Pleno municipal

Barcelona veta definitivamente la apertura de salas de juego

  • El pleno aprueba un plan especial para frenar nuevos establecimientos e impedir que cuando uno cierre se abra otro

  • La nueva norma, pionera en España, aumenta de 100 a 800 metros la distancia mínima entre estos negocios y los colegios

  • La oposición alerta de que las apuestas on line escapan a las limitaciones; el PP, C s y Barcelona pel Canvi se abstienen

Fachada del Bingo Billares, en la Gran Via.

Fachada del Bingo Billares, en la Gran Via. / DANNY CAMINAL

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Toni Sust
Toni Sust

Periodista

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Barcelona ha aprobado de forma definitiva en el plenario municipal un plan que en la práctica impide que abran en la ciudad nuevas salas de juegos y apuestas, y que persigue, como en el caso de los hoteles en algunas zonas, que cuando uno cierre no pueda abrirse uno nuevo en su lugar. Como no tiene competencias para limitar el juego, el consistorio optó por echar mano de normas urbanísticas para hacer inviable la expansión del sector, por la vía de incrementar la distancia mínima de los locales con equipamientos de usos protegidos de 100 a 800 metros.

El propósito del gobierno de Ada Colau en esta cuestión se conoció por primera vez en octubre de 2019. Entonces, la comisión de gobierno anunció una suspensión de aceptación de comunicados para abrir nuevas salas de juego, bingos y casinos. El objetivo era ganar tiempo para redactar un plan que cerrase la puerta a más negocios de este genero. En Barcelona hay en la actualidad 35 salas de juego, 15 bingos y un casino.

Plan especial urbanístico

En diciembre, la comisión de gobierno dio otro paso y aprobó de forma inicial el plan de usos que fijaba los 800 metros como distancia mínima entre nuevos establecimientos de juegos con cualquier centro educativo, es decir, escuelas infantiles, centros de educación infantil primaria y secundaria, bachillerato, formación profesional, centros de programas de formación y universidades. En el caso de bibliotecas, centros de servicios sociales, centros cívicos, casals de jóvenes y de barrio, centros del Servei d’Ocupació de Catalunya y centros de salud, la distancia mínima queda fijada en 450 metros.

Pleno del Ayuntamiento de Barcelona, este viernes.

/ Blanca Blay / ACN

Todas estas limitaciones suponen en la práctica que, como ha dicho la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, habrá “decrecimiento”, porque si cierra uno de los locales existentes, el nuevo debería afrontar las normas aprobadas este viernes definitivamente, y el gobierno de Colau cree que ya no podría hacerlo.

La nueva amenaza

El plan se ha aprobado con el voto favorable de los socios del gobierno, Barcelona en Comú y el PSC, de ERC y de Junts per Catalunya. Ciutadans, Barcelona pel Canvi y el PP se han abstenido. La oposición ha expuesto una matiz de peso considerable a la norma aprobada: no afecta en nada a un fenómeno en expansión, el juego on line. El concejal de ERC Jordi Coronas ha subrayado que en el año de la pandemia, las webs de juego han incrementado sus beneficios en un 25%. Por Junts, Jordi Martí Galbís ha aplaudido la medida pero se ha preguntado por qué no se hace lo mismo con los clubs cannábicos.

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Ciutadans ha justificado su abstención en que la norma es “un paso limitado”, en palabras de Celestino Corbacho, al ser el juego on line “la auténtica problemática”. Óscar Ramírez (PP) y Eva Parera (Barcelona pel Canvi) han coincidido en considerar que el gobierno municipal criminaliza al sector del juego. Parera ha recordado que eso se contradice con el hecho de que las propias administraciones tienen juegos de azar.

Colau ha celebrado que Barcelona sea la primera ciudad de España en tomar la medida, ha asegurado que otras están emprendiendo este camino y ha agradecido su “liderazgo” en esta cuestión a la concejala de Salud, Gemma Tarafa.