BIODIVERSIDAD URBANA

Barcelona acoge 1.500 especies de árboles y plantas y 532 de animales

El Atlas de la biodiversidad de la ciudad incorpora fauna y flora a su recuento y le queda mucho por computar

El consistorio se plantea restricciones de acceso a la Ciutadella y a Collserola para evitar aglomeraciones

Instalación de nidos de corneja por parte del ayuntmiento, este lunes en Barcelona.

Instalación de nidos de corneja por parte del ayuntmiento, este lunes en Barcelona.

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Toni Sust

Durante el confinamiento se ha doblado el número de mariposas en Barcelona. Es uno de los datos que ha dado este lunes el concejal de Emergencia Climática y Transición Ecológica, Eloi Badia, para defender que la naturaleza puede recuperar terreno si la población, y las instituciones, apuestan por ello. Badia ha presentado la ampliación del Atlas de la biodiversidad de Barcelona que recoge las especies de fauna y flora que se encuentran en la trama urbana. 

“El atlas nos permite tener un conocimiento más exacto de la biodiversidad, y permite la aportación de la ciudadanía. Es una herramienta muy interesante y con futuro”, ha dicho Badia. El atlas ya analizaba árboles, plantas y pájaros, y ha ampliado el foco a embalses, mariposas, réptiles y anfibios. El enriquecimiento del atlas parte no solo de la labor científica, sino también de la aportación ciudadana, en forma de observación animal y vegetal.

El recuento

Según esta herramienta, que puede consultarse on line, en Barcelona han sido detectadas 441 especies de árboles, 1.191 de flora ornamental, 200 de hierbas urbanas, nueve de orquídeas 113 de líquenes y 28 de comunidades vegetales. En cuanto a la fauna, en la ciudad conviven 19 especies de mamíferos, 169 de pájaros (de los que 83 anidan en la ciudad), 10 de reptiles, tres de anfibios, 42 de mariposas, entre otros, 16 de libélulas, 73 de babosas de mar y otras de invertebrados, 48 especies de arañas, 61 de escarabajos, 27 de moscas, 32 de caracoles, entre otras.

La ampliación del recuento del atlas ha sido viable gracias a la aportación de varias fuentes: proyectos de ciencia ciudadana, el ICO (Institut Català d’Ornitologia), Galanthus, Oxygastra, uBMS (Urban Butterfly Monitor Scheme), CBMS (Catalan Butterfly Monitoring Scheme),  UB (Universitat Barcelona), UAB (Universitat Autònoma de Barcelona) – CREAF (Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals), entre otras entidades. 

"Sin biodiversidad no tendríamos nada, no tendríamos vida”, ha subrayado Marga Parés, jefa del Programa de Biodiversitat de la Direcció d'Espais Verds i Biodiversitat del consistorio, que también ha definido lo que estudia el atlas como “la infraestructura verde”. “Las infraestructuras tienen una función, la naturaleza es multifuncional”, ha añadido, y ha puesto ejemplos de beneficio por la naturaleza en la urbe: la calidad del aire, la salud mental, la adaptación al cambio climático, entre otros.

Parés cita tres formas de estimular la naturaleza para buscar esos beneficios: la creación de hábitats, la instalación de estructuras de fauna y los cambios en la gestión del “verde de la ciudad” para “activar los sistemas naturales”, trabajando con “conexiones verdes”. Ha destacado como ejemplo la naturalización de embalses (que cuenten con la presencia de flora y fauna), para la protección de los anfibios, que, ha precisado, han encontrado un lugar para vivir con más confortabilidad en Montjuïc. “El total de especies en Barcelona no lo sabe nadie. En el atlas se han entrado 1.400 pero hay más. Sabemos que en Montjuïc hay 3.000 especies de plantas que no han podido entrar en el atlas”, ha agregado Parés.

La especialista ha explicado que mediante el atlas se puede conocer la información de las especies que hay en un barrio concreto. Se puede hacer una búsqueda por la dirección en la que se encuentra quien consulte la web, que proporciona el nombre científico y el común de cada especie, una pequeña descripción y en algunos casos una fotografía o ilustración. La web permite ver el grado de cobertura vegetal de la ciudad.

 “No queremos que en 50 años sea una ciudad en la que no se escuchen pájaros”, ha advertido Badia, que ha insistido en que el confinamiento ha demostrado que hay “capacidad de resiliencia” por parte de la fauna y la flora urbanas. 

La pandemia y la naturaleza

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El concejal ha sido preguntado por la presencia excesiva de barceloneses este sábado en algunas zonas verdes urbanas, y ha afirmado que se estudia la posibilidad de tomar medidas más restrictivas en algunas zonas, como Collserola y la Ciutadella: “La situación del sábado mejoró el domingo gracias a la mayor presencia de informadores y Guardia Urbana. Tenemos que ser responsables. Estamos pensando si tomamos más medidas”.

La ciudad ha instalado 620 nidos para pájaros

Marga Parés, jefa del Programa de Biodiversitat de la Direcció d'Espais Verds i Biodiversitat del consistorio, ha destacado una labor “relevante”, la instalación de estructuras de fauna que se han hecho en la ciudad. “Esta mañana se han instalado cuatro nidos de corneja. ¿Por qué se instala todo esto? Porque funciona”, ha afirmado Parés. Que ha explicado que cuando se instalan nidos para murciélagos, el 40% se llena en uno o dos años. Con los años, casi todos se llenan. “Es una estructura barata y eficiente, que protege a los pájaros”, ha dicho sobre los nidos. En Barcelona se han instalado 620. El catálogo de estas estructuras en la ciudad es variado: entre 2016 y 2020 se han colocado 387: hoteles de insectos, cajas nido para murciélagos, nidos para erizos, rampas para anfibios, entre otros.