PLAN MUNICIPAL

Barcelona: menos "playa, paella y Gaudí" y más ciencia

El ayuntamiento muscula su programa que pretende acomodar mejor a la comunidad científica y vincularla más con la cultura y la educación

El claustro de la Universitat de Barcelona, en el edificio histórico de Gran Via

El claustro de la Universitat de Barcelona, en el edificio histórico de Gran Via / Joan Cortadellas

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

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Barcelona tiene profesores asociados de universidad que les sale la clase a 4 euros la hora, doctorantes que saben que tras el esfuerzo les espera la más cruda precariedad e investigadores que no tienen más remedio que marcharse para poder seguir trabajando y a la vez ganarse la vida. Pero a la vez, Barcelona es la cuarta ciudad europea (y la 34ª a nivel mundial) en el ranking de ciudades científicas. Genio y figura para una urbe que quiere atraer talento cuando es incapaz de retener el propio. En este contexto, el ayuntamiento, que no tiene competencias, pero sí incumbencias, según comparte el teniente de alcalde Joan Subirats, tiene un plan entre manos a tres años vista que busca allanar y facilitar los caminos de la ciencia, relacionándola, además, con campos hermanos, como la cultura o la educación.

El proyecto fue presentado tres días antes de decretarse el confinamiento. Era el 10 de marzo de 2020 y se anunciaba una inversión de cuatro millones de euros hasta terminar el mandato (mayo de 2023) que permita alcanzar 15 objetivos y 51 acciones concretas. Este miércoles, y tras meses de revisión para adaptarlo a los nuevos tiempos, se ha anunciado que se añade un millón más y que se incorporan 25 medidas nuevas. El plan, sin embargo, quizás recurre en exceso a verbos de escasa contundencia. Es decir, hay mucho 'definir', 'impulsar', 'dinamizar', 'reforzar', 'participar', y por aquello de no tener competencias, el consistorio pasa poco de la filosofía a los hechos. Donde sí quiere marcar las diferencias es en el tema de las residencias para hospedar a investigadores y estudiantes, un equipamiento clave para que los que vienen de fuera no se den de bruces con el mercado inmobiliario, poco apto para la mayoría de sueldos de este gremio.

Crisis habitacional

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Ya están en marcha cinco apartamentos en la Fabra i Coats -destinados al ámbito artístico y cultural- y la futura Fundación Julio Muñoz Ramonet, que pretende convertir los edificios del legado del empresario en un centro de cultura, arte y ciencia, también incorporará, tal como ha avanzado Subirats, un espacio de residencia. Serán, ha concretado, espacios municipales para estancias cortas, de entre 15 días y unos pocos meses. Esta, ha compartido el teniente de alcalde de Cultura, Educación, Ciencia y Comunidad, es una de las principales demandas que las universidades hacen llegar al ayuntamiento, que también tiene entre sus objetivos facilitar espacios urbanos para la investigación. La idea es crear una veintena de plazas en los próximos dos años.

El plan Barcelona Ciencia 2020-2023 promoverá espacios de debate con primeras espada mundiales de la ciencia, dispondrá de sus propias becas, creará vínculos con ciudades para compartir soluciones ante los retos urbanos actuales, potenciará el papel del entorno metropolitano como polo de atracción para la industria científica y mantendrá la cita de la Bienal de Ciencia, que ya se celebró en 2019. En resumidas cuentas, y en palabras de Subirats, la idea es trascender a la Barcelona de "paella, playa y Gaudí".