Patrimonio municipal

Barcelona restaura unas obras góticas con el primer escudo pintado de la ciudad

  • Las creaciones originales en el techo del edificio del ayuntamiento se hallaron durante unas tareas rutinarias en 2008

  • El gobierno municipal ha destinado 2,4 millones de euros al diagnóstico y la conservación de cuatro de los artesonados donde se ubican

Restauración de la pinturas góticas originales encontradas en los techos del Ayuntamiento de Barcelona. / MARTÍ FRADERA / VÍDEO: EFE

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Oriol Lara

Estaban allí y nadie las veía. Un tesoro escondido de más de 600 años debajo del techo actual del patio del edificio del Ayuntamiento de Barcelona. Casi borradas de la historia y ocultas, durante unas obras rutinarias de limpieza se hallaron unas pinturas originales góticas del siglo XIV, datadas desde 1371 a 1567. La primera de las decoraciones pictóricas restauradas ya está ahora visible en la entrada del patio de lo que fue la capilla del Trentenari

Pinturas góticas originales que han sido restauradas en los últimos meses en los techos del patio de entrada del Ayuntamiento de Barcelona.

/ MARTÍ FRADERA

El descubrimiento de estas creaciones se produjo en 2008, tal y como explica Anna Ribas, la responsable de mantenimiento de los edificios municipales. “En unas obras rutinarias descubrimos que uno de los artesonados donde estamos trabajando ahora, que es el del piso de arriba observamos que había pintura renacentista debajo de la pintura moderna”. Después del hallazgo, en 2017, el ayuntamiento otorgó 2,4 millones al estudio de los techos y la conservación de los mismos. Tras descubrir 12 espacios en los que hay decoración gótica, seis restauradoras llevan desde junio del año pasado trabajando en la recuperación de cuatro de ellos: dos en la planta baja, una en la planta noble y una primera intervención en un pequeño tramo del Saló de Cent

Pinturas góticas originales que han sido restauradas en los últimos meses en los techos del patio de entrada del Ayuntamiento de Barcelona.

/ MARTÍ FRADERA

Privilegio real

Bautizado como ‘Jota’, el primer artesonado finalizado ha hecho florecer dos hechos importantes para la época medieval. El primero, es que Pere El Cerimoniós dio un privilegio real al Consell de Cent del Ayuntamiento de Barcelona en 1345, tal y como lo constata el historiador que ha asesorado el trabajo de restauración, Reinald Gonzàlez. El segundo es que el hallazgo de las pinturas góticas supone que el escudo pintado de Barcelona sea el primero que se haya encontrado. “El techo permite ver dos tipos de imagen, la imagen del escudo de Barcelona que se identifica claramente por la cruz de Sant Jordi y la señal real, que son las cuatro barras. Tiene una enorme importancia porque no todo el mundo puede lucir la señal real”, explica.  

"Tiene una enorme importancia porque no todo el mundo puede lucir la señal real”

Reinald Gonzàlez, historiador

La datación tan exacta del decorado, realizado entre el 1369 y 1373, es posible gracias a que han podido constatar que el techo formaba parte de los cimientos de la construcción del Saló dels Cent Jurats, el actual Saló de Cent. Posteriormente, en 1401, se convirtió en la capilla del Trentenari, conocida también como la Capilla de Bon Govern. “No es capilla hasta años más tarde, este elemento está más o menos pintado en la cronología en la cual se realiza el Saló de Cent, que es la primera obra que se hace”, cuenta Gonzàlez. 

La segunda de las restauraciones se está llevando a cabo en una de las dependencias del antiguo órgano de gobierno municipal, el Trentenari, que era el gobierno propiamente dicho por las dificultades en la época para reunirse los miembros del Consell. En esta decoración medieval se han encontrado tres tipos de pintura: la gótica, la renacentista y la moderna. La segunda capa es la que se está recuperando “porque la arquitectura que nos ha quedado es renacentista y porque además es una pintura muy buena”, señala Anna Ribas.

Precisamente en el estrato del renacimiento las figuras e iconos van en consonancia con la importancia que el gobierno de la época le daba a enseñar el valor ético del Bon Govern. “Hay una voluntad casi institucional de demostrar estos ítems de Bon Govern, con la representación de las imágenes que tienen que ver con la moralina o la templanza”, comenta el historiador. Así, las iconografías se centran en figuras humanas, animales y florales asociadas a fábulas y ficciones clásicas como la conocida fábula del leopardo y el zorro. Entre 1831 y 1847, esta zona del Trentenari se acortó y reformó de la mano de Josep Mas i Vila para construir la fachada principal conocida a día de hoy. 

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Expuesto al aire libre

El mal estado de los artesonados ha sido un factor añadido en las tareas de restauración, tanto por la climatología como por el humo de los vehículos en los años 60. “Es muy importante tanto la limpieza como la fijación de estos estratos. Sobre todo esta última que viene ligada con las condiciones ambientales y crea una serie de problemas que hay que atacar”, explica Marta Marquès, la encargada de dirigir todos los trabajos de restauración. La previsión es rematarlos a finales del año que viene. “Este (el segundo artesonado) se acabará en el mes de mayo, el de la primera planta a finales de año y el año que viene tendremos que hacer la campaña del Saló de Cent”, concluye Ribas.