Barcelonas

Desencantada con Barcelona

Rocío Coronel, vecina de Nou Barris, deja la capital catalana tras tres décadas y con el anhelo de reencontrar su esencia en un pueblo

Rocío Coronel, en una calle de la Barcelona que espera dejar atrás antes de que acabe el año.

Rocío Coronel, en una calle de la Barcelona que espera dejar atrás antes de que acabe el año. / JORDI OTIX

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"A pesar de lo que me duele, me voy de Barcelona". Con este título se hizo viral la carta que envió Rocío Coronel (Barcelona, 1989) a este diario; hacía explícito un desencanto, un extrañamiento que otros muchos barceloneses expresan sobre su ciudad a diario. Algunos se van a la fuerza. Ella lo hace de forma voluntaria.

-Después de 31 años, ¿por qué decide irse ahora de Barcelona?

-Porque antes le decía a todo el mundo que soy de Barcelona, pero últimamente me da hasta vergüenza.

Responde esta vecina del Turó de la Peira (Nou Barris) que ha decidido abandonar la gran ciudad antes de que finalice el 2020 tras toda una vida, más de tres décadas, en ella. Hace las maletas no porque se haya desenamorado de Barcelona, sino porque ha germinado en su cabeza la idea de que es Barcelona la que ya no siente nada por ella.

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Por eso se ha propuesto buscar Barcelona fuera de Barcelona; encontrar la "esencia de pueblo" que considera que los barrios de la capital han perdido -"ahora vivo en una ciudad enorme, y nunca había tenido esa sensación: la Barcelona de pueblos, inseguridad mediante, ha muerto"- en el interior catalán, concretamente en Sant Vicenç de Castellet, pueblo que replica la medida de su barrio ideal, unos 10.000 habitantes.

Aunque el deseo de tener un hijo con su pareja ha precipitado su "huida", la decisión viene de dos años atrás. Ha sido, cuenta, algo progresivo; una concatenación de causas -no económicas, ya que cobra "el doble" que hace tres años- que la han llevado a preguntarse "¿qué ha pasado?". "Han hecho una ciudad a medida de la gente que la visita, pero se han olvidado de la gente que la vive".

Masificación turística, transporte público y ocupación

Preguntada por qué ámbitos la han alejado de una Barcelona en la que sentirse a gusto, Coronel cita tres: la masificación turística -"de repente te sientes un extranjero en tu casa, no tienes vecinos: son turistas que la lían porque mañana se irán"-; la calidad del transporte público -"soy anticontaminación, pero en metro tardo 50 minutos hasta mi trabajo, y en moto, 20"-; y la ocupación.

Sobre ese último fenómeno, puntualiza: "No soy de esa mentalidad, más bien todo lo contrario: para que tenga el piso vacío un banco, que se metan ellos... Pero tenemos tres en mi escalera y algunos son la hostia: fiestas, ruidos, impagos, suciedad y mucha tensión". "Y no me avergüenza decir que voté a Ada Colau", agrega enfatizando su dilema ideológico.

El covid no es uno de los motivos de su marcha, pero sí que ha precipitado la decisión. "Nos entró la prisa cuando el pasado Sant Joan vimos algunos momentos de 'ciudad sin ley': fiestas, descontrol, caos, basura por las calles... Muy innecesario".

Volver a la infancia

-¿Con qué buen recuerdo de Barcelona se queda?

-Con mi infancia: con levantarme un fin de semana temprano e ir a comprar churros con mi padre.

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-¿Podría volver?

-Mucho tendría que cambiar, aunque no voy a poder olvidarme de esta ciudad nunca: mi pareja y yo trabajamos aquí, mis padres viven aquí y parte de lo que soy es culpa de Barcelona.