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Colau responde, pero no sorprende

La alcaldesa participa en el encuentro anual con la prensa en el Col·legi de Periodistes sin la noticia bomba habitual en este foro

Colau, durante la conferencia de este miércoles en el Col·legi de Periodistes de Catalunya

Colau, durante la conferencia de este miércoles en el Col·legi de Periodistes de Catalunya / Edu Bayer

  • La líder de los 'comuns' admite que las barreras New Jersey "son muy feas" pero recuerda que han salvado muchos puestos de trabajo

  • Insta a dedicar buena parte de los fondos europeos de recuperación a la zona del Besòs, donde hay "grandes indicadores de vulnerabilidad"

  • Implora un pacto de izquierdas tras la elecciones catalanas porque la alianza de Junts y Esquerra es un modelo "agotado y sería un desastre"

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Esta conferencia siempre regalaba algún caramelito. Lo normal es que el alcalde de turno (alcaldesa en este caso) se presentara con los deberes hechos, con respuestas para todos los asuntos calientes del momento. Pero fuera de lo previsible, se guardaba una novedad. El titular. Ha sucedido casi siempre, pero este miércoles, quizás por la pandemia y las dudas que genera, Ada Colau se ha presentado en la conferencia anual en el Col·legi de Periodistes, bajo el título de 'la alcaldesa responde', sin ese pan bajo el brazo. Como mucho, la petición de que los fondos europeos que lleguen al área metropolitana tengan muy presentes las necesidades del Besòs, una zona, ha dicho, con un grado de vulnerabilidad altísimo. Las administraciones presentes en el río ya acordaron un plan de 227 millones de euros el pasado diciembre, así que ahora se trata de ver quién paga la cuenta.

En vísperas electorales era el momento de sacarse un as de la manga, pensarán muchos. Basta con repasar sus cinco comparecencias anteriores. Se estrenó en 2016 tras arrebatarla la alcaldía a Xavier Trias y anunció, ni más ni menos, el nacimiento del plan de barrios, esos 150 millones de euros destinados a los vecindarios más pobres de la ciudad. En 2017, embarazadísima de su segundo hijo, avanzó un plan de 1.500 millones para el Llobregat, a pagar a medias con el sector privado. Al año siguiente abordó la vivienda, con la intención de vetar reformas de pisos que puedan servir para echar a inquilinos de su hogares. En 2019 la cosa también fue floja y se centró en la inseguridad, que entonces era la principal preocupación de los ciudadanos. "Barcelona no es insegura", dijo. Y en enero de 2020 dio cuenta de la intención del consistorio de cortar la circulación en Aragó y Via Laietana un día al mes, propuesta que por cierto se hizo un solo domingo y nunca más se supo.

Colau reponde a las preguntas de la prensa, este miércoles

/ Edu Bayer

Este miércoles lo ha tocado todo de manera tangencial. Sobre el urbanismo táctico, lo sabido, que se trata de soluciones provisionales que están a la espera de proyectos definitivos que alumbren una ciudad más paseable y verde. "Las barreras New Jersey son muy feas, pero no debemos olvidar que han salvado muchos puestos de trabajo", ha regalado, en referencia a las terrazas de bares y restaurantes ganadas a la calzada. Sobre las personas sin hogar (21 ciudadanos que dormían en la calle han muerto en el último año en Barcelona), ha reclamado colaboración al resto de administraciones "para no dejar a nadie atrás". "No nos podemos rendir, nos jugamos la credibilidad de la propia democracia", ha sostenido. Se ha echado de menos, tras seis años al frente de la ciudad, un plan realmente efectivo, que trascienda a la provisionalidad que tanto rechazan las entidades que trabajan con los barceloneses que no tienen un techo en el que refugiarse.

El Hermitage, como siempre

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El Hermitage, sin novedad. A pesar de insistir en que el futuro del turismo pasa por apostar de manera decidida por la cultura, ha vuelto a recordar que esta iniciativa no es más que una "franquicia museística con un fondo especulativo detrás que ha fracasado en otras ciudades, como Amsterdam". O sea, en el puerto, como solicitan los impulsores, ni en pintura. Sobre la cultura de toda la vida sí se ha rasgado las vestiduras. "Un tejido imprescindible" para el que reclama un "plan de choque y de rescate" que evite el cierre de más salas de cine y de música.

Sobre las elecciones del (por ahora) 14 de febrero, la líder de Barcelona en Comú ha sido clara. Tras aplaudir la actitud de Esquerra en el consistorio (le han permitido aprobar dos presupuestos, el enésimo plan para el 22@ y el tranvía por la Diagonal, entre otras cosas) ha reclamado la unión de las fuerzas de izquierda. Una conjunción que deberá ser, a su juicio, de tres. O lo que es lo mismo, repetir el tripartito de la década pasada. La fórmula de Junts+ERC, a su modo de ver, "está agotada y sería un desastre". "La mayoría de izquierdas -ha proseguido- sería la más amplia, estable y representativa de la diversidad del país".

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