Intervención sin fecha

Barcelona quiere reactivar la Rambla pero aplaza la gran reforma de 44,5 millones

  • La comisión de Ecología Urbana aprueba el proyecto ejecutivo de obras, con un presupuesto aún sin dotació económica ni calendario

  • Las medidas de resucitación para este año abarcan potenciar comercio y cultura, y solo algo de mantenimiento urbanístico

Ambiente en la Rambla, que languidece sin calendario aún para acometer su reforma.

Ambiente en la Rambla, que languidece sin calendario aún para acometer su reforma. / Álvaro Monge

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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A día de hoy, se puede decir que la fecha en que la Rambla vea culminada su esperada reformada es aún casi tan incierta como el final de obras de la Sagrada Família. De hecho, el eje más icónico de Barcelona aguarda con infinita paciencia el inicio de esa remodelación que la ponga al día y la reconcilie con la ciudad. Pero el gobierno municipal de Ada Colau sigue dilatando los tiempos antes de darle al botón de 'on' de la gran reforma --que costará más de siete años y 44,5 millones de euros según el presupuesto estimado este martes--, mientras promete planes de reactivación (ya vigentes) por la vía económico-comercial y cultural. Incluso aspira a ganar vecinos para el ahora inhóspito vial mucho antes de mover una piedra.

Para el 2021, solo se plantean actuaciones de mantenimiento dotadas con unos 150.000 euros, y preparativos para eliminar los 11 puestos que antes fueron de 'ocellaires'. El ayuntamiento ha cancelado por segunda vez en una semana la rueda de prensa para detallar las novedades sobre la Rambla, que han trascendido finalmente por con la aprobación inicial del proyecto ejecutivo de obras en el marco de la comisión de Ecología Urbana, con el voto favorable de todos los grupos excepto de Barcelona pel Canvi. Pero los partidos de la oposición han criticado duramente a la teniente de alcalde de Ecología y Urbanismo, Janet Sanz, que el proyecto ejecutivo llegue sin un calendario tangible para acometer el proyecto y sin dotación presupuestaria para asumir ni tan siquiera el primer bocado a esos 44,5 millones. Algo que choca con el claro impulso, por ejemplo, a las 'superillas', han lamentado.

Cabe recordar, que tras el largo parto participativo para el anteproyecto elaborado por el equipo km.ZERO, que fue presentado a finales de 2018, se dio un plazo de un año para el inicio de las obras, al que seguiría otra demora anunciada a principios de 2020, y una más ahora, ya que se confirma que este 2021 no habrá aún movimiento, en lo que se refiere a las cinco fases de trabajo previstas, que debían arrancar en el tramo final (Drassanes) y durar unos siete años. El contador instalado por Amics de la Rambla en el eje superó la semana pasada los 1.750 días desde que aguardan la transformación fraguada ya en 2016. La pandemia ha servido en bandeja las nuevas demoras, aunque algunos operadores creen que estos meses de Rambla desierta habrían sido un momento idóneo para poner patas arriba la zona.

Dinamización que sabe a poco

En plan salomónico, el comunicado del ayuntamiento sobre la Rambla trata de contentar a los que urgían a la reactivación económica, ante un panorama comercial desolador desde hace un año, sin apenas visitantes. Y constata que gran reforma se encarrila solo con la ya anunciada supresión de los 11 fallidos quioscos turísticos que antes fueron pajarería, que liberarán espacio de paso. "Ahora se iniciarán los trámites administrativos para que la retirada sea efectiva".

Para el resto del año, a nivel urbanístico solo se afronta "la reparación generalizada del pavimento actual por valor de 150.000 euros durante el segundo semestre, la mejora puntual de zonas de asfaltado de viales, la mejora estética de diferentes armarios y volúmenes existentes en el paseo o las mejoras de iluminación y plantación del verde en diferentes puntos".

Migas de pan, de momento, comparado con los planes de futuro: la reducción a 3,5 metros de ancho del carril de tráfico en cada lateral (servicios y vecinos), la ampliación de las aceras laterales y en menor medida la central, la mejora de la conectividad Gòtic-Raval con plazas en cruces estratégicos o la repavimentación, entre otras.

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A la "estrategia" de potenciar comercio y cultura (sobre la que llevan meses sumando pequeñas iniciativas y que algunos partidos han considerado más teórica que con cuerpo), añaden ahora ese ímpetu en ganar vecindario. La idea es hacerlo protegiendo el uso residencial de los pisos (para evitar que ejerzan de oficinas y almacenes) mediante herramientas de regulación urbanística, además de la posibilidad de adquirir fincas para potenciar ese uso y" desplegar recursos municipales para conocer la situación del parque de vivienda y proteger a los inquilinos y sus condiciones de vida".

Los afectados aplauden el impulso a la actividad, con críticas a las nuevas demoras

El debate sobre la reforma de la Rambla se prolongado tanto, que ha llegado al punto de generar de repente dudas sobre la idoneidad de la urgencia de las obras. Como avanzaba hace una semana este diario, aunque los Amics de la Rambla reivindican hace años el inicio lo antes posible de las mejoras, ha surgido un grupo de operadores (en la restauración y los quioscos de prensa) que piensan que en plena pandemia y de cara a la lenta recuperación de la zona, unas obras complicarían más la remontada comercial.

Pero a unos y otros les pareció bien este marte el anuncio de medidas de impulso económico y cultural. Entre las primeras, destacan «facilitar el aterrizaje de iniciativas privadas y públicas que favorezcan la diversificación económica», con herramientas como el Plan de Usos de la Rambla, que se aprobará este año, también dando soporte al comercio emblemático, y reforzando actividades comerciales de ciudad con anclaje específico en el vial. 

Para el consistorio es fundamental también para revigorizar el centro lograr una una mayor atracción de compradores locales a la Boqueria como zoco central, que esperan incentivar aún más con el nuevo Market Place de comercio online del Instituto de Mercados. 

Por otro lado, se retomará la campaña 'Baja a la Rambla' para atraer barceloneses. Esta iniciativa ya ensayada en 2020 va de la mano de una mayor promoción de la actividad cultural que incluye desde las ya anunciadas ágoras de teatro, infantiles y musicales, hasta llevar grandes eventos de ciudad a la Rambla, crear muy pronto la emisora de radio que emitirá desde un quiosco de flores en desuso, y una programación artística potente a lo largo del año.

No obstante, los grupos de la oposición han sido críticos con esos planes, que ven todavía poco definidos en muchos casos, con más teórica que cuerpo o efectos reales, han enfatizado desde ERC Para JxCat, Colau quiere «quedar bien» pero «no hay estrategia para la zona». Un epicentro de ciudad donde un año después del inicio de la crisis sanitaria se cuentan por decenas los establecimientos cerrados en estos momentos, desde los suvenires a la hostelería, entre otros.

Donde no coinciden los afectados es al valorar los términos del proyecto ejecutivo aprobado. Para Amics de la Rambla, este avance no sirve si no se acompaña de fechas. Fermín Villar, su presidente, se queja de que no haya novedades sobre los plazos y dotaciones económicas. Asegura tener un compromiso verbal del consistorio para activar las obras a partir del año que viene, pero que no haya constancia escrita ni expresada a la opinión pública le lleva a temerse el peor escenario.

Los partidarios de posponer la reforma física, por su parte, sí están satisfechos por el pacto sobre los quioscos de prensa y terrazas, así como por la prioridad en recuperar la actividad económica antes que de que lleguen las excavadoras, señalan desde el Gremi de Restauració de Barcelona.

Los planes de mantenimiento servirán al menos para mejorar la estética del paseo, donde aún hay viejas cajas de servicios y suministros, baldosas en mal estado y otros aspectos funcionales que unos y otros habían denunciado.