BARCELONAS

Tejiendo solidaridad por los pies

Una joven de Trinitat Vella anima a tejer calcetines para enviarlos a campos de refugiados

Rocío Gómez, en la terraza del Centre Cívic Trinitat Vella, este miércoles.

Rocío Gómez, en la terraza del Centre Cívic Trinitat Vella, este miércoles. / RICARD CUGAT

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Las madres veinteañeras con sus pequeños correteando por la sala tejían junto a señoras mayores que hacía décadas que no cogían una aguja, y vecinas de origen magrebí que, agradecidas, traían té y pastas. Las tardes de los lunes precovid el Centre Cívic Trinitat Vella se convertían en refugio en el que tejer complicidades, además de chales y bufandas. 'Teixim i xerrem' nació de la ilusión de Rocío Gómez, hija del barrio quien hoy, cuando se cruza por 'la Trini' con alguna de estas vecinas, el tema de conversación es siempre el mismo, las ganas que tienen de volver.

Pero el parón del taller por culpa del covid no frenó, más bien todo lo contrario, el empeño de esta joven de 29 años que había trabajado siempre de camarera hasta que con la maternidad -y tras quedarse en el paro- se formó en crianza respetuosa y ahora lleva el Espai de Criança del centro cívico, motor de la vida comunitaria del barrio, donde se cose comunidad a diario, con agujas o sin ellas, y donde nació, en una conversación con Dani Ruiz, jovencísimo agitador cultural de la orgullosa 'Trini', la iniciativa Calcetines Solidarios: invitar a todo aquel que se anime a hacer unos calcetines para enviarlos a los campos de refugiados, ahora que llega el invierno y ahora que, quien la tiene, pasa más tiempo en casa (y puede dedicarse más al ganchillo).

Se puso en contacto con varias oenegés que trabajan sobre el terreno y finalmente se alió con Islamic Relief,entidad que conocía a través de una vecina (la red de 'la Trini', otra vez). Una vez tuvo atado quién podría mandar los calcetines a destino, contactó con 'influencers' de la aguja a través de su cuenta de Instagram (@eelgancho) para dar a conocer el proyecto. El primer par que recibió le llegó de Sevilla. Unos calcetines rosas que a Rocío le parecieron los más bonitos del mundo. Calentísimos. Además, llegaron con una nota que la emocionó todavía más. Eran los primeros calcetines tejidos por su creadora. También le hizo especial ilusión que se pusieran en contacto con ella un grupo de tejedoras de Alicante y que hasta su madre, se animara a darle al gancho por la causa.

Con la 'iaia' viendo 'Cine de barrio'

La primera vez que Rocío cogió una aguja fue de cría, en el sofá de casa de su abuela, un sábado por la tarde mientras veían 'Cine de barrio'. "Nada, el punto básico, una bufanda", recuerda. No volvió a hacerlo hasta hace un lustro, cuando se quedó embarazada de su hijo mayor. Quería hacerle un muñeco de aquellos grandes. Lo hizo, pero le salió una birria -se juzga con dureza- y lo tiró. Pero, tozuda como es, no se rindió y a los dos días lo volvió a intentar y, a base de tutoriales de Youtube, lo logró. Le cogió el gusto y empezó a tejer por las noches. En el embarazo de la pequeña, de 2 años, se lanzó a aprender con dos agujas y, sobre todo, empezó a entender el punto casi como una forma de vida.

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Más allá de Calcetines Solidarios, la idea que Rocío tiene entre ceja y ceja es, cuando el covid lo permita, crear talleres para mujeres en riesgo de exclusión -"en el barrio la precariedad está en todas partes"- y, a partir de sus creaciones, montar una línea de ropa ética. Una suerte de marca Top Manta versión lanas. Versión 'la Trini'. Imagina las etiquetas de cada pieza reivindicando a su creadora; poniendo su nombre y quién es.    

Feminismo al rescate

Este miércoles, 25-N, las mujeres de Trinitat Vella colgaron un gran tapiz en la fachada del centro cívico. Una gran manta de colores tejida con sus manos que quería ser un homenaje a todas las mujeres del barrio que luchan por ser "visibles, valoradas y respetadas". "Las mujeres tejen, cosen, zurcen, trenzan, anudan, entrelazan hilos y fibras y con eso visten, calientan, arropan y reparan las vidas de todos [...]. Por suerte llega el feminismo al rescate y lo primero que nos propone es reivindicar los saberes que las mujeres han transmitido de madres a hijas, de abuelas a nietas, de amiga a amiga", rezaba el manifiesto que escribieron para el acto.