En 12 apartamentos

Desalojada una fiesta multitudinaria en un edificio de pisos turísticos en el distrito de Horta-Guinardó en Barcelona

49 personas bailaban y chillaban desde lo balcones ante el asombro de los vecinos en tiempos de pandemia

Imagen de la mesa de uno de los apartamentos con diversas botellas vacías y vasos.

Imagen de la mesa de uno de los apartamentos con diversas botellas vacías y vasos. / ACN / GUARDIA URBANA

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Había una fiesta en cada uno de los apartamentos. En tiempos de coronavirus, los vecinos no daban crédito: estaban frente a un edificio en el que grupos distintos de personas chillaban y bailaban de madrugada en cada uno de los balcones, una celebración colectiva que había olvidado las restricciones decretadas para contener el avance de la pandemia de coronavirus. Ni limitaciones de espacio, ni concentraciones inferiores a seis individuos, ni mascarilla.

Las quejas de los ciudadanos no tardaron en llegar a la Guardia Urbana. El primer aviso se produjo sobre las 3.30 horas de la madrugada del 7 de diciembre. La patrulla que lo atendió se topó al llegar a la dirección señalada con el dueño de todo el edificio, ubicado en el distrito de Horta-Guinardó, observando desde la calle la fiesta que se celebraba sin su conocimiento en un inmueble de su propiedad. El hombre aclaró a los agentes que se trataba de un bloque de pisos turísticos, que él no había alquilado a nadie ninguno de los apartamentos y que, en consecuencia, todos deberían estar vacíos. A los policías no les llevó demasiado tiempo percatarse de que la entrada principal de la finca, y las de cada uno de los doce pisos, habían sido forzadas. Se trataba de una irrupción ilegal.

La patrulla de la Guardia Urbana solicitó el refuerzo de más efectivos para poder afrontar el desalojo. Minutos después, comenzó el desalojo, piso por piso. Los agentes terminaron la ronda identificando a un total de 49 personas, tres de ellas menores de edad. Todas han sido denunciadas en cumplimiento de las sanciones previstas por incumplimiento de las medidas acordadas para frenar la segunda ola de Covid-19.

Con el bloque vacío, los policías llevaron a cabo junto al dueño del edificio, un registro del estado en el que había quedado la propiedad. Constataron que varios de los apartamentos habían sufrido numerosos daños por parte de los participantes en la celebración clandestina. Había desperfectos en el mobiliario y en las paredes. También restos de comida y bebidas esparcidos por el suelo y las mesas.

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