Transformación urbanística aplazada

La Rambla reclama un nuevo plan que acelere su gran reforma

  • Los nuevos retrasos anunciados por el ayuntamiento sublevan a los Amics de la Rambla, que apuestan por una transformación en solo tres fases y completada en menos de siete años

  • Lamentan la falta de interlocución con el área de Urbanismo y la rapidez que exhibe el consistorio con otros proyectos de ciudad, como la reordenación de la movilidad

El marcador situado en el Café de la Ópera, sobre los días que ha transcurrido sin que la reforma de la Rambla haya empezado..

El marcador situado en el Café de la Ópera, sobre los días que ha transcurrido sin que la reforma de la Rambla haya empezado.. / MAITE CRUZ

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Cuando se cumplen 1.700 días desde aquel día de mayo de 2016 en que la Rambla celebró la aprobación del ansiado plan especial de ordenación que daba alas a su reforma, el eje más icónico de la ciudad sigue compuesto y sin novia. Esperando a unas piquetas que lo resuciten y dignifiquen como requiere la Barcelona del siglo XXI y como piden a gritos sus operadores y escasos vecinos. Pero la transformación no solo se ha pospuesto una y otra vez, sino que en estos momentos tiene un calendario tan desdibujado por la pandemia que los afectados han abierto una nueva cruzada para exigir el replanteamiento de las obras, en menos fases, y un acelerón que permita que ese contador que suma los días de espera de la reforma pueda detenerse lo antes posible. Amics de la Rambla, que abandera una cruzada de tintes más ciudadanos que de barrio, cree que el ayuntamiento puede hacer a toda velocidad lo que "le interesa", como la reciente reestructuración de la movilidad en pleno Eixample.

El anuncio (el viernes pasado) por parte del distrito de Ciutat Vella de que no había fecha para las obras, pendientes de contar con a presupuesto para abordarlas, dejó claro a la entidad que la mejora del archifamoso vial no era prioritaria para el consistorio en tiempos de afectaciones sanitarias y económicas. Lo confesó el edil del distrito, Jordi Rabassa, quien comparecía junto con la concejala de Mercados, Montserrat Ballarín, para exponer la última hora de un plan mil y una vez demorado. Tras el jarro de agua fría y el consiguiente malestar en la junta directiva del organismo, que integra a perfiles que van mucho más allá del distrito, se ha decidido apretar al equipo de gobierno para un nuevo calendario y una reestructuración de la actuación.Dudas sobre la mesa

Así, según el proyecto elegido a finales de 2018 para la remodelación integral (afecta a la ampliación de calzadas laterales, reestructuración del tráfico y los elementos del eje o repavimentación, además de los usos), los trabajos debían realizarse en cinco fases, por espacio de unos siete años, con inicio a finales de 2019. Tras sucesivas demoras, todo apunta a que el proyecto ejecutivo se apruebe en el pleno de febrero tras pasar por las comisiones correspondientes, pero los operadores y vecinos de la Rambla no tienen claro ni este punto, ya que no han tenido acceso al detalle final de dicho plan. "Los grupos municipales lo han de votar pero nos piden nuestra opinión, y no podemos tenerla porque a estas alturas aún no sabemos seguro ni dónde van las bicis, los puntos de descarga o las paradas de bus", explica a este diario Fermín Villar, presidente de la entidad, molesta con la actitud municipal, pese a "el ayuntamiento ha demostrado gran celeridad cuando le interesa". Pero todo apunta a que en el 2021 tampoco se verán excavadoras.

Desde julio pasado aguardan una reunión que no llega con Urbanismo, pero ahora tienen claro que el posible proyecto de reforma del Teatre Principal (un grupo empresarial trabaja con Balañá y el ayuntamiento una propuesta de gestión durante 50 años como espacio cultural, empresarial i de innovación) debe ser el detonante para emprender a la vez la primera y segunda fase de la reforma de la Rambla, de modo que se alcance la zona de este equipamiento cultural, hasta Arc del Teatre y Escudellers. "Sería absurdo de momento llegar solo a la altura del Museu de Cera", como preveía la primera fase, apostilla. Villar emplaza a los grupos políticos apostar de verdad por la Rambla, dejando el plan de obras en solo tres fases e intentando intensificarlas incluso en solo cinco años. Si no, teme que la degradación del paseo no tenga marcha atrás.

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Los afectados consideran, además, que el año 2021 con el eje casi desierto por la ausencia de turismo habría sido idóneo para aprovechar para poner patas arriba la zona. Por contra, temen que el operativo se inicie el próximo año justo cuando la economía pueda empezar a reflotar, castigando aún más a su maltrecho comercio.

Más negocios cerrados tras la Navidad

El aspecto de la Rambla sigue hablando por sí solo de los efectos de la pandemia en Barcelona. Villar estima que entre un 60-70% de establecimientos están cerrados, temporal o definitivamente, y que esta cifra ha crecido tras las restricciones posteriores a la Navidad. Recientemente de nuevo han bajado la persiana varios restaurantes, ya que sin turistas y ya ni tan siquiera reclamos comerciales los fines de semana (en que solo pueden abrir los negocios esenciales) no les merece la pena estar activos. La cantidad de negocios en traspaso en el Gòtic es alarmante y hace pensar en una nueva estrategia de futuro que pase por atraer nueva actividad que no esté tan enfocada en el visitante o el comprador de fin de semana. Y mientras tanto, los operadores reclaman servicios extraordinarios como váteres públicos para las muchas horas sin bares abiertos ni actividad en las oficinas de atención ciudadana.