Urbanismo

Pelai ganará acera y perderá coches

  • El ayuntamiento intervendrá la calle con urbanismo táctico para dar 1.500 metros cuadrados más a los peatones y reducir carriles de tráfico rodado

  • El proyecto destierra los controvertidos colores de emergencia a favor de tonos más cálidos con dibujos del ‘panot’ , pictogramas y el nombre de la vía

  • Como en la mejora de la Ronda de la Universitat, las bicicletas no contarán con un paso segregado, deberán compartir espacio con el automóvil

Imagen recreada por ordenador con el futuro aspecto de la calle de Pelai.

Imagen recreada por ordenador con el futuro aspecto de la calle de Pelai. / Ayuntamiento de Barcelona

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Natàlia Farré
Natàlia Farré

Periodista

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Barcelona suma una calle más al urbanismo táctico: la calle de Pelai. Más acera y menos espacio para el coche a partir de ya, la actuación empezó el domingo y se alargará hasta mediados de abril. La idea es dibujar una vía más amable para el paseo que ayude a la reactivación económica y comercial de la zona, además de dinamizar el centro tras un duro año provocado por los estragos de la pandemia. También tiene como objetivo revertir una desigualdad histórica de estas calles cercanas al casco antiguo, donde hasta la fecha se ha  primado el espacio a favor del coche y no del peatón. Más paseantes, menos vehículos y la bicicleta una vez más en el limbo. No habrá carril bici segregado, como tampoco se ha previsto en la reciente reurbanización de la Ronda de la Universitat. Sí habrá en Pelai carril compartido con los coches, pero no es lo mismo y no es lo previsto en el mapa ciclable de la ciudad dibujado por el ayuntamiento en 2020.  Así que el considerado centro de Barcelona, la plaza de Catalunya, seguirá sin tener carril ciclista con el que llegar. 

La reurbanización de la vía cuenta con el apoyo (y la demanda) de la Associació de Comerciants del carrer Pelai. Es más, los dueños de los negocios de la zona desearían su pacificación total y su transformación en bulevar en un futuro no muy lejano. Lo de ahora lo ven como un primer paso para llegar a ser como el Portal de l'Àngel, que está bien recordar que cuando se cerró al coche hubo importantes manifestaciones en contra y ahora es el eje comercial por excelencia en Barcelona. Peatonalización pero facilidades para la accesibilidad con vehículo privado hasta el centro son las demandas de  la asociación. Así lo explica Gabriel Jané, representante de la entidad, que recuerda que el 57% del público de la calle de Pelai no es residente de la zona y llega de otras partes de la ciudad o de Catalunya, y pide no poner trabas a su vuelta tras la difícil situación económica y comercial que se está viviendo. 

Imagen recreada por ordenador con el futuro aspecto de la calle de Pelai.

/ Ayuntamiento de Barcelona

De momento, y a la espera de un proyecto más definido y, sobre todo, de un presupuesto con que pagarlo, el ayuntamiento apuesta por el urbanismo táctico para que la acera del lado mar pase de tener cinco metros a nueve, lo que supone ganar 1.500 metros cuadrados para el peatón; y supone, también, la reducción de los carriles destinados al tráfico: uno menos (ahora hay dos) en el tramo que va de la plaza de Universitat a la calle de Balmes; y la pérdida de dos de los cuatro actuales entre Balmes y la plaza de Catalunya. En este último tramo es donde, además, se concentrará todo el cordón de servicios. La arteria, que mantendrá un carril para el autobús, también reducirá drásticamente la velocidad permitida, pasará de los 50 km/h actuales (autorizados al ser considerada una calle de la red básica) a los 30 km/h. La reducción facilitará que coches y bicicletas compartan espacio y que haya una conexión, ahora inexistente, para los vehículos de dos ruedas entre las plazas de Catalunya y Universitat. Aunque lo dicho, sabe a poco cuando se esperaba un carril segregado.

Janet Sanz explica la reforma de la calle de Pelai, en Barcelona. / VÍDEO: MIQUEL CODOLAR / ACN

Nuevo cruce

De manera que con el urbanismo táctico los colores invadirán la calle de Pelai pero no serán los utilizados hasta ahora (amarillo y azul), sino que el consistorio ha optado por abandonar los tonos de emergencia para abrazar colores más cálidos. El diseño, esta vez, se centrará en el ‘panot' (ya utilizado en la calle de Rocafort), imagen estrechamente vinculada a la ciudad y a las zonas dedicadas al paseo desde 1906. E incluirá pictogramas que alertarán de que se trata de un espacio para transeúntes y así evitar posibles confusiones (como las creadas con el diseño táctico de Via Laietana). Otra novedad de la señalización horizontal será la inclusión del nombre de la calle en el suelo integrado con el diseño. Una manera, asegura el consistorio, de reforzar la identidad y la singularidad del espacio. 

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Pero esta no será la única reforma que se realizará en Pelai, en septiembre y con una previsión de tres meses de obras, se mejorarán las conexiones entre las aceras mar y montaña de la calle, una demanda largamente reivindicada por los comerciantes y usuarios de la vía, que debe permitir reducir las diferencias entre el volumen de transeúntes existentes entre ambos lados de la calle. Se hará a partir del alargamiento de la acera de montaña y la creación de un nuevo paso de peatones a la altura de la calle de Bergara.

Esta actuación cuenta con un presupuesto de 90.000 euros. Y el montante destinado a la mejora táctica de Pelai suma 37.589 euros. Lo que no hay es presupuesto para pensar en una actuación definitiva, la que debería llegar después de los apaños provisionales. Ni calendario. “En este mandato el presupuesto del ayuntamiento está asignado. Podemos plantearlo como una actuación prioritaria en futuros mandatos”, según Janet Sanz, teniente de alcalde Urbanismo. No hay duda de que el urbanismo táctico ha venido para quedarse, como defienden desde el ayuntamiento, ni que sea porque no hay presupuesto para obras definitivas.