OPERACIÓN CONTRA EL NARCOTRÁFICO

Los vecinos del Raval: "Hoy toca celebrar, pero no podemos bajar la guardia"

  • Los vecinos de Príncep de Viana respiran aliviados tras el desalojo de la narcofinca que les atormentaba, pero no cantan victoria: "Llevamos mucho tiempo viviendo con rabia y medio y ya no nos fiamos".

  • Los Mossos han realizado 60 investigaciones en dos años solo en este edificio, que se había convertido en "el punto más preocupante del Raval Nord", según el intendente de Ciutat Vella.

  • Desde el 2017 la policía catalana ha clausurado 331 narcopisos en Ciutat Vella, fenómeno que dan por erradicado.

Exterior del 14 de Príncep de Viana, el pasado mes de noviembre.

Exterior del 14 de Príncep de Viana, el pasado mes de noviembre. / ELISENDA PONS

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Helena López

Después de lo mucho que ha pasado, Luis Rojas, vecino de Príncep de Viana, del edificio frente del desalojado este martes, se muestra contento. “Estamos bastante ilusionados. Hoy nos toca celebrar. Llevamos mucho tiempo esperando y peleando para que llegara este momento”, explica el hombre. El ‘bastante’ es importante. Suman ya tantas desilusiones que no quieren cantar victoria. “Han sido muchos meses intimidados. Había días en los que teníamos miedo, porque sabíamos que eran gente peligrosa; otros, en cambio, nos podía la rabia por tener que convivir con todo aquello”, prosigue el vecino, quien ha sido testigo de incendios, peleas y gritos. “Aquí ha pasado absolutamente de todo, además del olor horrible que sale por la escalera y de las ratas”, relata Rojas, quien recuerda que también abrieron un narcopiso en su edificio, que la presión vecinal logró cerrar, aunque intentaron volver a entrar hasta en tres ocasiones.

“Eran los dueños de la calle. A mí me intimidaban llamándome ‘chivato’ cuando avisaba a la policía o los grababa con el móvil. Yo sufría gritos y que me tiraran las botellas porque los tenía enfrente, pero los vecinos de las fincas colindantes estaban peor, porque compartían el patio de luces donde tiraban toda la basura”, prosigue Rojas, quien también recuerda la impotencia de ver cómo trataban a las mujeres toxicómanas que frecuentaban el lugar. “Se aprovechaban de ellas, de su adicción. Vivían allí un tiempo y luego las echaban, les tiraban las cosas por la ventana y ellas gritaban en plena calle: ‘¡en tal piso vive un traficante, en el otro, un violador’!”, rememora el vecino quien, pese a que insiste en que no va a bajar la guardia, dice que hoy toca celebrar

"El fin de un episodio muy negro"

Ángel Cordero responde al teléfono (como siempre), pero no tiene demasiado tiempo para hablar. En media hora tiene que conectarse -la realidad pandémica- a una reunión con Endesa. Además de portavoz de Acció Raval, este año Cordero es presidente de la Xarxa Veïnal del barrio, asociación que ha movido en los últimos meses las denuncias de los cortes de luz persistentes en varios puntos del barrio. La llamada, esta vez, no es por apagones sino por el desalojo del 14 de Príncep de Viana. “Hoy es un gran día para el barrio entero. Esta clausura pone fin a un episodio muy negro”, resume Cordero, quien destaca que que hayan tardado tanto tiempo en acabar con este problema deja en evidencia la falta de coordinación entre las administraciones. Un desalojo finalmente realizado por la Guàrdia Urbana tras años de denuncias por parte de los tenaces vecinos de la calle, pese a las amenazas y coacciones.

Acció Raval se creó en 2017, momento álgido del fenómeno bautizado por la prensa como de los ‘narcopisos’, en el que la Guardia Urbana tenía contabilizados 60 en activo, entendiendo por narcopiso uno ocupado por mafias para vender droga en el que los toxicómanos no solo compraban la dosis sino que la consumían allí mismo, y en ocasiones también pernoctaban. Salas de venopunción clandestinas en cuyo interior la policía había encontrado marihuana, hachís, éxtasis, crack, MDMA, cocaína y heroína y que habían dinamitado la convivencia en infinidad de escaleras del barrio. Cuando la presión de los traficantes era tan grande que los vecinos ajenos al tráfico se veían obligados a marcharse era cuando se pasaba de narcopiso a narcofinca, como era el caso de Príncep de Viana, hasta este martes última en activo.

100 detenidos en dos años

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El intendente de los Mossos d’Esquadra en Ciutat Vella, Rafael Tello, comparte la alegría de los vecinos y recuerda que llevan dos años trabajando en ese edificio, el punto más preocupante del Raval Nord, “no solo a nivel de seguridad, sino también de salubridad”. Punto en el que la policía catalana había realizado en estos dos años 60 investigaciones "por agresiones sexuales a mujeres y a hombres, robos violentos, coacciones y consumo contrastado en el interior". “Ha sido un trabajo colectivo. Hemos trabajado codo a codo con la Guardia Urbana, el ayuntamiento y los vecinos. Acció Raval nos ha ayudado muchísimo, alertándonos cada vez que veían algo sospechoso. Estábamos también muy en contacto con el Taller de Músics, que está justo detrás, ya que sufrían mucha inseguridad y hurtos vinculados a este punto”, prosigue Tello, quien da por terminado el fenómeno de los narcopisos entendidos como tal y recuerda que en 2019 se detuvo a 41 personas por tráfico de drogas y en 2020, a 57. 

“Erradicar la venta de droga es imposible, pero el fenómeno narcopiso ya es residual. Tenemos actualmente cuatro pisos en seguimiento”, concluye Tello. Desde el año 2017 los Mossos han clausurado 331 narcopisos en Ciutat Vella.