TRANSPORTE

Uber vuelve a Barcelona sin el aval metropolitano

La compañía regresa el martes en forma de plataforma de taxis y asegura que no necesita ningún permiso más porque usará taxímetro

Acampada de taxistas en Gran Via, en enero de 2019

Acampada de taxistas en Gran Via, en enero de 2019 / Elisenda Pons

  • Los taxistas anuncian movilizaciones, incluso durante el Mobile, si finalmente la empresa opera de manera ilegal en la ciudad

  • El Instituto Metropolitano del Taxi asegura que sin tener aprobada la tarifa de precio cerrado no pueden activar la 'app'

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Hay brotes verdes que destilan un cierto regreso a la normalidad. Aunque el aroma sea de conflicto, como es el caso. Uber está a punto de regresar a Barcelona, o esa es su intención, y el gremio del taxi, como era de prever, ha reaccionado de manera airada. Lo que huele a regreso a los viejos hábitos es la amenaza de boicotear el Mobile World Congress si la multinacional consigue finalmente volver a operar en la ciudad. Eso son cosas de antes de la pandemia... Todo está en manos del gestor público. Y de la interpretación que se haga de la ley.

La reacción de Tito Álvarez, 'alma mater' de Élite Taxi, la asociación que hace una semana volvió a ganar las elecciones en el sector con más de la mitad de los votos, era de esperar. "Estaremos muy atentos, y si Uber entra de manera ilegal lo pararemos todo con movilizaciones muy serias y fuertes", defiende el taxista. El balón está en el tejado del Instituto Metropolitano del Taxi (IMT), que tiene desde hace meses sobre la mesa la petición de la empresa de que se apruebe su solicitud de tarifa de precio cerrado (T3), que es la que utilizan las 16 aplicaciones de taxi que ya ofrecen el servicio en el entorno metropolitano a través del móvil.

Tito Álvarez, en una protesta de taxistas, con un mensaje muy claro sobre Uber en su espalda

/ ALEJANDRO GARCÍA / EFE

Según señala a este diario Maria Teresa Carrillo, gerente del IMT, "si Uber trabaja con la plataforma que todos conocemos y no puede aplicar el precio cerrado una vez solicitado un servicio de taxi, desde nuestro punto de vista no puede ejercer dicha actividad". Uber, en cambio, asegura que es "plenamente legal" que funcionen con el taxímetro, puesto que, según el decreto del Govern 314/2016, y tal y como resume un portavoz de la compañía, solo se requiere una "notificación administrativa previa de la actividad para operar, y no una autorización del IMT". Dicho de otra manera, ambas partes interpretan de manera distinta la misma legislación.

Esperando la T3

Esa documentación para "operar un servicio de intermediación de taxis", tal y como avanzó este diario, se hizo llegar el 24 de noviembre de 2020. Del mismo modo, Uber inició los trámites para operar con la tarifa de precio cerrado, que todavía no han conseguido por, según el IMT, "cuestiones técnicas". "Después de cuatro meses de trabajo esperamos recibir la validación para lanzar la T3 la próxima semana. Si finalmente no es así, usaremos solo taxímetro, de manera que el taxista introducirá el precio de la carrera en la aplicación de manera manual", señala dicho portavoz. Ahí es donde los caminos se separan: el IMT dice que solo pueden volver con la T3 aprobada y Uber dice que no es necesario. "Si fuera obligatorio sería ilegal por ser discriminatorio, pues no tendría ningún sentido que una emisora esté habilitada para ofertar solo taxímetro y una 'app', no", resume una voz de la compañía.

Sobre el trámite para lograr que se apruebe ese precio cerrado, Carrillo asegura que el IMT ha trabajado con Uber "para que puedan adecuar su aplicación a las tarifas aprobadas por la Comisión de Precios" del Govern. Y no se descarta que finalmente se adapten a los requerimientos, aunque es de sobra conocido lo celosos que son en Uber cuando se trata de su 'software'. Lo que sí es indiscutible es que si se integran en el taxi metropolitano, deberán aplicar las tarifas públicas. En cualquier caso, asegura la gerente, "todavía hay aspectos que no cumplen" y es posible que no tengan el plácet metropolitano antes del martes, el día para el que han marcado su tercer desembarco en Barcelona. Carrillo insiste: Las 'apps' están obligadas a ofrecer las dos opciones, no pueden tener solo el taxímetro porque las normas de precio cerrado aplican para las aplicaciones del taxi". O lo que es lo mismo, si se ponen a trabajar el martes, será sin su permiso.

Huelga de taxistas en el aeropuerto del Prat, en el 2017


/ ALBERT BERTRAN

¿Y qué puede pasar si un inspector del IMT se encuentra a un taxista que está operando con Uber? Según la empresa, nada de nada porque estará cumpliendo a rajatabla con lo que establece la ley. Según la Administración, se requerirá a Uber la documentación para comprobar que cumple con los requisitos de la Generalitat y lo que establece la norma metropolitana.

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'Déjà vu'

Parece que la historia se repite. A principios de 2019, el Govern aprobó un decreto que expulsó a Uber de Barcelona al obligarle, entre otras cosas, a que la contratación de sus servicios (entonces eran licencias de VTC) se realizara con 15 minutos de antelación. Detrás había un ejército de taxistas que acamparon en la Gran Via y que a diario se hacían carne en la sede de Territori para presionar. Les salió a las mil maravillas. Ahora sucede un poco lo mismo, pero con el problema en la acera del IMT puesto que Uber ha cambiado los coches negros por los taxis. Y lo hace como siempre, sin comprar una sola licencia. La empresa tratará de demostrar que el IMT se equivoca o que incluso prevarica si intentan cortarle las alas. El Instituto Metropolitano del Taxi, con el aliento del sector en el cogote, tratará de que Uber, si tiene que volver a Barcelona, lo haga sin hacer ruido y de acuerdo con las normas.

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