El legado de un genio

Todo Miralles, en cinco exposiciones

Cinco exposiciones y un ciclo de conferencias homenajean al desaparecido arquitecto en todas sus facetas. La principal muestra se despliega en el Tinell, donde se celebró la primera gran exposición sobre Gaudí

Una de las maquetas que pueden verse en la exposición del Saló del Tinell dedicada a Enric Miralles. 

Una de las maquetas que pueden verse en la exposición del Saló del Tinell dedicada a Enric Miralles.  / Joan Mateu Parra

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Para unos es un genio, para otros un perfecto desconocido. Los primeros son sus colegas, los arquitectos, para quien Enric Miralles (Barcelona, 1955- Sant Feliu de Codines, 2000) juega en la liga de Antoni Gaudí, Josep Maria Sert y Josep Antoni Coderch. Ahí es nada. Los otros son una buena parte del público en general, desconocedor de su talento. Murió demasiado joven para gozar de popularidad. Pero pese a sus solo 26 años de carrera, cosechó numerosos premios y levantó auténticas obras de arte, entre ellas el Cementiri de Igualada, recientemente protegido como BCIN (Bé Cultural d'Interès Nacional), la máxima distinción patrimonial catalana. Sin olvidar la que se considera su obra culmen, la sede del Parlamento escocés, en Edimburgo; o la más conocida de sus piezas en Barcelona, la reforma del mercado de Santa Caterina. 

Poner remedio a su desconocimiento popular es lo que pretende el recién estrenado programa -impulsado por la Fundació Enric Miralles con el apoyo del ayuntamiento y la Generalitat- dedicado al arquitecto con cinco exposiciones y un ciclo de conferencias. “Daremos por bueno el trabajo, si su legado cuaja entre las nuevas generaciones” y, de paso, “entre la ciudadanía”. Palabra de Joan Roig, comisario de la iniciativa junto con la viuda de Miralles Benedetta Tagliabue. La arquitecta añade objetivos: “El homenaje no solo quiere recordar su figura humana y profesional, sino también mantener vivo el espíritu del visionario, del experimentalista, como forma de trabajar y de ver el mundo”. Hay más. Miralles era polifacético, así que el programa -Circuito Miralles, lo han bautizado- también se centra en sus vertientes de diseñador, fotógrafo y profesor. No en vano ejerció la docencia en Barcelona, Fráncfort y EEUU; y es, a juicio de la fundación, “el arquitecto más estudiado e imitado por los estudiantes del mundo Occidental y Oriental”. Dos mil son las visitas anuales de la fundación.

Enric Miralles, en su estudio.

/ Maria Birulés-Fundació Enric Miralles

Obra maestra

Con tanta excelencia, Roig tenía claro donde debía ubicarse la principal de las exposiciones ‘Miralles. A quarts de quatre…’, en el Saló del Tinell. La razón es muy simple, en ese espacio se desplegó la primera exposición dedicada a Gaudí tras su muerte. Corría 1956, cuando los arquitectos del Grup R (Oriol Bohigas, Antoni de Moragas, Manuel Ribas…) lo homenajearon con una extraordinaria muestra que reunía fotografías de Francesc Català-Roca y una gran escultura del Park Güell en yeso. Para Roig, entre el modernista y Miralles “hay muchas similitudes”, que pasan sobre todo por la capacidad que ambos tenían de traspasar la generación de arquitectos a la que pertenecían, de coger las herramientas de sus coetáneos y trasladarlas a una dimensión mucho más importante. Miralles siempre tuvo “el ancla de su genialidad y las ganas de romper con las reglas del juego. Y esto lo hizo único”.

Así donde hace más de medio siglo brillaba la creatividad de Gaudí luce desde el viernes (y hasta julio) la creatividad de Miralles. La muestra reúne cuatro de sus obras principales acompañadas de todos los materiales que el arquitecto utilizó para su creación: dibujos, maquetas y fotografías. Incluso libretas personales, como las cinco que le acompañaron durante los viajes que hizo a Escocia mientras proyectaba la sede del Parlamento. Esta es la que se considera su obra maestra, y también una de las que más costó culminar pues Miralles murió al poco de empezar su construcción y a punto estuvo de truncarse su ejecución. Hubo que pleitear para que el despacho, capitaneado entonces por Tagliabue, pudiera acabar el proyecto. 

Uno de las piezas que exhibe la muestra 'Miralles. Photos & Collages'.

/ Enric Miralles

Fotos y 'colllages'

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Igual de complicado fue levantar el Pabellón de Básquet de Huesca, la cubierta cedió, por un problema de construcción, con la obra en marcha. Se solucionó y con éxito. De hecho, una instalación sobre el proyecto le valió a Miralles el León de Oro de la Bienal de Venecia de 1996. El Parque Cementerio de Igualada y el mercado de Santa Caterina son las otras dos obras que explica la muestra. La primera un ejemplo de arquitectura inserida en el paisaje; la segunda, un referente urbano e internacional por su colorida cubierta. En el Arts Santa Mònica también hay exposición, hasta el 30 de junio, dedicada a Miralles: ‘Photos & Collages’, 170 piezas artísticas, inspiradas en el arte de David Hockney y Gordon Matta-Clark, que tanto explican la manera de trabajar del arquitecto como su vida personal, dos facetas que, a juicio de Tagliabue, “mezclaba tanto que siempre trabajó con sus mujeres”, en referencia a ella misma y a Carme Pinós, la primera esposa de Miralles y también arquitecta. 

La tercera de las exposiciones, hasta el 23 de diciembre, tiene como sede la Fundació Enric Miralles. ‘Miralles. To be continued…’ exhibe el trabajo realizado por el estudio de arquitectura Miralles Tagliabue EMBT durante los últimos 20 años. Habrá dos muestras más. El Museu del Disseny, del 27 de mayo al 28 de agosto, desplegará la faceta de diseñador del arquitecto con piezas inéditas: los muebles que realizó para su casa. Y en la ETSAB, del 15 de septiembre al 23 de diciembre, se hablará de su faceta de docente. Mientras que en junio el Col·legi d’Arquitectes acogerá una serie de conferencias sobre el arquitecto. Será todo un año Miralles.