Sector clave

Barcelona afronta la recta final de reforma de mercados históricos y su digitalización

  • El ayuntamiento mantendrá el ritmo inversor en estos equipamientos, con 96 millones de euros hasta el 2023

  • Uno de cada cuatro euros serán para mantenimiento de todos los recintos, a los que la pandemia ha dado protagonismo

Vista superior de las obras del flamante nuevo mercado de Sant Andreu.

Vista superior de las obras del flamante nuevo mercado de Sant Andreu. / FERRAN NADEU

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Si en algo coinciden todos los partidos políticos que han liderado la alcaldía de Barcelona en los últimos lustros, es en el impulso a los mercados tradicionales como motor del comercio de proximidad y, por lo tanto, de cohesión de barrio. Un enfoque compartido que ha propulsado la progresiva reforma o puesta al día de los 39 recintos alimentarios de la ciudad, basado en modernizar instalaciones, ajustar la oferta de puestos a la demanda actual y dotarlos de supermercados integrados y, cuando de se puede, de párkings. El modelo, a veces cuestionado por las inversiones millonarias que implica y las aparentes contradicciones sobre el uso del coche para las compras o los hípers (caso más reciente, la Abaceria), no perderá comba en plena pandemia: el ayuntamiento prevé una inversión de total de 96 millones de euros entre 2020 y 2023 en grandes intervenciones en siete mercados que suponen encarrilar la recta final de reformas en edificios históricos, y numerosas tareas de mantenimiento en el resto. Sin olvidar dar un paso adelante (2,7 millones de la partida) en la digitalización de estos equipamientos. 

La mayor parte del presupuesto ( 70.625.100 euros) irán a parar a las reformas de la Abaceria, San Andreu, Horta, Montserrat, Besòs, Galvany y Sagrada Família. Entre el resto de misiones, que cobran importancia este mandato, cabe destacar (dentro de las consignas de sostenibilidad) la implantación de iluminación LED y mejoras en la climatización y sistemas de reciclaje. Los mercados siempre han sido prioritarios en el área de Comercio, pero la pandemia ha potenciado su protagonismo, como epicentros del abastecimiento de los barrios en momentos de movilidad restringida, como han destacado este martes la concejala de Mercados, Montse Ballarín, y el teniente de alcalde de Promoción Económica, Jaume Collboni. Ambos han anunciado el plan de inversiones en una visita al mercado en obras de Sant Andreu, uno de los puntales del mandato. 

46,4 millones de visitantes

Para contextualizar la importancia estratégica de la red de mercados locales cabe destacar que los 43 existentes (4 no alimentarios) suman 2.143 establecimientos que en el 2020 recibieron 46.388.777 visitantes presenciales. La excepcionalidad que marcó la crisis sanitaria hizo que se multiplicaran por 10 los pedidos online y por teléfono. Según los últimos datos, dos de cada tres barceloneses compran en los mercados, que son valorados con un 7,7 sobre 10 en las encuestas municipales. 

Ese auge de la compra a distancia ha llevado al consistorio a “acelerar la digitalización”, ha insistido Ballarín, de modo que todos los recintos tengan herramientas para competir en ese entorno. En este sentido, la puesta en marcha de un Market Place único como plataforma online para facilitar la compra será un gran aliado que despegará el próximo julio. El momento es especialmente propicio, ante la creciente concienciación sobre el consumo de productos frescos y saludables, así como la capitalidad europea de Barcelona al respecto este año, enfatizó Collboni.

En estos momentos, la ciudad suma cuatro grandes transformaciones de mercados (San Andreu, Abaceria, Montserrat y Horta), a los que irán a parar más de 63 millones, y tres grandes mejoras en marcha (Besòs, Galvany y Sagrada Família), con un presupuesto de 7,5 millones. La concejala considera que suponen la culminación en pocos años de la renovación total de los grandes recintos históricos, con excepción de la Boqueria, por su afluencia y ubicación.

En su visita a Sant Andreu, ambos han recordado que el nuevo mercado –con menos volumen y un perímetro de vidrio para darle más luz- tendrá 1.240 metros cuadrados, con sótano de 1.218 para logística y una planta bajo cubierta de 60. Al lado, bajo los porches de la plaza del Mercadal habrá 554 metros cuadrados más para administración y cinco comercios no alimentarios. Se prevé que las obras acaben a principios de verano, cuando los operadores podrán comenzar a desarrollar sus paradas, de cara al estreno en el último trimestre del año. La urbanización del entorno se rematará el 2022.

Por toda la ciudad

El proyecto de la nueva Abaceria ha sufrido modificaciones en respuesta a las demandas de entidades y asociaciones de Gràcia, por lo que la tercera planta soterrada integrará almacenes para estos y habrá un nuevo espacio exterior de 1.120 metros cuadrados para uso vecinal, como ya se anunció el pasado mes. Incluirá también área de economía cooperativa. El inicio de la construcción se calcula a principios de 2022.

En el caso de Horta, el recinto se reordenará para adaptar su equilibrio comercial a la demanda de la zona. Se ampliarán pasillos, mejorarán accesos y tal vez se integren nuevas actividades. Aunque conservará su estructura, se añadirá un exterior transparente que la deje ver, potenciando su carácter, y con un tramo central de más altura. A nivel de la calle Tajo se situará la planta de fresco y en planta inferior habrá un súper. En las plantas subterráneas habrá párking y zona logística. Este año se construirá el mercado provisional, mientras que el próximo se redactarán los proyectos de cara a comenzar los trabajos el 2023. 

El terreno, con desnivel de 10 metros, también determina el diseño del de Montserrat, en Nou Barris. El nuevo recinto tendrá 7.500 metros cuadrados. Será un edificio trapezoidal con accesos desde las esquinas y sumará 25 puestos alimentarios, un bar-cafetería y cinco establecimientos exteriores. Bajo rasante se situarán los almacenes y un aparcamiento de 50 plazas. El diseño prevé mantener parte de las arcadas del actual edificio del mercado, y sitúa la nueva edificación en el lado noreste. Según prevé el ayuntamiento, en medio quedará una plaza central. Las obras se podrán afrontar sin necesidad de crear un mercado provisional y empezarán entre 2022 y 2023. 

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Por su parte, el del Besòs afrontará su segunda fase de mejoras tras el traslado de la zona logística y la mejora de los accesos de los mercados. En Galvany la prioridad era actualizar sus instalaciones eléctricas, y este año desarrollar su plan director de reforma. En la Sagrada Família se apuesta por la reordenación comercial de la zona de ventas y su adaptación, teniendo en cuenta la reforma del centro cívico en la misma manzana. 

Ballarín ha destacado que uno de cuatro euros se irán este mandato a obras de mantenimiento para mantener la calidad en todas las instalaciones. Serán 22,4 millones de euros en mejoras generales, aunque durante el año 2020 ya se actuó en 35 mercados y este año se hará en 23 mercados, mientras se elaboran los planes y prioridades para los próximos dos años, en un listado aún por determinar.