ÉRASE UNA VEZ EN EL BARRIO... (48)

Los guardianes de Can Baró

  • Las alarmas saltaron en el 2017 cuando, en un Consell de barri, la entonces concejala del distrito anunció la reactivación del plan de los Tres Turons, cuya primera fase preveía la construcción de 127 pisos en la única zona llana del empinado barrio.

  • El vecindario se organizó y logró frenarlo, pero no se fían. Piden al ayuntamiento que modifique el PGM para llevar al papel las promesas y asegurar el futuro del territorio.

  • "No pedimos que empiecen a construir nada, solo que lo dejen firmado y que actúen de una vez en la montaña; retirar el amianto es una cuestión de salud púbica", señalan

Eli Higueras y Xavier Oliveras, de la Plataforma Can Baró, este martes.

Eli Higueras y Xavier Oliveras, de la Plataforma Can Baró, este martes. / RICARD CUGAT

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La mañana es especialmente ventosa y la calle de Tenerife tan empinada como siempre. El barrio de Can Baró no se caracteriza especialmente por su accesibilidad, sino más bien por todo lo contrario. La cita es las pistas de La Cantera, epicentro de la vida comunitaria del barrio y el único espacio llano. Justo antes de llegar a ellas, un enorme árbol de imponentes raíces recuerda que la montaña está muy cerca, algo que los barceloneses parecen haber redescubierto durante esta pandemia. «Lo de la montaña es horrible. Entre los socavones y los restos de basura de los botellones...», señala Xavier Oliveras, presidente de la Plataforma Can Baró, creada en el 2017 con el objetivo inicial de proteger estas pistas y esta plaza, a esta hora de la mañana -temprano- llena de jubilados y de vecinos paseando a sus mascotas, pero que más tarde se llena de niños y de personas de todas las edades. Es ‘el lugar’ en el que estar; no solo por ser la única plaza llana, sin por ser prácticamente el único equipamiento de un barrio que no solo tiene serios problemas de movilidad y accesibilidad, sino también de servicios. 

La impulsora de la plataforma -heredera de una asociación de vecinos hoy desaparecida y que tuvo un mal final- es Eli Higueras, hija y madre del barrio. «Cuando era pequeña la llamábamos la pista de los baches, porque aquí tiraban todas las ruinas cuando estaban abriendo el Túnel de la Rovira», recuerda. Esas no fueron las únicas ruinas que tiraron en esta zona en el corazón de los Tres Turons. La montaña está llena de amianto, de las viejas barracas y no solo. «Limpiaron el camino, por las laderas de las montañas siguen llenas. Hacer una actuación integral en ese sentido es una prioridad, por una cuestión de salud pública», señala Higueras, quien tiene claro que si tuvieran voluntad política podrían hacerlo, ya que además es uno de los puntos comprometidos dentro del plan de los Tres Turons -una de las promesas electorales de los ‘comuns’ ahora en barbecho pese a que nadie lo diga de forma oficial. 

Zona boscosa de la calle de Budapest donde se acordó construir los pisos.

/ RICARD CUGAT

Tras enterarse en mayo de 2017 por el vigilante de las pistas de que les quedaban los días contados porque allí iban los 127 pisos para acoger a los realojados de los Tres Turons, Higueras se presentó en el Consell de barri en el que la entonces concejala de Horta-Guinardó, Mercedes Vidal, confirmó que sí, que el plan de los Tres Turons salía del cajón. Higueras no entendía que construyeran encima de la única zona llana -y de uso comunitario- del barrio, así que empezó a moverse. Enseguida encontró alianzas. Vecinos como Xavier, que se pusieron a su lado a intentar pararlo. Lograron que el municipio cambiara de planes e iniciara una negociación y un proceso participativo, a partir del que se diseñaron las bases de un concurso cuyos ganadores dio a conocer la teniente de alcalde Janet Sanz en una rueda de prensa abril de 2019, en el que anunció que las obras para convertir los Tres Turons en «el gran pulmón verde de Barcelona empezarían en 2020».

Concurso de consenso

«En ese momento estábamos muy contento. Los tres proyectos ganadores nos gustan. Protegen las pistas y protegen la montaña, que era nuestro objetivo. Además, el hecho de hacer los pisos en bloques más pequeños nos permitía ganar en equipamientos», prosigue Higueras, quien entiende perfectamente que la pandemia ha hecho cambiar los planes de medio planeta; lo que no comprende es por qué se niegan a modifica el PGM para dejar encarrilado el plan cuando se pueda hacer «sin ningún coste». 

«Pese a que los ganadores del concurso van en una línea, en la de consenso que protege las pistas, según la modificación del PGM del 2010, hoy en día vigente, los pisos aún están proyectados aquí», denuncian los vecinos, quienes no piden que se empiecen todas las obras, pero sí las actuaciones prometidas en la montaña, ya que insisten en que su uso intensivo durante el confinamiento ha hecho insostenible la situación. «Hay días en que no se puede ni caminar, de la gente que hay», denuncian desde la plataforma Can Baró, quienes insisten en que no quieren que se expropie a nadie (el ejecución íntegra del plan incluye expropiar a 295 familias del parque), sino que se blinden la plaza y se actúe en la zona verde ya existente (y totalmente dejada). 

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Plazos incumplidos

Al ser consultado por este diario el consistorio da por toda respuesta que esperan tener el anteproyecto de parque antes de tirar hacia adelante cualquier modificación del PGM, respuesta que irrita todavía más a los miembros de la plataforma, ya que el equipo de gobierno se comprometió a firmar la licitación de los anteproyectos nada más pasar las elecciones -en mayor de 2019- ya que por los plazos de la ley electoral no podían hacerlo antes. Siguen esperando.