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Unos JJOO en manos de los políticos

  • Ejecutivos y miembros del Comité Olímpico Internacional ven factibles las opciones de la candidatura olímpica Barcelona-Pirineos para el año 2030

  • Las desavenencias políticas resultan un freno para un proyecto que necesita el mandato de los gobiernos de España, de Catalunya y de Aragón

Presentación del proyecto de los Juegos Olimpicos Pirineus-Barcelona, en septiembre de 2019.

Presentación del proyecto de los Juegos Olimpicos Pirineus-Barcelona, en septiembre de 2019. / Jordi Cotrina

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Barcelona, Catalunya y España tienen una ocasión única para volver a tener unos Juegos Olímpicos. Eso sí, los políticos deben aclararse…” Esta frase que se ha escuchado en diversas ocasiones en la Olympic House de Lausanne por parte de ejecutivos y miembros del Comité Olímpico Internacional resume las opciones de la candidatura olímpica Barcelona-Pirineos para el año 2030. A día de hoy hay margen para presentarse, pero conforme pasan los días aumenta el riesgo de quedarse fuera. No hay un rival destacado, sin embargo, desde que el COI puede conceder los Juegos en el momento en que una candidatura cumpla todos los requisitos, existe la amenaza de llegar tarde. Una posibilidad latente fruto de las desavenencias entre nuestros políticos. El miembro del COI, Juan Antonio Samaranch, me confirmaba esta semana: “Barcelona lo tiene todo y todo tipo de estructuras para albergar otros Juegos, pero la clave es que el COI entienda que existe una voluntad popular de la sociedad española, catalana y aragonesa”.

Trabajar a fondo por la candidatura

Vayamos por partes. En septiembre de 2018 un informe técnico elaborado por el consultor del COI Gilbert Felli aseguraba que, desde el punto de vista técnico, el proyecto Barcelona-Pirineos era viable. Desde entonces, el presidente del COE, Alejandro Blanco, diversas instituciones catalanas, el Secretari General d’Esports de la Generalitat, Gerard Figueras y un grupo de profesionales independientes encabezados por Pitu Cortada han trabajado a fondo para formalizar esta candidatura. Sin embargo, el desgobierno vivido en los últimos años no ha ayudado. Aún y así, el pasado mes de julio, y tras infinidad de reuniones, contactos y llamadas, se alcanzó un principio de acuerdo entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el presidente de Aragón, Javier Lambán y el presidente de la Generalitat, Quim Torra. Fue este último quien envió una carta a Pedro Sánchez comprometiéndose con el proyecto y con el propósito de cerrar agendas para firmar, a tres partes, el mandato que necesita el presidente del COE. Semanas después, Torra fue inhabilitado.

Un momento de la espectacular ceremonia de inauguración de Barcelona-92.

/ www.lafura.com

Ahora, todo sigue en ‘stand by’. El proyecto Barcelona-Pirineus nació en tiempos del alcalde Jordi Hereu y el único que sigue al pie del cañón sin desistir es Alejandro Blanco. Ha visitado en muchas ocasiones Catalunya y Aragón y en más de una ocasión se ha cargado de paciencia para evitar que todo saltara todo por los aires. “Hoy los Juegos no son una prioridad, pero hay que adquirir un compromiso o nos podemos arrepentir. Los JJOO representan integración, una buena imagen de país, puestos de trabajo, desarrollo del territorio…”, me comenta Blanco. De su lado están los empresarios, la sociedad civil, los sindicatos, los deportistas, los dirigentes deportivos... Ellos y buena parte de la sociedad catalana ya lo demostró en un acto celebrado en Barcelona en septiembre del 2019 y en el que todos reclamaron unidad y sensibilidad a los políticos. Saben que ganar representaría un elemento de reactivación económica y social y que daría vida al Pirineo los 365 días del año.

Llega el momento decisivo

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En los últimos meses se ha hablado poco, pero se ha trabajado mucho. Internamente y desde instituciones tan relevantes como el Cercle d'Economia, con su presidente, Javier Faus, implicado a fondo, pero con discreción o Foment, quien, también en la figura de su presidente, Josep Sánchez Llibre, se ha volcado en el proyecto, hasta la Cambra de Comerç.

En fin, que llega el momento decisivo. Este miércoles fue reelegido el presidente del COI, Thomas Bach, que siempre ha mostrado su simpatía por España y, en Catalunya, por fin, habrá gobierno entre ERC y Junts. Dos partidos que llevan la propuesta de los JJOO en su programa electoral. La pandemia lo ha retrasado todo, pero el propio Samaranch asegura que en el 2022 se podría decidir la sede del 2030. Así que nadie puede dormirse. Solo falta que Pere Aragonès sea proclamado presidente de la Generalitat, que llame a Sánchez y que los dos, junto a Lambán, firmen su compromiso olímpico. No parece tan complicado. Del resto ni se preocupen. En 1992 Barcelona organizó los mejores juegos de la historia. Ahora, el propósito es organizar los juegos más sostenibles. En fin, en sus manos está, señores políticos. Eso sí, actúen rápido o saldrán en la foto. Mejor dicho: ¡Quedarán retratados!