitiva judicial llegó tarde porque la mañana había sido intensa y el de Lleona era el último de varios desahucios en la zona; y llegó sola. La policía no pasó por esta calle estrecha, entre Avinyó y la plaza Reial en ningún momento de la mañana, como si había sucedido apenas horas antes en otro desahucio en el distrito, en calle de la Cera, en el Raval, que no solo se ejecutó, sino que terminó con cargas y detenidos.

Con la mediación de la técnica municipal -cuyo papel en el Gòtic fue para quitarse el sombrero durante toda la mañana- Kris explicó a la comitiva su frágil situación y esta, en pocos minutos, dictaba la suspensión; que fue celebrada con euforia entre sus compañeros, que hacía horas que esperaban la noticia. Entre ellos, Núria Marcet, quien a sus 91 años sigue poniendo el cuerpo desahucio a desahucio, tras la última caída sentada en su silla de ruedas.

Oposición vecinal al desahucio de Kris, una vecina del Gòtic de 65 años.

/ Jordi Otix

Las casi tres horas de espera de la comitiva frente al que todavía es el hogar de Kris -una vivienda minúscula en el último piso- fueron amenizados por sus vecinos con cánticos como "Tenemos derecho, a agua, luz y techo", la versión actualizada del clásico "¿qué pasa? ¿qué pasa? Que no tenemos casa", y corrillos en los que se comentaban las cargas policiales y las detenciones vividas minutos antes en el barrio vecino o el estado de salud de la mujer que se autolesionó la semana anterior al intentar ser desahuciada también en el Raval. Sigue hospitalizada.

Dos familias con hijos pequeños

El de Kris, finalmente aplazado, era el tercero de los convocados por la plataforma vecinal Resistim al Gòtic para este miércoles, en pocas calles y con pocos minutos de diferencia. Los otros dos eran de dos familias con hijos pequeños. Una, con cuatro; otra con dos. Un reducido número de activistas estaba desde las nueve de la mañana en el 7 de la calle de Milans, para arropar a Bushra y sus cuatro hijos en un desahucio que finalmente no llegó a producirse porque la familia llegó a un acuerdo con la propiedad para la entrega de llaves. Sus vecinos habían logrado, tras mucho batallar, que la familia entrara en la bolsa de alquiler. Minutos después, el mismo grupo de personas -una decena, aproximadamente, a esa hora-, se desplazó hasta la calle de Roca, donde Sihame, una madre joven, les esperaba asomada desde el balcón, desde donde les aguardaba a ellos, pero no solo, claro. La joven explica que la estafaron. Compró las llaves del piso sin saber que era de un pequeño propietario, como resultó ser. La joven es consciente de que no pueden quedarse allí, como expresó la mediadora municipal a la comitiva judicial, que finalmente también acordó suspender la orden de desahucio por dos meses, que es el tiempo que la mediadora municipal aseguró que necesita el consistorio para encontrar una alternativa a la familia.

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Como anécdota representativa de la realidad de la ciudad, de aquellas dos Barcelonas incluso cuando la pandemia todavía se hace muy presente en las calles, el señor de la comitiva de judicial de la calle Roca, al llegar frente al edificio en el que vive Sihame junto a a sus hijos, confundió a una pareja de turistas despistados con papeles -alguna reserva- en la mano con la propiedad del piso.

Cargas y cinco detenidos en un desalojo en el Raval

Los Mossos d'Esquadra identificaron y denunciaron este miércoles a la diputada de la CUP en el Parlament Eulàlia Reguant en la protesta por un desahucio en la calle de la Cera, en el Raval, que se ejecutó tras cargas policiales y se saldó con con cinco activistas detenidos. La CUP difundió un vídeo en redes sociales en el que se muestra un forcejeo en un momento de tensión entre Reguant y agentes de los Mossos que intervenían en el desahucio. "Decenas de vecinas han sufrido cargas policiales e identificaciones en el desahucio de la calle de la Cera. Entre ellas, nuestra diputada Eulàlia Reguant", señala el partido. Según fuentes policiales, "tras reiterados avisos para que un grupo de personas concentradas ante el portal del edificio del piso que se iba a desalojar dejaran de obstaculizar la acción policial, los Mossos d'Esquadra las han retirado una a una, ante su resistencia, y las han identificado y denunciado por desobediencia y obstrucción a la justicia". Decenas de personas se habían concentrado desde primera hora en el lugar, para evitar el desalojo, que ya había sido anulado en seis ocasiones.

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