Quo Vadis Barcelona

Marie Faye: "En Senegal yo nunca pasé hambre; en Barcelona, sí"

  • Nacida en Senegal en 1985, Marie Faye es presidenta de las cooperativas Diomcoop, impulsada bajo el paraguas municipal para ofrecer salidas a las personas en situación irregular que vendían en la manta, y La Diversa, cooperativa de vivienda en Hostafrancs.

  • Ha hecho trenzas en la Barceloneta, vendido en la manta y estudiado Administración y Dirección de Empresas en la UB después de una lucha titánica, por lo que conoce múltiples caras de una ciudad que ama y que lucha día a día por mejorar.

Marie Faye, presidenta de las cooperativas Diomcoop y La Diversa.

Marie Faye, presidenta de las cooperativas Diomcoop y La Diversa. / MARIA D OULTREMONT

Se lee en minutos

Tras terminar el bachillerato la primera de su promoción, Marie Faye (Senegal, 1985) logró un visado de estudiante para cursar Derecho en París, donde descubrió que ni el Derecho era lo suyo - «te enseñaban a defender a los poderosos»- ni París era el lugar en el que quería vivir. Inconformista y valiente, probó suerte en Barcelona, donde movió cielo y tierra hasta que logró que le abrieran las puertas de la facultad, estudios que empezó pagando con el dinero que ganaba vendiendo en la manta, la única oportunidad laboral que la ciudad le permitió durante sus primeros años en ella. 

¿Es esta una ciudad racista? Menos que París, pero sí. Las miradas en el metro son una constante... Te sientas en un sitio y notas que la persona de delante se levanta o agarra fuerte su bolso, como si les fueras a robar. En el metro yo ya no me siento. Me quedo de pie. Me incomodan mucho ese tipo de situaciones. Y no lo entiendo, ¡yo creo que los negros deben ser las personas que menos roban en el mundo! Eso sí, en Francia, a pesar de ser un país que tiene más gente diversa y desde hace más años, son más ofensivos que aquí. Allí es un racismo aplastante. Aquí, en cambio, son microrracismos. Aquí si le dices a alguien que es racista se ofende muchísimo. No lo quieren aceptar. No se sienten racistas, ven el racismo como algo malo, pero en cambio las situaciones de lo que podríamos llamar microrracismo son cotidianas.

Entonces, ¿en Barcelona pervive el racismo, pero los barceloneses se avergüenzan de ello?  Sí, es algo así. La respuesta más habitual cuando lo señalas es: "¿pero cómo puedes decir que soy racista?". Pero el racismo lo sufrimos cada día cuando entramos en una tienda y tenemos al guardia pegado al culo hasta que salimos. Que mira, en el fondo es hasta práctico, porque si tienes que preguntar por algún producto sabes que tendrás a un trabajador del establecimiento siempre pegado a ti, para preguntarle. O, volviendo al metro, saltan sin pagar muchísimas personas, de todo tipo, pero para venir a pedir el billete te lo vienen a pedir a ti . Y si te pillan que no pasaste el billete, multa directa, no te dicen que si pagas ahora puedes pagar la mitad…, te ponen la multa grande directamente.

Una de las propuestas electorales de los ‘comuns’ en su primera campaña era cerrar el CIE de la Zona Franca, que ahí sigue. Ahí sigue, sí, y peor. Pero una cosa es la intención política, que seguro que sí que la tenía, y otra que la puedas llevar a cabo. 

Terminar con las identificaciones por perfil étnico es una de las grandes batallas de los movimientos antirracistas en la ciudad. Son algo escandaloso. Tú paseas por la Rambla y no se te pasa por la cabeza que a un extranjero blanco le vayan a pedir los papeles. A un extranjero pobre, o que ellos creen pobre, sí. A veces les han pedido los papeles a afroamericanos, que para ellos son negros, claro, ¡pero son americanos! Y entonces, "Ah, perdón, perdón...". Está claro que van a por el negro… Y es que es algo que está muy interiorizado. 

¿Ir a por el negro? Sí. Pero es que claro, ¡es norma! Si es que yo he visto a gente dentro de la propia lucha antirracista haciendo cosas microrracistas. 

¿Qué tipo de cosas? Por ejemplo, una persona, ¡amiga mía!, viene un día a Diomcoop y me dice que necesita ayuda para trasladar algo. Yo le digo que ningún problema, que les pregunte a los chicos si la pueden ayudar y ella me dice, "espera, le voy a consultar primero a ella", refiriéndose a la técnica, blanca. Y yo le digo: "por qué le tienes que preguntar a ella? Te lo estoy diciendo yo". Ella misma después se dio cuenta de lo que había hecho. Pero es que situaciones como esa son muy frecuentes.

Siga poniéndonos frente al espejo, por favor... Otro ejemplo. Cuando íbamos a presentar el proyecto de Diomcoop a algún sitio, si en el equipo había una persona blanca, directamente se dirigían siempre a ella. O me hablaban como si yo no les entendiera. Y cuando le señalas a alguien que su comportamiento es racista, ves que le duele muchísimo.

¿Algún otro gesto racista cotidiano que le duela especialmente? La publicidad de las oenegés en el metro. Con las fotos de los niños negros. En Senegal yo nunca pasé hambre, en Barcelona, en cambio, sí. Aquí pasé semanas sin comer, cuando estaba en la calle.

¿Cómo están los manteros después de un año de pandemia sin turistas, sin poder trabajar? Fatal... Fatal. Yo me di cuenta cuando estaba en la manta, que habría algún día que pasaría algo que haría que no pudiéramos vender, que teníamos que diversificarnos, formarnos, estudiar. Pero el problema es que si estás todo el día en la calle tampoco tienes tiempo de hacer nada de todo eso, que es lo que hemos intentado siempre tanto desde Diomcoop como desde el Sindicato Mantero. Hay muchos que ahora no tienen nada. El problema de raíz es la ley de extranjería, que cierra todas las puertas.

¿Qué falla para que Barcelona no pueda ser una verdadera ‘ciudad refugio’ para todos? El principal muro es la ley de extranjería. Después está esa separación entre inmigrantes y refugiados. Y falla también la mirada de gran parte de la sociedad. Si un inmigrante trabaja, siente que les está robando el trabajo y, si no trabaja, dicen que se quedan con todas las ayudas... ¿en qué quedamos?

Noticias relacionadas

Ese es el mensaje de Vox. ¿Le dan miedo sus 11 diputados? Sí, sobre todo porque no les votan solo los ricos, les han votado también las clases populares.

¿Qué mejoraría de la ciudad? El acceso a la vivienda, sin duda; algo muy difícil para todos, pero todavía más para los inmigrantes. Si eres negro, si eres magrebí, si eres gitano… En el proceso de selección para alquilar un piso siempre elegirán antes al blanco.