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El jardín secreto de la Sagrada Família

El templo expiatorio oculta un pequeño vergel tras la fachada de la Passió, a 25 metros de altura. Se trata de una alegoría del sepulcro de Jesús cerrada al público pero con paso franco durante la Setmana de l'Arquitectura de la mano de Open House

Tras la fachada de la Passió se oculta un jardín, a 25 metros de altura, que simboliza el sepulcro de Jesús. 

Tras la fachada de la Passió se oculta un jardín, a 25 metros de altura, que simboliza el sepulcro de Jesús.  / Ricard Cugat

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En la fachada de la Passió de la Sagrada Familia, justo detrás de la parte más alta del frontón que corona el pórtico y de sus 18 columnas, se esconde el huerto o jardín, en este caso el nombre no hace la cosa, más desconocido de la ciudad. Sí, en el templo expiatorio más visitado del mundo, a 25 metros por encima del suelo, se cultivan y cuidan plantas. Tal cual.  Todas mediterráneas y todas con necesidad de poco sol. No entra la luz, lo impiden las dos torres de los apóstoles San Bartolomé y Santo Tomás, la propia fachada y el vitral que representa la pasión y resurrección de Cristo. Así que en la Sagrada Família el verde celestial se lee en clave de helecho, papiro, violeta, ala de ángel, acebillo y campanilla blanca. El riego es gota a gota con agua de lluvia que se recoge, purifica y recicla. Una rejilla impide la muerte por pisada. Y un sistema de impermeabilización garantiza la ausencia de humedades en el edificio Patrimonio de la Humanidad.

Pocos lo saben, pero ahí está. Franquear la entrada no es fácil, pues el espacio está cerrado al  público. Hay excepción: la oración. El huerto o jardín es una invitación al recogimiento y a la reflexión. Ese debe ser su uso y así se pensó cuando se diseñó en 2017, tras culminar la fachada de la Passió. En la Sagrada Família nada es baladí y todo es simbólico, también este espacio. Vamos, que el pequeño vergel es más que eso, es una alegoría del sepulcro de Jesús. La ubicación lo permite: justo a la espalda del conjunto de esculturas realizado por Francesc Fajula que representa la sepultura vacía, las tres Marías pensando que el cuerpo ha sido robado y el ángel que les comunica la resurrección. Y justo delante de los vitrales en los que Joan Vila-Grau interpretó, con colores y formas abstractas, el resplandor producido en el momento en que Jesús volvió de entre los muertos.

Detalle del jardín oculto de la Sagrada Família ubicado tras la fachada de la Passió, a 25 metros de altura.

/ Ricard Cugat

Granito de Galicia

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Lo permite la ubicación y lo permite la disposición de los elementos: bloques de hormigón de granito de Galicia cortados a mano, a la vieja usanza, que evocan una cantera y las citadas plantas. Lo primero obedece a lo que tres de los evangelios cuentan: el sepulcro de Cristo se excavó en la roca; y a lo que los historiadores interpretan: este estaría en una cantera abandonada, entonces fuera muralla y ahora dentro de Jerusalén, cuyos entrantes y salientes provocados por la extracción de la piedra fueron utilizados en la época como espacios de inhumación tras su cierre. El cuarto evangelio, el de San Juan, habla del sepulcro situado en un huerto. Pero para los responsables de la Sagrada Família cantera y huerto son compatibles ya que nada impide pensar en el nacimiento espontáneo de la vegetación ni en una más que posible utilización del lugar en desuso para el cultivo de árboles frutales u otras especies.

Lo dicho, el jardín secreto símbolo del sepulcro de Jesús solo es accesible para rezar en grupo y previa petición y autorización. Pero siempre hay excepciones, como la de ahora. Del 6 al 16 de mayo se celebra en Barcelona la Setmana de l’Arquitectura y la asociación Open House, la misma que cada octubre muere de éxito abriendo al público espacios inaccesibles de la ciudad durante un fin de semana, brinda durante el festival la posibilidad de entrar en lo que llaman Espacios Ocultos, entre ellos el huerto (o jardín) de la Sagrada Família. La filosofía de la actividad es abrir las puertas a lugares, preferentemente públicos, que habitualmente no pueden ser accesibles por seguridad, como el interior de la fuente de la plaza de Espanya o de la Torre del Rellotge del puerto. Ambos incluidos en las últimas visitas precovid. Este año se ha optado por espacios abiertos, al aire libre, como lo son los que están en obras –entre ellos L’Orfebreria y el túnel de la plaza de las Glòries-. Y para la próxima edición sueñan con poder acceder a uno de los refugios aéreos más grandes de Barcelona, el que se esconde bajo la plaza de Tetuán. Aunque de momento, lo suyo es poder disfrutar del jardín secreto de la Sagrada Família.