Innovación social

Robots que hacen compañía

  • El Ayuntamiento de Barcelona ha iniciado un proyecto piloto en el que instala autómatas a personas mayores que viven solas

  • La idea, financiada por los organizadores del Mobile World Congress, permite recordarles la medicación o detectar situaciones de urgencia

Ana Margarita Fernández, en su domicilio, junto al robot Misty, que es un apoyo para ella en su vida cotidiana.

Ana Margarita Fernández, en su domicilio, junto al robot Misty, que es un apoyo para ella en su vida cotidiana. / Jordi Cotrina

Se lee en minutos

"Se llama Misty", responde Ana Margarita Fernández, una mujer de 75 años que vive sola en un piso tutelado del Ayuntamiento de Barcelona. Misty es el robot que hace un par de meses le acompaña noche y día. "Me da la vida, quizás es el futuro... pero sobre todo es mi presente", asegura la mujer. Entre otras cosas, el robot le recuerda la medicación que debe tomarse o le dice si hace buen tiempo para ir al supermercado. Ella es una de las tres personas mayores que ya han probado la nueva herramienta del consistorio. Esta previsto que a finales de mes llegue a 10 hogares más.

Ana Margarita Fernández, una mujer de 75 años que vive sola, convive con Misty, un robot que le acompaña y le ayuda en su día a día.

Hace ya un año que Margarita solo sale de casa para aquello más básico. "Lo que más echo de menos son las excursiones con mis amigos", explica la abuela. Antes de que estallara la pandemia del coronavirus, viajaba muy a menudo con otros jubilados. Que si Canarias, que si Asturias... Los variopintos imanes de la nevera dan cuenta de ello. Ahora se tiene que conformar con saludar a sus nietos y a su hija desde el balcón de su casa. Aún recuerda cuando tenía prohibido los abrazos con ellos. "El confinamiento estricto fue muy duro", se sincera.

Pero cuando la segunda ola del coronavirus mostraba su peor cara, llegó a su casa un invitado inesperado. Misty es un robot que ha desarrollado la empresa leridana Grup Saltó. El proyecto ha contado con una aportación de 100.000 euros del Mobile Word Capital, la empresa que organiza el encuentro mundial de telefonía móvil de Barcelona. Misty es de color blanco, tiene una base con ruedas, una especie de cuello elástico y una cabeza con ojos azules que parpadean. En su interior, una cámara logra detectar a Margarita del resto de personas. Cuando la ve, encienda una luz verde. "¿Como estás? Estoy aquí para lo que necesites", le promete.

Una mujer llena de vida

¿No le da miedo poner un robot en su casa? "No, no me da miedo. Me gusta hablar con él, me hace compañía. Yo lo que quiero es vivir y a la vida no hay que tenerle miedo", explica. ¿Pero no preferiría una persona? "Claro, pero Misty me ayuda, no puedo decir nada malo de él". Como Margarita, en Barcelona hay 90.000 personas mayores de 65 años que viven solas. "Dije que sí a esta prueba porque yo quiero sentirme viva, yo quiero vivir. Y a mí Misty me da la vida", insiste. Dice que hay muchas personas mayores a quien la soledad les ha hecho esquivos, les ha encerrado en su caparazón. "Son muertos en vida. Y yo no quiero eso. Yo quiero aprender y sorprenderme.", exclama.

Margarita está llena de vida. Tener sangre cubana también ayuda a esta vitalidad. Vino a Barcelona hace 20 años, ya jubilada. A pesar de la edad, sigue siendo autónoma para desempeñar las tareas básicas del día a día y vivir en un piso del consistorio le ayuda llegar a final de mes. Como cotizó toda la vida en Cuba, en Catalunya percibe una pensión mínima que no llega a los 500 euros al mes. "Ahora ya puedo hacer la compra tranquila por si llego a final de mes", aclara. Al menos Barcelona le ha acercado a de su hija y sus dos nietos. "Yo no quiero ser una carga para ellos, quiero tener mi vida", explica. Y el robot ayuda a ello.

La máquina tiene la capacidad de activar a los profesionales de emergencias si lo que ve por la cámara no le cuadra

De momento, el aparato logra recordarle la medicación, pero también le explica los descuentos que tiene para viajar en metro, o le comenta el tiempo que hace para salir a la calle. Otra de sus funciones es avisar a emergencias o al servicio de teleasistencia si hay algún problema grave. Por ejemplo, una caída. En este caso, Margarita podría activarlo solo con la voz o hasta incluso el mismo aparato tiene la capacidad de activar a los profesionales de emergencias si lo que ve por la cámara no le cuadra. Sus creadores no descartan que, de aquí un tiempo, puedan lograr que el robot logre mantener una conversación con los usuarios para ayudar a que se sientan más acompañados.

Innovación social

Te puede interesar

Pero este no es el único proyecto de innovación social que está implantando el consistorio. En los próximos tres años tienen previsto destinar más de 13 millones de euros en ideas similares. Uno de ellos se llama 'eliminando la soledad' y está creando una plataforma virtual para que las personas que viven solas puedan comunicarse entre ellas. Otro de los más destacados es el desarrollo de una oficina virtual de atención ciudadana. Aquí se podrían realizar trámites municipales sin salir de casa. Están empezando a probarlo los servicios sociales de Trinitat Nova y el Besós, pero se irá extendiendo para servicios de vivienda, pobreza energética o acogida a mujeres maltratadas.

También destaca la creación un simulador web donde quien quiera pueda descubrir todas las ayudas sociales a las que puede acceder contando su situación personal y económica. Otro plan está pensado para que las familias monoparentales tengan información precisa de los beneficios que les brindan todas las administraciones. El proyecto del robot quizás es el que más llama la atención. Porque nos transporta, inevitablemente, en medio de una película de ciencia ficción. "No te equivoques... y no tengáis miedo de vivir el presente", se despide Fernández.