01 dic 2020

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viajes en suspenso

Los cruceros piden volver a operar y alertan de que Barcelona pierda el liderazgo europeo

El puerto de la capital catalana apenas mantiene un 20% de pasajeros, solo en el ámbito de los ferris

Otros países competidores como Italia retomaron estos viajes con estrictos protocolos de seguridad

El Periódico

Uno de los mayores cruceros que operaban en Barcelona, en noviembre del 2019, en el muelle Adossat de Barcelona.

Uno de los mayores cruceros que operaban en Barcelona, en noviembre del 2019, en el muelle Adossat de Barcelona. / JOAN CORTADELLAS

Hace casi nueve meses que el muelle Adossat de Barcelona, primer puerto de Europa y cuarto del mundo en este tipo de viajes, no acoge un crucero cargado de turistas. El sector reclama ahora volver a operar y advierte del "riesgo real" de que otros puertos europeos "tomen la delantera" en Barcelona. "Hay muchos destinos que ambicionan la posición competitiva de puertos como el de Barcelona, el primer puerto de Europa. Ha costado mucho trabajo situarlo en este lugar y siempre ha estado en una dura pugna con otras como Génova o Roma", explica el director de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA) España, Alfredo Serrano.

Los cruceros dejaron de operar en marzo tras el estallido de la pandemia. Desde el verano, algunos países europeos -"tradicionales competidores"- volvieron a la actividad de manera gradual aplicando nuevos protocolos para prevenir el contagio. En España, el gobierno español mantuvo la suspensión de la actividad después del estado de alarma y, a finales de junio, aprobó una disposición en que se prohibía de la entrada a puertos españoles de cruceros internacionales.

"Estamos en una situación crítica. No tenemos clientes, no tenemos producto y el que habíamos vendido desde marzo está cancelado", explica el director general de Miramar Cruceros, Hugo Iglesias. El sector, según recoge la ACN, reclama a las administraciones devolver a la actividad cuanto antes mejor y establecer un marco "claro" para todo el Estado para paliar la pérdida del 90% de la facturación. "El crucero es el medio más seguro para hacer un viaje", asegura Iglesias. Cuenta que estos piden un PCR negativo para poder entrar y, dentro del barco, está "muy controlado", con reducciones de aforos del 70% y grupos burbuja para las excursiones.

Muchas navieras están tratando de reanimar el mercado a corto plazo ofreciendo reservas que permiten la devolución del dinero en caso de cancelación. Las promociones también están a la orden del día, con precios y paquetes de regalo.

La prohibición española de recibir cruceros internacionales tiene como excepción Canarias. La naviera TUI Cruises empezó a operar en las islas el 6 de noviembre con un circuito por el archipiélago. Una semana más tarde, el 'Mein Schiff 2' finalizó su primer recorrido, con 860 pasajeros a bordo y sin ningún tipo de incidencia sanitaria. El barco continuará las rutas hasta el 12 de marzo de 2021, con embarcament y desembarco los viernes a Las Palmas de Gran Canaria.

Solo avituallamiento en la capital catalana

La actividad del Port de Barcelona, en cambio, continúa parada. Su presidenta, Mercè Conesa, ha pedido a las autoridades sanitarias que propongan un "calendario realista" para retomar la actividad de los cruceros. Conesa ha admitido que el sector atraviesa un momento "delicado" y ha recordado que la caída de pasajeros en el agregado del año supera el 80% y solo se mantiene el pasaje mínimo en los ferris que conectan la capital catalana con las Islas Baleares e Italia. De hecho, desde que se aprobó el primer estado de alarma prácticamente no ha llegado ningún crucero más en Barcelona, excepto para hacer operaciones de avituallamiento y solo con la tripulación imprescindible. En mercancías, en cambio, el descenso es más moderado y se sitúa alrededor del 20%.

En el 2019, esta infraestructura generó 9.000 puestos de trabajo en Barcelona, con una facturación anual de 1.083 millones de euros y una aportación de 562 millones a la economía catalana.

En Tarragona, la temporada de cruceros de este año ha contado con una única escala, la del 'Marella Dream' (TUI UK) el 5 de marzo, con unos 1.500 pasajeros a bordo. Desde entonces, la covid-19 ha impedido que el puerto logre los 100.000 viajeros previstos por este año y que la compañía Royal Caribbean -la que tenía que ser la gran novedad de la temporada- llevara 21.000 pasajeros a Tarragona repartidos en cinco escalas. A pesar de la incertidumbre del sector, el presidente del Port de Tarragona, Josep Maria Cruset, avanza a la ACN que el nivel de reservas para la temporada próxima es a estas alturas equiparable al que había ahora hace un año para el 2020. "Esto acredita que hay buena musculatura y que hay coraje para retomar la actividad en este sector", señala. Según Cruset, el puerto tarraconense ya tiene reservas de escalas para los meses de marzo y abril. Si la temporada no sufriera imprevistos, incluso se podría superar la cifra récord de 128.000 cruceristas del 2019, con un impacto económico de 9,7 millones de euros.

Durante la paralización, las navieras han aprovechado para adaptar los barcos y para hacer las inversiones de mantenimiento necesarias que los permitan volver a operar en cuento se levanten las restricciones. En la terminal tarraconense, apunta Cruset, lo tienen "todo preparado" desde hace meses para poder abrir cuando se pueda, con nuevos itinerarios y circuitos de pasajeros y equipajes para cumplir con la normativa sanitaria. Están expectantes ante la normativa que permitirá retomar el tráfico. El puerto vería con buenos ojos la realización de tests rápidos al pasaje.

Según relata, como contrapartida la ausencia de cruceros por la pandemia ha permitido agilizar las obras de ampliación del muelle de Balears, que se terminarán el mayo del 2021. La actuación, con una inversión de 30 millones de euros, consiste en adecuar una línea de atraque de 700 metros que permita la llegada simultánea de varios cruceros de grandes dimensiones.

El sector se pone las pilas

Paralelamente, el sector busca en todo el mundo alternativas de supervivencia a la crisis por la pandemia. Desde principios de noviembre, Singapur ofrece viajes piloto de cruceros "a ninguna parte", con salida y destino en la misma ciudad, como el crucero World Dream, de dos o tres noches a bordo. En España, una opción para reactivar el sector es la apuesta por los cruceros estatales. Hasta ahora, estos tipos de viajes no han sido "atractivos" desde un punto de vista comercial y tampoco son prácticos. No obstante, actualmente representan una opción. "Queremos que haya más cruceros nacionales, pero lo entendemos como un paso hacia el restablecimiento de la normalidad", ha manifestado Serrano.

La insularidad del archipiélago canario facilita esta posibilidad. En otros casos, como un posible crucero por el Mediterráneo, la necesidad de negociar con varias comunidades autónomas podría dificultar la actuación de las compañías.

En cualquier caso, la situación de España contrasta con otros países como Grecia o Italia, donde los cruceros ya han empezado a operar. "Si hay un país que toma la delantera con un marco normativo o regulador claro, y otros como España que no lo hacen, das prioridad al que presenta menos dificultades", ha expresado el director de CLIA España.

En este sentido, el director general de Miramar Cruceros ha reclamado una línea de ayudas "urgentes" antes de que el 80% de las agencias de viajes se vean abocadas al cierre. "Los cruceros siempre hemos sido el patito feo del turismo con el tema de la contaminación, la presión turística que ejerce sobre las ciudades y un gasto mediano muy baja. Son difamaciones que hacen que el sector se vea perjudicado, y mucho más en un contexto como el actual", ha lamentado Iglesias.