02 dic 2020

Ir a contenido

comienza la desescalada

Desescalada: la restauración pedirá retrasar el toque de queda en la segunda fase para poder servir cenas

El sector descarta que el horario europeo funcione en Barcelona y da por perdido ese servicio

Entre un 25% y un 30% de restaurantes no abrirán y otros limitarán su actividad al fin de semana

Patricia Castán

Preparativos para la reapertura en el restaurante Salamanca, este domingo.

Preparativos para la reapertura en el restaurante Salamanca, este domingo. / MANU MITRU

En plena cuenta atrás para que las persianas de la hostelería se vuelvan a levantar este lunes, las mesas regresen a las aceras y los bares y restaurantes vuelvan a ser punto de encuentro a la par que motor económico, el sector ya prepara su próxima lucha. El objetivo es que la siguiente fase de vuelta a la actividad fijada para el 7 de diciembre sea más laxa de lo previsto y permita salvar la campaña navideña. Las claves para el Gremi de Restauració de Barcelona son lograr que el toque de queda se retrase para poder funcionar hasta medianoche, así como ampliar a ocho comensales las mesas.

Del mismo modo que de cara a la desescalada el Govern primero anunció un horario de aperturas hasta las 17.00 horas que se acabó flexibilizando hasta las 21.30, porque "entendieron que si no iban a ahogar la economía", la patronal quiere negociar también las siguientes fases. En esencia, el sector descarta que los horarios europeos de cena puedan cuajar en Catalunya ni aún siendo la única opción. El director del gremio, Roger Pallarols, sostiene que con el horario dictado Salut ya da por hecho que la gente no cene fuera de casa. A lo sumo, se beneficiarán bares o restaurantes que ofrezcan tapeo o aperitivos. Pero hasta un 25 o 30% optarán por no volver todavía con esas condiciones, estima.

Se trata de una situación compleja que se prolongaría dos meses, ya que el toque de queda se mantiene a las 22.00 durante las cuatro fases planificadas.

La casuística de la hostelería a partir de este lunes será muy variada. Se da por hecho que la gran mayoría de bares y cafeterías abrirán porque cuentan con 15,30 horas continuadas con opción de servicio (de 6.00 a 21.30 horas), salvo que no tengan terraza y no les resulte viable trabajar con el 30% de aforo interior. Por otro lado, están los bares-restaurantes que seguirán este patrón, poniendo énfasis en las comidas de mediodía y el servicio de terraza para optimizar las tardes. 

Solo un servicio

Más compleja es la disyuntiva de los restaurantes sin servicio de bar, cuya actividad se ciñe a comidas y cenas. En este caso, el tipo de clientela y contar o no con terraza determinará que puedan vivir solo de las comidas y merezca la pena reactivarse. Entre los que lo van a intentar está el histórico Can Fusté (Gran Via Carlos III), donde Carlos Fernández sacará al 60% de la plantilla del ERTE, pero solo a media jornada, para abordar esta fase, explica a EL PERIÓDICO. "No puedo abrir a las ocho de la tarde para cerrar una hora y media después, mi clientela es de Barcelona y no vendrá antes", dice convencido. Se nutre además de muchos ejecutivos de la zona, que estos meses están teletrabajando. En la puerta del negocio, su mujer ha colocado un cartel donde anuncian la reapertura "aceptando las migajas" de la administración. "Nos han ninguneado sin piedad (...), volvemos al trabajo con los ánimos bajo tierra, los bolsillos llenos de agujeros", reza.

En los barrios la gran mayoría reabrirán este lunes, al contrario que en el centro de Barcelona, que sigue desierto

La misma decisión han tomado en el popular grupo O'Retorno, con siete restaurantes gallegos que irán reabriendo a lo largo de esta semana para funcionar a diario "solo hasta las cinco de la tarde, porque es imposible ofrecer cenas", apuntan. Y ponen de ejemplo a la clientela que trabaja en el comercio y normalmente sale a las nueve de la noches. La limitación les ha impedido sacar a la mitad de la plantilla del ERTE.

Otros intentarán abarcar toda la franja. Como en el carismático Bar Mut, donde Quim Díaz relata que abrirá desde el martes (los lunes siempre cierran) con el reto de atraer público para cenas tempranas. "Sabemos que no es un buen horario porque la gente no tiene costumbre, no tenemos ni idea de qué pasará, pero estaremos allí con toda la ilusión del mundo".

Pero no serán pocos los establecimientos de primera línea, como Petit Comité o Pur mantengan el cierre al carecer de terraza y ver inviable su trabajo con solo un servicio. "No podemos hacer cenas, que requieren más de dos horas, con ese horario, habría que prorrogarlo", apunta el chef y propietario Nandu Jubany.

Pero serán muchos los que por su ubicación cerca del litoral o su posicionamiento, con mucho peso de las cenas y hasta copas nocturnas, elijan concentrar su actividad a los fines de semana de momento. Son los casos del Carpe Diem del paseo Marítim (abrirá de viernes a domingos, que es cuando los clientes disfrutan más de la terraza marinera a mediodía) o uno de los nuevos establecimientos en boga antes de la pandemia, el Velíssima en la zona de la Nova Bocana, que lo hará de jueves a domingo.

La patronal también reclama sentar hasta 8 comensales a la mesa para poder salvar la campaña navideña

Por zonas, se estima que en los barrios haya un gran porcentaje de aperturas, mientras que en el centro continúen muchos negocios cerrados. La falta de turistas, la pérdida de la franja de cenas y el teletrabajo imperante en muchas oficinas y administración pública hacen que a los empresarios no les salga a cuenta todavía. En La Boqueria, como ya avanzó este diario, Óscar Manresa no abrirá sus tres negocios, mientras que sí lo hará en otras zonas. 

Pallarols remarca que "una cosa es el deseo de los restauradores de servir cenas antes y otra la realidad de la ciudad y la clientela". Ni los horarios laborales, ni los hábitos (gimnasios o actividades lúdicas) propician poder sentarse ante el último plato del día a la europea. "Los restaurantes no tienen reservas antes de las 20.30, a parte del turismo, y eso es difícil de cambiar", por lo que ve inasumible mantener el toque de queda a las 22.00 horas hasta enero.

"Queremos trabajar con el Govern para un acuerdo realista, ahora que han visto el impacto de cerrar la hostelería y cómo afecta también a proveedores, mercados y servicios, que suman hasta un 25% o 30% del PIB", añade. Recuerda que la campaña navideña es vital para la facturación de la hostelería en invierno, que tradicionalmente cae en enero y febrero. De las comidas y cenas prenavideñas dependerá que muchos establecimientos puedan resistir las restricciones, por lo que ampliar a ocho las mesas es una demanda fundamental, dice. "Hemos visto que la socialización se mantiene fuera de la hostelería, así que es mejor que la gente se pueda encontrar en lugares controlados", remata.