La vacuna de la ayuda mutua

El movimiento Health Warriors se alía con empresas para repartir 350 cajas de alimentos sanos a la semana

La autoorganización es uno de los fenómenos sociales que responden a las emergencias de la pandemia

Cadena de embalaje de alimentos para ayudar a familias vulnerables.

Cadena de embalaje de alimentos para ayudar a familias vulnerables.

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“¡Esas 60 cajas van a la Trinitat! ¡Aquellas a Sabadell! ¡Las de allí se las lleva la Fundació Ared!”. Toni, que es taxista pero tiene conocimientos de logística, señala enérgico las montañas de cajas que los voluntarios acaban de llenar con comida empaquetada y con huevos, pan, fruta y verdura ecológica del día. En un pispás las furgonetas cedidas para la ocasión engullen 208 embalajes que llegarán hasta el último descampado de Barcelona, donde personas que están fuera del radar de la administración no tienen para comer.

Rudolf Virchow, considerado el padre de la medicina social, decía que “una epidemia es un fenómeno social que comporta ciertos aspectos médicos”. Virchow murió en 1902 y no vio cómo los “aspectos médicos” acabarían monopolizándolo todo, pero si hubiera podido entrar en el cuartel general del colectivo Health Warriors habría visto en directo uno de los principales fenómenos sociales derivados del covid-19: la autoorganización ciudadana.

Guerreros de la salud

Health Warriors, que significa Guerreros de la Salud, empezó siendo una cuenta de Instagram que Francesc Terns, un joven empresario que ya ha tenido que cerrar dos locales de comida para llevar, abrió en marzo pasado, coincidiendo con el inicio del confinamiento. Nacho Ballesta, de la agencia de comunicación The Foodtellers, se puso en contacto con él y juntos impulsaron un movimiento que durante cinco meses entregó unas 80.000 raciones de comida cedidas por los restaurantes a trabajadores sanitarios y familias vulnerables.

Almacén de los Health Warriors en Barcelona / JORDI OTIX

“Pero no queríamos estancarnos, el proyecto tenía que evolucionar”, explicaba Ballesta el pasado viernes en la sede del colectivo, un local cedido por el espacio gastronómico Roc35 en el barrio de Poblenou de Barcelona. Danone, una de las muchas marcas que dona productos a Health Warriors y que es consciente de que el futuro de las grandes empresas pasa por formar parte de la economía social y colaborativa, se involucró en la iniciativa. Y así fue como nació el proyecto de distribuir 350 cajas de comida saludable durante las próximas 15 semanas, unas 140.000 raciones en total.

Con la Fundación Alicia

El papel principal de la multinacional de los yogures es implicar a otras empresas para que el proyecto crezca. La Fundación Alicia también ha puesto su granito de arena, validando el contenido nutricional de las cajas. La idea es evitar el desperdicio de toneladas de comida y romper el círculo que conduce de la pobreza a la mala alimentación y al empeoramiento de la salud. Incluso está previsto entregar con cada caja un folleto con información sobre combinación de alimentos y recetas saludables “para evitar que las acelgas se queden siempre al fondo de la nevera”.

El objetivo es llegar a familias en riesgo extremo de exclusión que no pueden estar una hora haciendo cola ante un banco de alimentos y a personas migrantes o que hasta hace dos meses tenían trabajo y no conocen los canales de la asistencia social. Frente a una actitud paternalista o caritativa, la idea es crear comunidad y que estas familias acaben implicándose y puedan conocer incluso cómo trabajan los agricultores locales que están donando sus productos.

Al margen de las grandes marcas, los cerebros de la operación siguen siendo los voluntarios de Health Warriors. Entre ellos Toni, el taxista, que hace y rehace la logística de la recogida y distribución de alimentos: “Venir aquí me sirve de evasión, porque soy mucho de darle a la cabeza y si me quedo en casa me tiraría por el balcón”. Y otro taxista, Francesc, que el pasado jueves dedicó su día de fiesta a ir a recoger 1,5 toneladas de comida cedida por los supermercados Dia y llevarla al Gimnàs Social Sant Pau.

También son claves Bárbara, una fotógrafa que ha puesto todas sus capacidades y su entusiasmo al servicio del proyecto: “Necesitamos más manos para ir más rápido y llegar a más gente”. Y su madre, Divair, que el viernes pasó horas empacando leche, arroz, atún en conserva, huevos, pan, patatas, calabazas, puerros, peras…

La Fundación Pare Manel

Otro puntal de la iniciativa es Paco, de la Fundació Pare Manel. “Las cajas las reparto entre las Xarxes de Suport Mutu [las redes de vecinos surgidas espontáneamente durante el confinamiento] de Trinitat Nova, Roquetes y Verdum. También voy a entidades, a la narcosala, y si paso por un descampado y veo a alguien que lo necesita lo apunto”, explica mostrando una libreta de espiral con listas de nombres escritas a mano.

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Este sistema de autoorganización y distribución por parte de los propios vecinos de las personas necesitadas no pasa por los trámites burocráticos que exigen la administración y las grandes entidades sociales y puede reaccionar de manera más ágil cuando surgen necesidades. “Lo grande de este proyecto es que, desde un pijo de Sant Cugat a un activista de Trinitat Nova, todos tenemos el mismo objetivo”, resume Ballesta, que dice dedicar el 80% de su tiempo a este proyecto.

Health Warriors es una de las mucha iniciativas ciudadanas surgidas a raíz el confinamiento, pero no todas han tenido continuidad. La administración las ve con buenos ojos pero no se implica: “Se lo he explicado cuatro veces al ayuntamiento y aún no se han enterado –asegura Ballesta-. No escuchan”.