INICIATIVA ANTIRRACISTA

#BlackLivesMatter, las barcelonesas afrodescendientes reivindican su lugar

Silvia Albert Sopale y Elizabeth Montero Santa, impulsoras de la cooperativa Periferia Cimarronas.

Silvia Albert Sopale y Elizabeth Montero Santa, impulsoras de la cooperativa Periferia Cimarronas. / Ferran Nadeu

  • La cooperativa Periferia Cimarronas nace para abrir un espacio en el que se invierta el orden históricamente establecido, en el que la agenda cultural la define una élite formada mayoritariamente por hombres blancos

  • Ya tienen el local, en Sants, y ahora buscan fondos para convertirlo en el primer teatro de España gestionado por afrodescendientes, con una cafetería que llevará el Sindicato Mantero

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Tras una flamante persiana metálica, cuyo brillo delata que hace bien poco que fue cambiada, en el 26 de la tranquila calle de Cerdanyola, en Sants, un espacioso local, hoy por hoy prácticamente vacío. Un espacio en construcción, como lo está el proyecto estrella de la cooperativa Periferia Cimarronas, un sueño para muchas que ya ha empezado a dar sus primeros pasos para convertirse en realidad. Lo ha hecho en los zapatos de mujeres como la actriz y dramaturga Silvia Albert Sopale o la ilustradora Elizabeth Montero Santa, más conocida como La flor del Tamarindo. El enclave se convertirá en unos meses -su objetivo es abrir coincidiendo con 'Catalunya aixeca el teló', en otoño- en el primer teatro en España gestionado por afrodescendientes, cuya cafetería llevará el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes. Se llamará Tangana, por el café. Tangana significa caliente, en wolof, como se toma el café 'touba', la que será la especialidad de la cantina de este nuevo centro cultural.

"Nacemos para invertir el orden establecido, para ofrecer un espacio a las personas a las que históricamente se nos ha negado", resume la creadora y protagonista de 'No es país para negras', cuya compañía, con el mismo nombre, será una de las residentes en este nuevo teatro, junto a Tinta Negra (y las que se vayan sumando). Y es que Periferia Cimarronas quiere ser mucho más que un teatro, una cafetería y una tienda, la tercera pata del proyecto, donde ofrecer una salida comercial justa a las creaciones de las personas afrodescendientes de la ciudad.

Lugar de orgullo y empoderamiento

Su intención es, según sale de sus bocas y se lee en la ilusión que brilla en sus ojos, ofrecer un espacio en el que "compartir y descubrirse". "Un lugar de orgullo y empoderamiento en el que decir, ¿pero dónde has estado todo este tiempo?", resume Elizabeth mientras comparte un café con Silvia, todavía no de 'touba' -aún no han abierto-, en una cafetería cercana al local. Ambas coinciden en el porqué de la necesidad de crear un lugar como Periferia. Lo importante de dejar al desnudo lo excluyente del sector cultural y dar un vuelco a la situación. "Sacudir un sector pensado por una élite blanca y con mucho hombre", exponen.

Otro asunto vital es reivindicar las culturas históricamente minorizadas. "No es folclore, es Cultura", así, cultura en mayúscula, podría ser uno de sus lemas. Y mucha relación con eso tendrá el espacio de tienda, que contará, además, con una línea de ropa propia.

Y, con ese mismo objetivo de dinamitar esos prejuicios blancos hacia las personas afrodescendientes, la música tendrá lugar el espacio, porque lo tendrá, pero no central. "La música es el lugar al que hemos sido relegados históricamente. ¿Cantas? No, no, yo no canto. Las negras podemos hacer más cosas", señala Silvia. Muchísimas más. 

Por las mañanas el teatro será una escuela de interpretación que dirigirá la actriz Vicenta Ndongo.

Objetivo: llevar la periferia al centro

Que su nombre no conduzca a engaño. No quieren ser un teatro periférico, quieren llevar la periferia al centro o el centro a la periferia, según se mire. Ser una sala más en el circuito cultural de la ciudad. "Este será un centro cultural pensado desde la negritud, pero abierto a todos", insisten. Primero lo abrirán a las mujeres afrodescendientes, pero seguirán con el resto de personas afrodescendientes, con personas migrantes... "No queremos que este sea un espacio 'para nosotras', pero tampoco renunciar a lo que somos, algo que a veces acaba ocurriendo, por el tema de 'adaptarnos'", reflexiona Elizabeth, quien fantasea con "un centro de construcción colectiva y creativa que promueva la participación y la convivencia entre diferentes disciplinas artísticas y culturales desde una mirada afrocentrada y afrofeminista".

Uno de los puntos de inflexión para que Silvia se decidiera a ejecutar aquella idea que hacía tanto tiempo que le daba vueltas por la cabeza fue el confinamiento, momento en el que se hizo tan evidente la necesidad de tener lugares de encuentro, en los que sentirse seguras. Y no nacen de la nada. Vienen de la suma de experiencias de iniciativas previas desde Hibiscus, la Asociación de Afroespañolas y Afrodescendientes, fundada en 2016 e impulsora del Festival Black Barcelona.

Para hacer todo eso realidad han iniciado una campaña de micromecenazgo a través de la plataforma Goteo. "Este proyecto es Black Lives Matter -concluye-; apoyar Periferia Cimarronas es apoyar las vidas negras desde otro lugar". "Un lugar de cultura viva, de encuentro, de reconocimiento, participación e intercambio de haceres y saberes en el que promover el empoderamiento social y la difusión de la cultura, desde el autoempleo, el apoyo mutuo y la lucha contra todo tipo de discriminación", añade Silvia.

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Mercadillo rebelde

Pasearse por las recompensas de su Goteo es como pasear por un mercado rebelde, en el que los fondos recogidos son para hacer realidad el espacio Periferia Cimarronas. Aportando 45 euros, por ejemplo, se puede adquirir una sudadera con el dibujo de un vendedor ambulante de café 'touba' diseñada por La flor del Tamarindo -es decir, por Elizabeth- y manufacturada y serigrafiada por el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes de Barcelona. O, por 30, una camiseta con el diseño de Erzulie, el espíritu de Periferia Cimarronas, defensora de las niñas, de las madres, del colectivo LGTBI y la diosa del amor revolucionario, también diseñada por Elizabeth y manufacturada por el sindicato. O, por 20, una bolsa de tela, con la misma ilustración.