Entrevista Quo Vadis Barcelona

Luis Sans: “Desde que Colau gobierna, Barcelona pierde oportunidades”

  • El propietario de la tienda Santa Eulalia cree que Barcelona ya estaba en decadencia antes de la pandemia

  • El presidente de la Asociación Paseo de Gràcia achaca el deterioro a la gestión de la alcaldesa

  • Llama a no promocionar el turismo "que se trae el bocata" y a apostar por el que pernocta en hotel

 Luis Sans, propietario de Santa Eulalia, el 5 de enero frente a la tienda, emblema del comercio en el paseo de Gràcia.

Luis Sans, propietario de Santa Eulalia, el 5 de enero frente a la tienda, emblema del comercio en el paseo de Gràcia. / FERRAN SENDRA

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Este fin de semana ya no podrán abrir la tienda. No. No hay turismo ni tampoco gente del resto de España y de Catalunya que venía a menudo a comprar. También la gente de Barcelona está comprando menos, porque hay menos vida social. Todo esto se suma a tener que cerrar los sábados ahora que llegan las rebajas, con la suerte de que hace frío y podían ser buenas. Y el confinamiento municipal. No pueden venir a comprar ni desde Sant Cugat o Badalona. Nos aíslan. Los gobernantes a menudo no lo tienen en cuenta: el comercio y la restauración del centro de Barcelona, el Eixample y Ciutat Vella, tiene un 54% de clientes que no son de la ciudad, que vienen de fuera.

Es un porcentaje relevante. Eso es lo que es una capital: una ciudad que atrae talento, demanda, oportunidades de una área de influencia grande. Hay capitales mundiales, como Londres o Nueva York, y capitales regionales, en un sentido amplio. La capitalidad regional de Barcelona debería llegar a todo el sur de Europa.

Pero detrás de algunas de las últimas decisiones están indicadores de salud de la pandemia muy negativos. Yo iba más allá de esta situación. La gestión de la pandemia es muy difícil y muy pocos estados pueden decir que lo han hecho bien. Hablo de antes de la pandemia y de después de la pandemia.

¿Cómo estaba Barcelona, como estaba el paseo de Gràcia, antes de la pandemia? Barcelona ha entrado desde hace un tiempo en una lenta decadencia, entendida como una política de pérdida de oportunidades. Llevamos años así.

Barcelona ha entrado desde hace un tiempo en una lenta decadencia. Llevamos años así

¿Cuántos? Obviamente, desde que gobierna Colau. La alcaldesa entró con un discurso concreto, basado en ir en contra del turismo masivo, algo que se puede entender: el turismo debe gestionarse bien. Pero las políticas que se han tomado y los mensajes que se han transmitido han sido erróneos.

Desde que gobierna Colau, ¿qué oportunidades ha perdido Barcelona? La primera gran oportunidad perdida, nada más ganar Colau la alcaldía, fue no permitir el Hotel Four Seasons, una de las cadenas más lujosas del mundo.

Desde aquí se ve el edificio. El turismo masivo es una industria que se tenía que embridar, pero el problema de Barcelona no es el turismo que pernocta en la ciudad, sino el turismo del excursionismo. El que pernocta en Lloret, en Salou, en Blanes, en Calella de la Costa, en Sitges. Tenemos 100.000 camas a menos de una hora de la ciudad. Hace 30 años, la gente iba a la costa, Barcelona no era una ciudad atractiva. Ahora, todo el que pasa una semana en Lloret va por lo menos un día a Barcelona.

El problema de Barcelona no es el turismo que pernocta en la ciudad, sino el turismo del excursionismo. El que pernocta en Lloret, en Salou, en Blanes, en Calella de la Costa

¿Teníamos demasiados turistas? Claro. ¿Cuándo? Junio, julio, agosto y principios de septiembre. Es cuando más turismo teníamos. Pero no de gente que pernoctaba en la ciudad, sino que venía a pasar el día. ¿Y eso cómo se arregla? ¿Cómo le dices a la gente que ha cogido un paquete turístico y está una semana o 10 días en Salou o Lloret que no puede coger el tren e ir un día a Barcelona? El turismo de cruceros, que es muy potente, una industria de la que no podemos prescindir, debe embridarse también. Hay que sentarse con las navieras y planificar. Procurar que el que llegue a Barcelona haga excursiones fuera: Montserrat, el Priorat. Que no bajen todos del barco y se vayan a la Rambla. Uno de los éxitos del gobierno de Colau ha sido controlar los pisos turísticos. Había mucho piso ilegal.

Luis Sans, dentro de la tienda de Santa Eulalia.

/ FERRAN SENDRA

Oportunidades perdidas. Volviendo al Hotel Four Seasons: hubiera sido el precio más caro de la ciudad. Y cuando tienes un hotel que fija un precio alto los que van detrás también lo suben. La competencia más directa del Four Seasons, Hotel Arts, Mandarin, Majestic, no estuvo contenta de que no se hiciera el hotel. Al revés. Cuando el Four Seasons pone la habitación a 800 euros, los otros lo ponen a 650.

¿Y nos va bien como ciudad que suban los precios? Claro. Porque cuando los subes viene otro tipo de turismo. Barcelona tiene que atraer, sin complejos, un turismo con una capacidad adquisitiva alta, respetuoso con la ciudad, que quiera y aprecie la cultura, la gastronomía.

¿Que la pueda pagar? Que la pueda pagar. Si tienes un turismo que viene de Salou, que se trae el bocata en el tren, lo come en un parque, gasta 10 euros en un helado y se va, tienes un turismo al que no puedes decirle que no venga, somos una ciudad libre, pero no es un turismo que debamos promocionar, porque no deja externalidades positivas.

No debemos promocionar el turismo que se trae el bocata en el tren, lo come en un parque, gasta 10 euros en un helado y se va

¿Más oportunidades perdidas? El descontrol de la vía pública. Los robos y el top manta: una cosa no tiene que ver con la otra, no se puede acusar al top manta de generar el robo. Pero sí es cierto que permites el todo vale se te cuelan otros problemas. Se redujo cuando los socialistas entraron en el gobierno de Colau y Albert Batlle fue nombrado teniente de alcalde de Seguridad.

¿Qué más ha perdido la ciudad? Eventos deportivos. Hace mucho que no hay una copa del mundo de atletismo, de natación. Conciertos. Obviamente, la Agencia del medicamento. Temas culturales: el Museo Hermitage. Es incomprensible que alguien quiera invertir 50 millones de euros, que se haga un edificio de Toyo Ito y no se apueste por ello: al menos tendremos un edificio de Toyo Ito en un descampado. Las grandes empresas tienen el mundo abierto para decidir dónde se instalan y nosotros pensamos a veces que somos la última coca cola del desierto. Pues no. Hay muchas ciudades esperando.

¿Cómo es la interlocución con la alcaldesa? Es una persona muy afable, que demuestra empatía en la distancia corta. Creo que es una gran política y una gran comunicadora. Muy hábil.

Pero no la votará. Yo sustituiría una letra de su programa: la o por la y. Ella siempre ha contrapuesto dos modelos. O una ciudad de grandes eventos o una ciudad de pequeñas actuaciones en los barrios. O una ciudad de turismo o una ciudad de biotecnología. ¿Por qué no una ciudad con grandes eventos y pequeñas actuaciones en los barrios? ¿Por qué no una ciudad de turismo de calidad y apuesta por la biotecnología?  

Los turistas ya no están. ¿Hasta qué punto depende el paseo de Gràcia de los turistas? Porque en la Rambla ha quedado claro que eran vitales. Ninguna capital puede vivir solo dentro de sus fronteras. Una ciudad que puede vivir solo de sí misma es un pueblo. No podemos vivir solo de los turistas ni dejar de vivir de la gente de Sant Cugat, Martorell, Baleares, Toulose. La Rambla: hace tiempo que el barcelonés no se siente cómodo en ella. El paseo de Gràcia siempre ha tenido gente. El barcelonés nunca ha dado la espalda al paseo de Gràcia.

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¿Le inquieta la crisis salarial que afecta a muchos barceloneses hace años? Es preocupante la pérdida de poder adquisitivo de la clase media. Es malo para la estructura del país, para la democracia. Ni los ricos se benefician de una clase media paupérrima.

¿Debería Barcelona invertir en el pequeño comercio? Las administraciones no prestan la atención necesaria a proteger a las empresas pequeñas y medianas. Y es muy importante protegerlas. Decía Churchill: ‘Muchos ven al empresario como el lobo al que abatir; otros, como la vaca a la que muñir, y muy pocos lo ven como el caballo que tira del carro’.