30 nov 2020

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ÉRASE UNA VEZ EN EL BARRIO... 39

El Turó de la Peira, 30 años después

En pocos días se cumplirán tres décadas de la madrugada del 11 de noviembre de 1990, cuando se hundió el 33 de la calle de Cadí matando a una mujer

La tragedia puso en evidencia las deficiencias estructurales de todo un barrio, levantado a toda prisa a mediados del siglo XX con materiales de pésima calidad

Helena López

Una pandémica mañana de octubre en el Turó de la Peira. 

Una pandémica mañana de octubre en el Turó de la Peira.  / JOAN CORTADELLAS

Es miércoles, 20 de octubre, y todavía no son las 10 de la mañana. Algunos bares del paseo de Fabra i Puig ofrecen cafés para llevar, qué remedio. Otros han bajado la persiana. El cielo de un gris plomizo pesa más de lo habitual. A escasos metros, los Mossos d’Esquadra cortan la calle de Cadí. Algunos vecinos se asoman curiosos. "Es un desahucio", murmuran. Otros se acercan para intentar detenerlo, enfadados porque no estaba anunciado. Un poco más arriba, en el parque del Turó de la Peira, numerosos operarios trabajan tras una valla que rodeada gran parte de la montaña, impidiendo el acceso. Preparan un espectáculo de luces navideñas que tiene en pie de guerra al vecindario organizado.

En pocas semanas, el 11 de noviembre, se cumplirán 30 años del día en el que este barrio popular en la zona sur de Nou Barris se puso en el mapa. Como suele pasar en los territorios humildes, fue por una tragedia. El hundimiento del tejado del 33 de la calle de Cadí -la misma en la que este miércoles desahuciaban a una familia con dos menores- mató a una vecina, puso de manifiesto la enfermedad estructural de todo un barrio e introdujo en la agenda política y mediática una nueva palabra: aluminosis.

"Han pasado 30 años, pero el barrio ni olvida ni perdona", señala Antonio Silva, presidente de la asociación de vecinos del barrio, entidad que vertebró la lucha para sanar un barrio construido a mediados del siglo pasado a toda prisa con cemento aluminoso y afectado de carbonatosis que resultó deshacerse como un terrón de azúcar. "Gracias a la presión vecinal logramos que las administraciones revisaran todo el barrio, vivienda a vivienda, y se confirmó que todos los bloques, levantados a la vez y por el mismo constructor, estaban afectados. Algunos estaban construidos con un 100% de cemento aluminoso, otros con el 30%", recuerda Silva. Los bloques del 100% -ocho, una tercera parte del barrio- se derribaron y fueron sustituidos por nuevas construcciones, y el resto fueron rehabilitados. Pero ha pasado ya mucho tiempo de aquello y desde la asociación insisten en que sería necesario revisar cómo han evolucionado los bloques originales que siguen en pie. 

Un operario trabaja en el parque del Turó, actualmente cerrado / JOAN CORTADELLAS

En el pequeño local de la asociación de vecinos del barrio, forrada de icónicas fotografías de las incontables movilizaciones que han protagonizado sus habitantes, tienen varios asuntos sobre la mesa, además del de las viviendas, que nunca han abandonado ("nuestro objetivo final sigue siendo que todos los vecinos tengan vivienda nueva", matiza Silva). Uno es presionar para que no se olviden los equipamientos pendientes previstos en el conocido como bloque Q (flamante): un 'casal', una sede de los servicios sociales territoriales y una sala polivalente para poder organizar actos culturales. Otro es lo que está pasando estos días el parque, que merece un párrafo aparte.

El 19 de octubre el ayuntamiento cerró gran parte del parque para preparar el espectáculo 'Llums a la natura, Nadal al parc del Turó de la Peira', que se realizará entre el 26 de noviembre y el 10 de enero y que tendrá el parque cerrado hasta el 17 de enero. "Aunque valoramos que una iniciativa cultural de ciudad se realice en nuestros barrios, no estamos de acuerdo en cómo está gestionando el gobierno del distrito de Nou Barris el proceso de planificación del proyecto", denuncian en un comunicado conjunto las asociaciones y entidades del Turó de la Peira y Can Peguera, barrios a los que pertenece el ahora cerrado parque. "En ningún momento nos han dado la oportunidad de poder participar en el planteamiento del proyecto y desde antes del verano el ayuntamiento ya tenía decidido cómo tenía que ser, sin tener en cuenta la opinión de los vecinos, traicionando el principio de participación del que hace bandera el gobierno de la ciudad", prosigue el texto conjunto.

"Seguimos reclamando una revisión de todos los edificios rehabilitados en su día para conocer su estado actual"

Antonio Silva

Presidente de la asociación de vecinos

"Lo único que han hecho son reuniones informativas. Se nos ha comunicado que iban a cerrar el parque para organizar este espectáculo, pero eso no es participación", apunta Silva. Fuentes del consistorio responden que su intención es establecer una mesa de trabajo semanal para "seguir colaborando" y "poder mantener una comunicación constante con el tejido vecinal". Entre las propuestas de los vecinos está fomentar la contratación de vecinos en el paro de sus barrios para la ejecución de estos trabajos. El consistorio responde, sin mucho detalle, que "ya hay planificadas acciones de retorno social".

De momento, los vecinos rodean un parque vallado y lleno de máquinas sin saber si podrán salir por el otro lado (las indicaciones no son precisamente claras). Alguno, mira desconfiado, casi desafiante, a un operario encaramado en uno de los característicos pinos del parque con cara de "ni se te ocurra hacerle daño". Para ver el espectáculo de luces habrá que esperar.