23 oct 2020

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PROPUESTA DE PLAN DE MOVILIDAD URBANA

Barcelona quiere un 25% menos de uso del vehículo privado en el 2024

Se persigue eliminar 500.000 de los dos millones de desplazamientos diarios de coches y motos particulares

El gobierno de Colau prevé que esos trayectos pasen a realizarse a pie, en transporte público y en bici

Toni Sust

Usuarios del Bicing, este martes en el cruce del paseo de Gràcia con Gran Via.

Usuarios del Bicing, este martes en el cruce del paseo de Gràcia con Gran Via. / MANU MITRU

Barcelona se propone que el uso del vehículo privado se haya reducido un 25% en el 2024. La ciudad registra cada día dos millones de desplazamientos de coches y motos particulares. El gobierno de Ada Colau se marca como reto eliminar 500.000 de esos trayectos, la cuarta parte, con la previsión de que se reconviertan en movilidad sostenible: desplazamientos a pie, en transporte público y en bici. También aboga por eliminar obstáculos en las aceras, ganar espacio para los peatones, más carril bus y carril bici y fijar una tasa para las grandes distribuidoras por el reparto de mercancías, entre otras medidas. En resumen, de imponerse las cifras previstas, en seis años la movilidad sostenible pasaría de suponer el 72% al 81%.

Todo ello forma parte del Plan de Movilidad Urbana para el 2024, que el ayuntamiento ha presentado este martes a las entidades que integran el Pacto por la movilidad. Son propuestas de partida, que serán objeto de negociación, ya que deben acordarse con por lo menos alguna de las fuerzas de la oposición para prosperar, al margen de lo que las entidades pongan de manifiesto: el gobierno espera recibir su plácet antes de entrar en el frente político.

Cabe subrayar que el plan prevé una reducción de desplazamientos de vehículo privado al tiempo que contempla un crecimiento de la movilidad general de un 4,75%: de ocho millones de desplazamientos diarios a 8,5 millones, aproximadamente. Colau ha defendido en el encuentro la necesidad de afrontar "la triple crisis, sanitaria, económica y ecológica", y ha afirmado que es "falsa" una presunta "dicotomía entre la economía y la movilidad sostenible”. Como la alcaldesa, la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, subraya que los cambios en movilidad generarán, entre otros beneficios, el de crear ocupación. 

Datos del 2018

Los datos de los que se parte son del 2018. Entonces, un 26,04% de la movilidad correspondía al vehículo privado. El objetivo es que dentro de cuatro años ese porcentaje baje a un 18.48%. Es decir, que el coche y la moto privadas pierdan en seis años un 25,44% del peso que tienen en los trayectos que se hacen en la capital catalana, los 500.000 desplazamientos citados. En palabras de la concejala de Movilidad, Rosa Alarcón, hay que atacar los desplazamientos “no esenciales” en vehículo privado, que son todos aquellos que podrían hacerse de forma alternativa y sostenible sin que ello suponga una gran dificultad añadida.

En porcentaje, el escenario deseado por el consistorio supondría que en el 2024 los trayectos a pie pasarían de un 34,35% en el 2018 a un 35,27%, es decir, con un crecimiento del 7,51%. Del transporte público se espera que pase de un 37,33% a un 41,25%, con un incremento del 15,7%. En el caso de la bici, su peso hace tres años era de un 2,28% del total de desplazamientos y se prevé que pase a ser un 5%, lo que supondría un gran aumento, de un 129,4%.

Las aceras                                                                                      

El plan presentado por el gobierno a las entidades del Pacto por la movilidad resume el planteamiento de la alcaldesa de recortar espacio al vehículo privado, que no es una novedad en su discurso. En cuanto a la concreción, se ha avanzado en ese campo a raíz de la pandemiaya que el origen de algunas de las medidas tomadas hace ya meses fue garantizar que los barceloneses podrían pasear manteniendo la distancia de seguridad necesaria para evitar contagios de coronavirus.

 La ciudad vive en estos tiempos un debate intenso sobre esas medidas. Los carriles suprimidos en la calzada, en ocasiones a favor de nuevos espacios para terrazas, y los dibujos y diseños inéditos, han generado no poco rechazo, aunque también el respaldo de algunos.

Un autobús pasa junto a un carril bici en el paseo de Sant Joan, este martes. MANU MITRU

El plan de movilidad urbana mantiene esa tendencia y entre otras propuestas contempla ganar 32 kilómetros para los peatones y sacar de las aceras los obstáculos, como los palos de telefonía y electricidad que abundan en algunos barrios; los carriles bici, las motos.

Se contemplan en el plan 70 kilómetros más de carril bus y aumentar la red de carriles bici de un 40%, así como impulsar una tasa de última milla urbana para las grandes distribuidoras, pensada para los que se desplacen a puntos de destino concretos, por decir algo, la tienda de su cliente, en lugar de elegir puntos de recogida acordados.

Colau quiere que el 90% de las plazas de aparcamiento sean de pago

El proyecto de Plan  de Movilidad Urbana para el 2024 incluye una medida muy significativa, la de que un 90% de las plazas de aparcamiento que hay en la ciudad sean reguladas, es decir, que ya no se pueda estacionar en ellas de forma gratuita. El dato de la situación actual sorprende un tanto: solo un 56% del total de plazas de Barcelona están reguladas. Es decir, un 44% sigue siendo de uso libre. En las zonas más céntricas de la ciudad resulta impensable aparcar sin pagar, pero en muchas zonas cercanas a los límites de la urbe sigue siendo posible.

De un tiempo a esta parte, el consistorio está transformando zonas no reguladas en plazas de área verde. Un ejemplo son algunos tramos del exterior de la Ronda de Dalt, hasta ahora siempre llenos de coches aparcados y hoy son tramos desiertos de área verde.

Según datos de julio pasado, Barcelona cuenta con 49.823 plazas de aparcamiento regulado en superficie, de área azul y área verde, a las que se suman 9.575 plazas de carga y descarga y 74.394 para motos. En julio se calculaba que quedaban en la ciudad 55.905 plazas sin regular.

Comprar un coche y aparcarlo en la calle era algo frecuente décadas atrás. Algo que ahora resulta impensable en el centro y en una gran parte de Barcelona. Otra cuestión es la de los conductores que vienen de localidades del área metropolitana. Tanto la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, como la concejala de Movilidad, Rosa Alarcón, rechazan la posibilidad de hacer  parkings en los límites de Barcelona para esos conductores. En su opinión, los parkings deben estar en sus localidades de origen, y es la Generalitat quien debe construirlos. «Hacerlos en Barcelona sería no tener una visión metropolitana de la movilidad», declaró ayer Alarcón.