Nuevas compras

El comercio de proximidad del futuro despega en Barcelona

  • El ayuntamiento impulsa un plan de digitalización en las tiendas físicas de barrio que permite conocer los gustos y afluencias de clientes y mejorar su experiencia

  • Cuatro comercios del eje Cor Eixample estrenan pantallas y sensores en un plan piloto hasta julio, que dará paso a su implantación en 2.500 comercios en dos años

Una de las pantallas instaladas en Flores Navarro, donde se han desplegado cámaras, sensores y otras herramientas digitales, durante la visita del concejal Collboni.

Una de las pantallas instaladas en Flores Navarro, donde se han desplegado cámaras, sensores y otras herramientas digitales, durante la visita del concejal Collboni. / MARIA D'OULTREMONT

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

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Quien más quien menos ha hecho colas en Flores Navarro un Día de la Madre o a la caza de un regalo seguro. O las ha visto al pasar por la calle de València. Una escena que no se repetirá si funciona la inmersión futurista de este y otros tres comercios vecinos participantes en la prueba piloto BCNRetailLab para digitalizar el comercio de barrio. El asunto se sustenta en sensores, pantallas y cámaras, entre otros mecanismos, que retratan desde la afluencia (vital en tiempos de pandemia), hasta los gustos del comprador, pasando por las explicaciones de cada producto. Son herramientas ya implantadas en grandes superficies, pero que eran totalmente ajenas a las tiendas de proximidad. La experiencia pionera en los cuatro establecimientos de Cor Eixample será un primer paso para llevar la última tecnología a otros 2.500 en un par de años.

Nada más entrar en la floristería, con 65 años de historia, una pantalla con cámara incorporada capta la fisonomía del visitante, detecta edad aproximada y sexo y empieza a trazar sus preferencias, según las pantallas con información ante las que después se detenga o los productos que se pare a contemplar, relata Jaume Portell, director de Beabloo, la empresa surgida de la incubadora de Barcelona Activa que ha ideado e instalado los aparatos. Cofinancian con 150.000 euros el experimento y el consiguiente análisis tanto el ayuntamiento como CTecno, una asociación de empresas tecnológicas, en otro ejemplo de alianza público privada. En este fragante local se ha instalado Minerva (como en la cafetería Crois Croissant Gourmet), un sistema de inteligencia artificial que incluso relata las ofertas del día y las expectativas de venta de determinados ramos o plantas, tras digerir innumerables variables. El análisis de audiencia y perfil del comprador permite también "organizar el espacio y mejorar el servicio". Un expendedor de tíquets para los ramos personalizados y la monitorización de personas al momento certifican que no habrá colas. Durante la demostración, de hecho, la alarma ya se encendía al detectar este miércoles al grupo de periodistas.

Revolución acelerada

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Para Jaume Collboni, primer teniente de alcalde de Promoción Económica, la pandemia ha revolucionado en solo siete meses la compra online como si hubieran pasado años. Tras ese auge, considera que el comercio de barrio debe subirse al tren digital para ser competitivo. Pero no solo creando webs o digitalizando la compra, sino aliándose con la tecnología a pie de tienda. En Barrabés Esquí i Muntanya ya hay vídeo mural que explica las características de cada producto desde diferentes partes de la tienda con el código de barras y al final del recorridos se analiza la experiencia del cliente. En el salón de belleza Crearte Styling hay una cartelera digital con distintos contenidos de interés, mecanismos que aportan información sobre un producto al levantarlo de una estantería interactiva y controles de aforo y accesos, entre otros.

Montse Ballarín, concejala de Comercio, ha relatado que la experiencia permitirá recetar distintas soluciones tecnológicas a cada negocio, que ayudarán a atraer clientes y fidelizarlos. Si la prueba funciona como se prevé, se impulsará un plan para llegar a 2.500 tiendas de toda la ciudad en dos años. En principio, los costes podrían rondar los 5.000 euros, aunque se estima que en breve se reducirán los precios, como ya sucedió con las alarmas domésticas.