SENTENCIA

El TSJC confirma la condena por el 'crimen de la Urbana"

El alto tribunal avala la pena de 25 años de cárcel para Rosa Peral y 20 años para Albert López

Los magistrados desestiman los recursos presentados por las defensas de los dos procesados

Los acusados del ’crimen de la urbana’, Rosa Peral y Albert López, durante el juicio.

Los acusados del ’crimen de la urbana’, Rosa Peral y Albert López, durante el juicio. / ACN / MIQUEL CODOLAR

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J. G. Albalat

El Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) ha confirmado la pena de 25 años de cárcel para Rosa Peral y de 20 años para su amante, Albert López, los dos guardias urbanos acusados del asesinato de la pareja de ella, Pedro R., también policía local, el 2 de mayo del 2017 en la casa de la mujer en una urbanización de Vilanova i la Gentrú. El alto tribunal desestima los recursos de las defensas, al considerar que los indicios contra ellos son "abundantes". Es el conocido como 'crimen de la Urbana'. A los procesados solo les cabe ahora recurrir ante el Tribunal Supremo.

El TSJC señala que la valoración que hizo el jurado de las pruebas fue “lógica” y que las proposiciones del objeto del veredicto “no pueden valorarse de forma asilada”, sino que todas ellas deben “ponerse en relación”. Los magistrados sostienen que analizando en su conjunto de elementos aportados a la causa solo hay una explicación: "la existencia de un plan para acabar con la vida de Pedro". A su entender, el jurado “no solo enunció los medios de prueba sino que, además, identificó las informaciones probatorias” y, por lo tanto, su veredicto “cumple con creces el mínimo exigible".

Sin causa de la muerte

El tribunal resalta que "el jurado se encontró con un gran problema a la hora de motivar los concretos actos que cada uno de los acusados realizó para acabar con la vida de Pedro, ya que el cadáver se introdujo en el interior del maletero del propio vehículo de la víctima que fue quemado, “por lo que al destruirse prácticamente el cadáver, los peritos no pudieron determinar la causa exacta de la muerto”.

Los jueces asegura que no se ha vulnerado ningún derecho al rechazarse determinados testigos, pues, a su entender, no eran necesarios, a la vez que valida la declaración en el juicio de la actual pareja del exmarido de Rosa que, con mímica, detalló como la hija de la acusada vio la noche del crimen como Pedro bajaba una escaleras tambaleándose. “Es una testigo directa de los gestos de la niña”, aprecia el tribunal. "“La culpabilidad de Rosa, no se trata de una simple creencia o sospecha, sino de un convencimiento razonable basado en una pluralidad de indicios”, detalla la resolución.

Los dos amantes

Rosa y Albert se conocieron tcomo guardias urbanos e iniciaron una relación sentimental intermitente. Entre marzo y abril de 2017 hubo un nuevo y paulatino acercamiento, emocional primero, y sentimental después entre los dos, que desembocó en que ambos llegaran a la conclusión de que la pareja de ella, por diversas razones, obstaculizaba su relación y situación. En ese contexto "ambos empezaron a trazar un plan con el fin de quitar la vida a la víctima", según la sentencia que dictó la Audiencia de Barcelona tras un juicio con jurado y que ahora ha sido ratificada por el TSJC. Ese plan lo pusieron en marcha la noche del 1 al 2 de mayo de 2017.

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Esa noche, Rosa llamó a Albert y en la madrugada, él fue a la casa y, "conjuntamente, o al menos uno de ellos con la anuencia y colaboración activa del otro, agredieron a la víctima y le privaron de su vida de forma violenta". La sentencia precisa que "actuaron con el común ánimo o intención, o conociendo y asumiendo las altas probabilidades que existían, de acabar con la vida de Pedro si actuaban en la forma en que lo hicieron".

La pena impuesta es la misma pena que solicitaba para Rosa la fiscalía, que la acusó de ser manipuladora y fría, mientras que a López, para el que pidió 24 años, le atribuyó exhibir una "masculinidad primitiva". La sentencia también les impone una indemnización total de 885.000 euros para la familia de la víctima. Cuando salgan de prisión, cumplirán 10 años de libertad vigilada. A los dos procesados sólo les cabe ahora recurrir ante el Tribunal Supremo.