Una crisis silenciosa

Terapia de grupo para superar el azote de la pandemia

El Ayuntamiento de BCN y el colegio de psicólogos organizan reuniones para mejorar la salud mental

Según la OMS, el 60% de la población sufre "fatiga pandémica" tras meses inciertos por el covid-19

“Yo lo defino como un spa emocional”, comenta Andrea Rodríguez, una de las mujeres usuarias

Tercera sesión del grupo de apoyo emocional, organizado por el Ayuntamiento de Barcelona en el Casal Barri Trinitat Nova.

Tercera sesión del grupo de apoyo emocional, organizado por el Ayuntamiento de Barcelona en el Casal Barri Trinitat Nova. / LAURA GUERRERO

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Anna Rocasalva

Además de la crisis sanitaria y socioeconómica, el coronavirus ha causado graves efectos en la salud mental de la población. Nos sentimos más abatidos, y podemos llegar a sufrir estrés, incertidumbre, miedo, ansiedad y aislamiento; sin contar el dolor por la pérdida de un ser querido. Este fenómeno es lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha bautizado como “fatiga pandémica”, una consecuencia del covid-19, que ya está padeciendo el 60% de la población planetaria, según el organismo.

Para paliar los efectos de esta crisis silenciosa, el Ayuntamiento de Barcelona ha puesto en marcha cinco grupos de apoyo emocional, liderados por expertos del Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya (COPC). Se trata de una medida incluida en el Plan de choque en salud mental, dotado con 1,5 millones de euros, que también contempla otras iniciativas como el acompañamiento del luto o el Konsulta'm, un servicio de apoyo psicológico dirigido a jóvenes y adolescentes.

Los grupos de apoyo emocional se articulan a través de las cinco Redes de respuesta socioeconómica, en Nou Barris, Sant Martí, Sant Andreu y Ciutat Vella

El primer grupo de apoyo emocional, al que ha podido acceder EL PERIÓDICO, se ha implantado en el distrito de Nou Barris, pero el consistorio prevé otras réplicas en Sant Martí, Sant Andreu y Ciutat Vella porque “es donde hemos detectado mayor malestar emocional y peores indicadores socioeconómicos”, explica la concejala de Salud, Envejecimiento y Cuidados, Gemma Tarafa. Y es precisamente en estos puntos geográficos donde las Redes de respuesta socioeconómica, impulsadas por Barcelona Activa y el Plan de Barrios, se encargan de detectar a los posibles usuarios de esta novedosa terapia grupal. 

El poder del grupo

El 13 de noviembre empezó a funcionar el primer grupo de apoyo emocional en el casal Barri Trinitat Nova. La sesión la conforman cinco mujeres, completamente diferentes las unas de las otras, pero unidas bajo la férrea voluntad de sanar. Son personas que parten de una situación de dificultad previa, de precariedad y vulnerabilidad social y que, por lo tanto, a las molestias naturales derivadas de la pandemia, se le suman sus propias preocupaciones, en su mayoría relacionadas con la supervivencia económica.

Antes de acceder al servicio, pasaron una entrevista personal con la psicóloga y miembro de la junta de gobierno del COPC, Dolors Liria, encargada de liderar la terapia. “El coronavirus nos ha aislado, por eso es tan importante la existencia de estos espacios, para darnos permiso para sentir, expresar y compartir con los demás. El poder del grupo permite hacer una tarea preventiva y evitar que estas molestias deriven en un sufrimiento psicológico mayor”, describe la psicóloga.

Foto de familia de las usuarias del grupo de apoyo emocional, junto con la regidora Gemma Tarafa (2a, izq.) y la psicóloga Dolors Liria (2a, dcha.) / LAURA GUERRERO

“Yo lo defino como un spa emocional”, comenta Andrea Rodríguez, una de las mujeres usuarias. “Un lugar donde mimarte, practicar la sororidad, encontrar tu eje y expresar tus vivencias con una risa, como si estuviera entre amigas”, agrega. “El grupo es muy poderoso porque estas personas tienen una red social muy limitada, y pertenecer a una comunidad tiene un efecto terapéutico”, comenta la psicóloga. 

Es el caso de otra de las usuarias, Montserrat Poch. La mujer, de 64 años, explica que estuvo dos meses “completamente aislada” en su casa mientras pasaba la enfermedad. “Fue dramático porque no podía respirar. Me sentía sola y sufría por mi madre, ingresada en una residencia en Girona. Cuando salí de eso, necesitaba contacto y enseguida me apunté al grupo”, dice. “Sentirme escuchada me ha ayudado a recuperar autoestima y confianza. Salí de la primera sesión tan liberada que me ‘premié’ yendo a comer una tapa y a beber una cerveza”, confiesa. 

Cuatro de las cinco mujeres han sufrido violencia machista, pero compartir su experiencia las está ayudando a sanar

Violencia machista

Los grupos de apoyo emocional son mixtos y abiertos a toda la ciudadanía, pero el azar ha hecho que el de Nou Barris esté conformado exclusivamente por mujeres, de momento. Ello ha propiciado que, durante la última sesión, hablaran de la violencia machista que han sufrido cuatro de las cinco mujeres. Una de ellas, que prefiere no revelar su identidad, ha mostrado a este diario el dispositivo Atenpro que lleva siempre en el bolso, una especie de móvil que la geolocaliza al momento en caso de encontrarse en peligro por culpa de su agresor.

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Esta mujer vivió el confinamiento encerrada en una casa refugio y padeciendo el acoso de su maltratador pero, gracias al grupo de apoyo, ha podido escuchar el testimonio de otras supervivientes de malos tratos, como Andrea Rodríguez o Montserrat Poch, que le han mostrado que una puede recuperarse de ese horror. “Poder compartir algo tan íntimo me ha ayudado mucho. Me he sentido tan hermanada que solo he echado de menos un gran abrazo”, concluye. 

Por ahora, esta primera prueba piloto ha tenido tal éxito que el Ayuntamiento de Barcelona espera que pronto se puedan replicar estos grupos de apoyo por toda la ciudad.