'Desborbonización'

Los últimos 110 kilos de Juan Carlos I desaparecen de Barcelona

  • El Ayuntamiento, tres días después de los 90 años de la proclamación de la 2ª República, retira el último vestigio del emérito de las calles de la capital catalana

Dos operarios del Ayuntamiento retiran el escudo de Juan Carlos I del obelisco de la plaza Cinc d’Oros.

Dos operarios del Ayuntamiento retiran el escudo de Juan Carlos I del obelisco de la plaza Cinc d’Oros. / Joan Mateu

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Los últimos 110 kilos que conservaba Juan Carlos I en Barcelona se los han llevado una cuadrilla de cinco operarios, con Eladio comandando los trabajos y Carmen de supervisora. El Ayuntamiento ha retirado en la mañana de este sábado la placa de mármol con el escudo de armas de los Borbones de la rebautizada plaza Cinc d’Oros, el penúltimo vestigio que conserva la Casa Real en la capital catalana. 

El emérito se ha hecho un poco de rogar en sus últimos coletazos, pues la extracción de la pesada placa ha comenzado a las siete y media de la mañana y no ha culminado hasta pasadas las doce del mediodía. El mármol juancarlista ha sido subido a una furgoneta y empaquetado para el almacén de arte público del Ayuntamiento, donde descansará invisible junto al busto que el consistorio ya le retiró al propio monarca en el 2015 y al lado de otros ‘non gratos’, como la placa del franquista General Moscardó y demás figuras que inmortalizó el régimen del dictador.

90 años y tres días después de que su abuelo pusiera pies en polvorosa de Madrid y, vía puerto de Cartagena, abandonara territorio español, el consistorio barcelonés ha culminado la retirada del último nomenclátor referente a Juan Carlos I de España. En el 2017 esta plaza, que antaño llevara su nombre, fue rebautizada como Cinc d’Oros, recuperando así el vocablo por el que era conocida antes incluso de la proclamación de la Segunda República. “No tiene sentido que su escudo siga en una plaza que no lleva su nombre y que está en una ciudad republicana”, ha declarado el regidor de Ciutat Vella y responsable de memoria democrática, Jordi Rabassa; pin tricolor en la solapa mediante.

La retirada del escudo de armas de los Borbones de la intersección de Diagonal con Passeig de Gràcia deja a solo un Borbón como superviviente en el callejero barcelonés: el padre del emérito. No llegó a reinar, pero Juan de Borbón, conde de Barcelona, continúa dando nombre a un paseo frente a la playa de la Barceloneta, otrora repleto de 'guiris' y reapropiado transitoriamente por los barceloneses ante las inclemencias del covid. Este es ahora el próximo y último objetivo colauense de la "desborbonización" de Barcelona. "La voluntad es cambiarle el nombre antes de finalizar el mandato", ha explicado Rabassa.

La plaza de los vencedores

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El nombre de la plaza hoy conocida como Cinc d'Oros, y que ya no lucirá más las armas del Borbón, ha surfeado entre los vaivenes de la memoria de vencedores y vencidos durante el último siglo. El obelisco que luce en el pico del pudiente Passeig de Gràcia ha recibido tres nombres distintos en menos de 100 años. Los 19 metros de obelisco fueron colocados tras la victoria republicana en el 1934, para honrar al pionero de dicha fórmula en España, el que fuera presidente durante un mes en el 1873, Francesc Pi i Margall. Un lustro después y una vez las tropas franquistas comandadas por el general Yagüe desfilaran por la Diagonal, el longevo dictador Francisco Franco decidió aplaudirse el tanto y la plaza pasó a llamarse "La Victoria". Nombre que conservó hasta el 1981, cuando, tras el mensaje televisivo de Juan Carlos I en contra del 'tejeriano' golpe de Estado del 23-F, fue rebautizada en honor a la influencia del nocturno discurso.

40 años después de esa televisiva aparición, Juan Carlos I pasa sus días en una lujosa habitación en un hotel de Abu Dabi. En la memoria de los que fueron sus súbditos están más frescas sus multimillonarias diferencias con Hacienda en detrimento del erario público, sus presuntos romances con Corina y sus escarceos paquidérmicos en Botsuana. Campo abonado para que un consistorio ampliamente republicano haya materializado este sábado su último gesto antimonárquico. No al gusto de todos, pues el PP, don dos de los 41 representantes en el pleno, no ha evitado decir la suya: "la historia se respeta, no se interpreta", ha afirmado su portavoz municipal, Óscar Ramírez.