EN EL RAVAL

Cuenta atrás para evitar el desahucio del icónico Sant Pau

  • El histórico gimnasio social, reconvertido en refugio para personas sin techo durante la pandemia, tiene una orden de desalojo para el próximo 20 de enero.

  • El líder de ERC en al Ayuntamiento de Barcelona, Ernest Maragall, ha pedido este jueves su expropiación, y la de JxCat, Elsa Artadi, su compra.

  • El distrito de Ciutat Vella se ha reunido también este jueves con la propiedad para intentar llegar a un pacto que no ha sido posible, aunque han acordado encontrarse de nuevo mañana.

Una de las personas sin hogar que se ducha en Sant Pau, en septiembre.

Una de las personas sin hogar que se ducha en Sant Pau, en septiembre. / JOAN MATEU

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La última fecha marcada para el desahucio, el próximo 20 de enero, está cada vez más cerca. Pese a que el gimnasio social Sant Pau presentó una petición en los juzgados para solicitar el aplazamiento de la ejecución como mínimo hasta el 30 de abril -fecha hasta la que tienen contrato con el Ayuntamiento de Barcelona para ofrecer un servicio esencial-, por el momento la jueza no ha respirado. La orden para desahuciar un lugar en el que que entre el 20 de abril y el 20 de diciembre se ofrecieron 39.212 duchas y otros 39.212 cambios de ropa a personas que viven en la calle, sigue en pie. Personas a quienes también y sobre todo, aquí se les ofrece calor, algo tan necesario durante la pandemia, todavía más dura llevada en la calle. Quien dice calor dice fuego, un cigarro, una sonrisa o una llave inglesa para ajustar un tornillo de la silla de ruedas.

Quien sí ha movido ficha durante este jueves han sido los partidos políticos. El presidente del grupo municipal de ERC, Ernest Maragall, ha pedido a la alcaldesa que expropie el gimnasio para evitar el desahucio. Maragall ha lamentado que el ayuntamiento no haya llegado a un acuerdo con la propiedad. "Estamos desaprovechando una oportunidad de contar con una promoción de vivienda social en un barrio que lo necesita mucho", ha señalado el líder de ERC. El gimnasio está construido en una típica casa-fábrica del Raval, en la estratégica Ronda de Sant Pau, donde podrían levantarse pisos protegidos (premiados amigos del Sant Pau ya tienen redactado un interesante proyecto).

La líder de JxCat en el Ayuntamiento de Barcelona, Elsa Artadi, por su parte, ha pedido también este jueves a la alcaldesa que actúe. En su caso no hablan de expropiación sino de compra, con el mismo objetivo que Maragall: "garantizar su continuidad y cumplir con el mandato del pleno" municipal (que aprobó su adquisición con el apoyo de todos los grupos hace más de dos años). En un comunicado Artadi ha explicado que su grupo llevará un ruego a la comisión de Ecología y Urbanismo para instar el gobierno municipal a "salvar un equipamiento emblemático para la ciudad" que ayuda a personas desfavorecidas y sin hogar.

Negociaciones de última hora

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El distrito de Ciutat Vella se ha reunido también este jueves por enésima vez con la propiedad del equipamiento para intentar llegar a un pacto de (casi) última hora que no ha sido posible, aunque han acordado encontrarse nuevamente mañana.

Más allá del servicio social a las personas sin techo que el gimnasio lleva ofreciendo durante toda la pandemia -donde, además de las duchas contratadas por el consistorio, ofrecen también comida- el gimnasio tiene 80 años de historia que no quieren perder. Cuando podían abrir, la magia del lugar era la mezcla de vecinas mayores del Raval de toda la vida haciendo 'aqua gym' al lado de niños migrantes solos que aprendían boxeo.