29 oct 2020

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BARCELONEANDO

El covid-19 flota en el ambiente

Pelotas y proyectiles sirven al artista Lluís Barba para crear una instalación simulando coronavirus a la par que reflexionar sobre la vulnerabilidad del hombre y la deshumanización del mundo contemporáneo

Natàlia Farré

El artista Lluís Barba, con su instalación de coronavirus en la galería Contrast.

El artista Lluís Barba, con su instalación de coronavirus en la galería Contrast. / MAITE CRUZ

La pieza llama la atención. Pelotas de goma con balas incrustadas. Proyectiles por proteínas.  Coronavirus. Simulados, por supuesto. Viejas amenazas: “Antes había mucho temor a las guerras y a un holocausto... Ahora la nueva guerra es contra el covid-19, aunque los virus han existido siempre en nuestro planeta, ahí están el VIH, el Ébola...”. Y nuevos ejércitos: “La globalización y los intereses creados han conseguido que se convierta en una pandemia total”. La vulnerabilidad del hombre ante la muerte, ya sea infligida por metal o por natural. “El artista debe reflexionar y plasmar lo que sucede a su alrededor y en nuestra sociedad”. Palabras de Lluís Barb(Barcelona, 1952). También las obras son suyas. Concretamente, las que se exponen en la galería Contrast (Consell de Cent, 281). La exposición lleva por título, cómo no, 'Old threats. New armies' (Viejas amenazas. Nuevos ejércitos). Y la nube de coronavirus en busca de alojamiento, 'Punish' (Castigo).    

Junto a la alegoría de las armas biológicas luce otra, la de las armas de fuego. Bustos  humanos con pistolas rosas. “El color es la desmitificación del significado agresivo que conllevan implícitamente”. La denuncia contra el sinsentido de la muerte a tiros tenía como origen una exposición itinerante en EEUU. La organizaba una asociación de víctimas del país. Pero la pandemia la ha pospuesto. Y la pandemia la ha reconvertido en otra evidencia: la del covid-19. La deshumanización del mundo actual también está presente en la muestra de Barcelona. Barba se refiere a los números, fríos y anónimos, que reflejan las vidas que el coronavirus se ha llevado por delante. “Reflexionar sobre la falta de identidad es una constante en mi obra”. Cierto. Todos los personajes u objetos que plasma en sus cuadros o esculturas llevan un código de barras. Es el mundo serializado e impersonal.

Amenaza viral y armada

La exposición tiene a la amenaza, viral y armada, como protagonista, pero no olvida el gran tema recurrente de la obra de este artista: la denuncia social. Ni su peculiar creatividad: la reinterpretación a través del 'collage' de grandes obras de la historia del arte para crear una nueva narrativa del mundo contemporáneo. Lo mismo vale 'El jardín de las delicias del Bosco' que el 'Juicio final' de Miguel Ángel.  Este último, tuneado por Barba, luce en la muestra actual, mientras que el primero sirvió al rapero Lil Wayne como fondo de uno de sus radicales videoclips. Aunque el de Luisiana no es el único famoso con querencia por Barba. París Hilton tiene una de sus piezas en el recibidor de su mansión, una de las láminas en las que Hubert Robert plasmó el Louvre en el siglo XVIII y que el artista catalán ha actualizado reconvirtiéndola en una pasarela de moda con 'celebrities' desfilando y los desahuciados de este mundo mirando. “Lo hice como crítica”.

Además de obras reinterpretadas de Miguel Ángel, Brueghel, El Bosco y Van der Weyden ('Retrato de una dama', en este caso con mascarilla incluida), la exposición presenta también los grabados de Goya en clave actual. Los caprichos, Los desastres de la guerra y Los disparates, Barba los trabajó durante el estado de alarma. Sin parar. Tuvo una pulsión creativa tan grande que quedó agotado. “El confinamiento me salvó, pero luego necesité dos meses para recuperarme”. Pues eso, hasta el 31 de octubre.