Niveles de contaminación

Detectado un alto nivel de residuos en la playa de la Mar Bella de Barcelona

  • Un estudio otorga a la zona que va de Bogatell a Nova Mar Bella una puntuación de 6 sobre 10

Un anciano observa la Platja de la Mar Bella después del temporal Gloria, en 2020.

Un anciano observa la Platja de la Mar Bella después del temporal Gloria, en 2020. / Ferran Nadeu

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El Periódico

El estudio SILMAR -Red de Seguimiento Ibérico del Litoral Marino- ha evidenciado los niveles de contaminación de la playa de la Mar Bella de Barcelona. Según esta investigación, los resultados establecen que existe una media de 1.779,4 residuos de menos de un milímetro por cada metro cuadrado de playa. Unos datos que le otorgan una puntuación de 6 sobre 10.

Tras un largo análisis, la investigación ha determinado que el 70% de estos residuos es vidrio, el 12% son plásticos o microplásticos y el 11% se trata de materia orgánica.

Los principales puntos de observación del estudio han sido la grave afectación de la zona bajo la frecuentación humana y la voluntad política y social, así como la inversión que se le dedica a la conservación marítima. Tras el análisis, la puntuación final ha sido de 6.

260 especies marinas en Mar Bella

Además, el proyecto estudia la presencia de las distintas especies marinas existentes y de su estado biológico, determinando la biodiversidad de la zona y su calidad ecológica a partir de especies bioindicadoras.

“Actualmente, en la estación de la Mar Bella se han llegado a determinar un total de 260 especies marinas", afirma el biólogo marino y director de la Fundación RAED, Miquel Ventura.

El proyecto está formado por una red de estaciones marinas repartidas por diferentes zonas del Mediterráneo español (Cataluña, Baleares y Comunidad Valenciana) que son adoptadas por empresas, ayuntamientos y grupos de voluntarios.

Zonas marinas sin vida

En cuanto al tono verdoso del agua de la playa de la Mar Bella, este estudio afirma que la causa son los restos de detergentes y fertilizantes ricos en nitrógeno que los productores agrícolas lanzan al río Besòs. Los residuos terminan en aguas subterráneas o en los colectores de las depuradoras que son abocados directamente al mar. Esto provoca el crecimiento masivo de algas que terminan consumiendo el oxígeno del agua y generando zonas marinas sin vida.

Durante el estudio se han recogido de la orilla muestras de microplásticos que se suelen acumular en el mar y provocan la muerte de los organismo marinos que los consumen.

La Directiva UE 2019/904 sobre el uso y gestión del plástico presenta nuevas medidas para prohibir los plásticos de un solo uso en la zona del mediterráneo. En España, el Consejo de Ministros aprobó en 2020 un impuesto sobre los envases de plástico no reutilizables para reducir su uso.

Aparte de la contaminación, el proyecto SILMAR también ha observado la capacidad de esta playa para recuperarse de la acción social. A pesar de que el impacto sobre el entorno causado por el ser humano se ha visto reducido debido al confinamiento, la huella ecológica de la ciudad de Barcelona se mantiene entre 7,6 y 7,8 hectáreas por personas y año, unas cifras muy mejorables y que doblan la media española, que se sitúa en 4.

Futuros proyectos por la biodiversidad

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La 'Convenció sobre la Diversitat Biològica' también trabajará durante los próximos tres años en la protección de la naturaleza con el objetivo de frenar la pérdida de la biodiversidad y crear nuevas áreas marinas protegidas. Para ello, SILMAR ha reclamado una mejora de las políticas de protección así como de los recursos económicos.

Por este motivo, el proyecto SILMAR ha puesto en marcha un plan de acción con el objetivo de ampliar su investigación y sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de hacer un consumo responsable tanto en el mar como en su vida cotidiana.

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